Capitán




Cuando algo no gusta, la obviedad de los motivos se desmiga sola. Cuando algo te entusiasma resulta extraño detenerse en el análisis de los ingredientes de esa felicidad. No sabés por dónde empezar. Sobre todo cuando se ha escrito mucho y bien al respecto. No haremos hoy memoria sobre el trabajo continuado de Jakob y Mendilaharzu en el teatro independiente de los últimos años. 

Por fin hay una web donde encontrarlos: www.jakob-mendilaharzu.com

Ahí están resumidos para quien aún no los conozca. Una foto de su más tierna infancia nos cuenta que su dupla nació con premeditación y alevosía. Se conocen desde siempre. Quizá esa sea la clave de que en sus obras no haya lugar para ese azar que a menudo desordena las creaciones compartidas. No tenemos en claro cómo escriben, cómo conciben diálogos tan precisos, cómo logran apuntalar su adjetivación o hilan esas parrafadas donde todo es derroche de humor inteligente. Logran que sus personajes hablen como deben porque ya desde el texto son. Y por si con eso no alcanzara, no dudan en trabajar sobre el acento de la palabra o el ritmo de la frase. Esas sutilezas que mayormente descansan en la mucha o poca pericia de los actores, ellos las persiguen hasta marcarlas. Tenemos el privilegio de esta información porque asistimos a un ensayo de Capitán antes de su estreno y algo se comentó esa noche inolvidable. Ojalá algún valiente algún día se mande a reflexionar por escrito sobre los mil y un placeres del ensayo teatral. Esa instancia en la que la obra aún no es lo que terminará siendo. 

El ensayo que vimos una madrugada de domingo era una trinchera en primera línea de fuego. El elenco recibía asaltos de todos lados. Lo desafiaban la escenografía a prueba, los apagones, el ritmo loco de algunos párrafos, el humor, la gran expectativa en platea, los directores observando, corrigiendo y riéndose a carcajadas como si no llevaran más de un año transitando ese universo... Fue un ensayo conmovedor e inspirador. Nada como ver a grandes actores buscando desesperadamente el modo de mantener en pie a la criatura escénica que les ha tocado en suerte, para reconciliarse con muchas de las paradojas del rubro. Ayer volvimos para verlos en función. De nuevo, la platea llena, de nuevo, mucha expectativa y los directores ahí, entre su público. Un mes después de aquel ensayo la obra ya conquistó su territorio y comienza a expandirse como naturaleza orgánica. Crecerá y, a todas luces, para muchos será inolvidable.  

Capitán nació fruto del deseo del elenco de Tercer cuerpo - que celebró hace poco sus novecientas funciones - de iniciar un nuevo proyecto juntos. Un elenco en busca de director. Gran imagen. Los llamaron a ellos. La respuesta fue un rotundo sí del que todos nos beneficiamos ahora. 

Si en Los talentos fue la literatura y en La edad de oro, la música, hoy el universo abordado es el teatro. Lo hacen con el mismo entendimiento apasionado. Con conocimiento de causa y mucho amor. El modo en que el arte habita a los personajes de sus obras dándole sentido a una existencia vapuleada por el cotidiano es, sin duda, uno de los factores que alimenta nuestro entusiasmo por su trabajo. No se puede pedir más. Pero lo hay. Un texto de dramaturgia impecable, una sólida dirección de actores que nos recuerda, una vez más, el valor de la sutileza, y una puesta en escena sencilla y ágil donde el tiempo vuela. 

El argumento no se lo contamos. Cuanto antes la vean, antes podrán comentarla por ahí. 


Capitán

Actúan: Hernán Grinstein, Magdalena Grondona, Melisa Hermida, Laura Lértora, José María Marcos.
Voz en Off: Eugenia Alonso, Claudio Tolcachir.
Vestuario: María Emilia Tambutti.
Escenografía: Ariel Vaccaro.
Iluminación: Eduardo Pérez Winter.
Realización escenográfica: Ariel Vaccaro.
Edición de sonido: Rodrigo Sánchez Mariño.
Música: Gabriel Chwojnik.
Fotografía: Giampaolo Samá.
Diseño gráfico: Andrés Mendilaharzu.
Asistencia de dirección: Matías Labadens.
Prensa: Ezequiel Hara Duck.
Producción: Rocío Perez Silva, Maxime Seugé, Jonathan Zak.
Dramaturgia y dirección: Walter Jakob, Agustín Mendilaharzu.

Timbre 4
Boedo 640

viernes 23.30h
sábados 20.30h. 

Silvia Aguado










Actriz. Clown.
Docente y cineasta. 

web: www.unchapuzon.com.ar







¿Cómo te definís profesionalmente?

Actriz. Clown. Docente de ambas disciplinas. También me recibí de cineasta.

¿Sabés por qué te dedicás a esto?

Nunca me imaginé haciendo otra cosa. No puedo dejar de hacerlo. Me hace sentir viva, vital y útil. Colabora con mi salud.

¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación?

Sin duda, más allá de las disciplinas troncales - obviamente actuación y clown, con muchos y distintos maestros-, las complementarias fueron determinantes. Para la voz me ayudó muchísimo trabajar con un fonoaudiólogo más de dos años. También, por supuesto, las clases de canto. Para el entrenamiento físico fue muy importante la acrobacia. Más allá de la acrobacia en sí misma y el trabajo corporal y de fuerza, me sirvió fundamentalmente el trabajo sobre la energía. El paralelo entre la acrobacia y la actuación: así como tengo que saber qué y cuánta energía necesito para empezar, desarrollar y finalizar un flic-flac, lo mismo sucede con una escena, o con un espectáculo. Trabajar conscientemente sobre la energía que debo disponer para trabajar fue determinante.

¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?

Que la manera es siempre trabajar, con pasión, con compromiso, sin pausa. Y en calma.

¿Y lo más hermoso?

Lo que se desea mucho y se trabaja para ello, se cumple.

¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?

Sin duda, el cine. Si bien he ido al teatro desde el año y medio de vida, tengo la sensación de que el cine me ha alimentado siempre la curiosidad y el deseo de hacer. Le digo “cine” pero podría decir “las imágenes”. Hacer la carrera de cine fue mi plan B. la hice para auto-darme trabajo como actriz, en caso de que nadie más lo hiciera. Por suerte sigue siendo mi plan B, porque vivo de mi plan A, que me hace más feliz. Pero los casi 6 años de haber estudiado cine, vinieron a complementar y a fomentar un trabajo sobre las imágenes que me cautivó. Cuando empecé a entrenar clown, mi payasa prácticamente no hablaba. Naturalmente trabajaba sobre la imagen. Generándola y compartiéndola. Imaginaba desde ese lugar. Si no tengo imágenes, no puedo jugar a nada.

¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación?

A veces me duele cierta marginalidad impuesta sobre ciertos géneros teatrales del off. También me duele la falta de compromiso con el trabajo. Y la falta de respeto.

¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto?

Para nada. He tomado decisiones. Porque he hecho elecciones. Como todo, tiene sus pros y sus contras. Pero no he sacrificado nada esencial.

¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?

Montón. La vida, la maternidad, la pareja, la familia, las clases, los espectáculos en los que actúo, los que dirijo. Fue un gran año para Rompiente, mi unipersonal de clown. Y además estuve dirigiendo.

¿Cuántos te esperan ahora?

Un montón también. Los de siempre y otros nuevos. Siempre tengo ganas de hacer cosas, siempre estoy haciendo. Me gusta trabajar.

¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?

Rompiente, mi unipersonal de clown. Una creación de Lila Monti, Agustín Flores Muñoz y mía. Con dirección de Agustín Flores Muñoz. Hicimos las primeras funciones en 2013. Estrenamos para la prensa y el público en 2014. Hicimos 3 temporadas hasta el momento.

¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo?

De bueno, muchísimo. Aprendí toneladas. Del trabajo. De mí. De los demás. De los miembros del equipo -que son de lujo-. Del público. De la prensa. Del mundo. Fue absolutamente enriquecedor momento a momento. De malo, la cosa que tiene el unipersonal de estar sola para algunas cosas que tienen que ver con la producción o la organización. La parte administrativa, digamos, me rompe un poco las bolas. Pero es parte del trabajo. Y para mí, está bien que lo haga uno mismo. Es parte de los multi-roles que debes cumplir cuando llevas adelante tus proyectos.

¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas?

Soy muy afortunada y no hay día que no agradezca eso. Vivo de mi plan A.

¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente?

Como dije, con el cine. Con las imágenes sobre todo. La música me parece fundamental también. Y hay algo de la organicidad y sincronicidad de los cuerpos que me vuelve loca. La imagen en movimiento. Lo coreográfico, mas que la danza en sí. El movimiento.

¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte?

Que sé yo que es absurdo y qué no. Este es un trabajo donde muchísimas veces trabajás gratis. O pagás para poder trabajar. Me resulta de lo más normal. Supongo que es absurdo. O no.

¿Hay algo que no volverías a hacer?

Ojalá no tenga que volver a trabajar en una oficina nunca.

¿Qué estás leyendo?

Bajo este sol tremendo, de Carlos Busqued y Distancia de rescate de Samanta Schweblin.

¿Qué autores recomendás siempre?

Los que me cambiaron la vida. Bergman, Dalí, Victoria Ocampo, Borges, Cortázar, son los primeros que me vienen a la mente.

¿Qué películas volvés a ver una y otra vez?

¡Muchas! Y todas muy distintas. Chaplin y Los Hermanos Marx puedo verlos hasta el cansancio. Almodóvar y Woody Allen, también. Bergman. Las primeras de Scorsesse. Truffaut.
La Celebración, Rashomon, Pulp Fiction, Jean de Florette, Manon de Manantial, Matrix 1, Totoro, Miles, miles.

¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles?

Dalí, Pina Bausch, Chaplin, Björk, Meryl Streep, Susan Sarandon, Meliés, Mariano Llinás y muchísimos más.

¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?

Pasión, compromiso absoluto con el trabajo profesional, respeto y salud en los vínculos. Son cosas imprescindibles.

¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca?

A mis maestros y colegas, con los que nos formamos. Y a los alumnos o ex alumnos. Me gusta seguir siendo testigo de sus caminos.

¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza?

Rotundo: Con Mariano Saba. Mi amor y compañero de vida. La persona más trabajadora que conozco. Hablamos de trabajo, nos pedimos consejo, asesoramiento. Compartimos, en lo laboral, el respaldo por sobre todo.

¿Pedís subsidios para tus proyectos? ¿A qué instituciones?

Sí. Al INT y a Proteatro.

¿Por qué?

Porque me parece que está bien que el Estado se ocupe de fomentar con subsidios la producción escénica. Y también me parece bien que el artista mismo no tenga que pagar la totalidad de un espectáculo para poder trabajar.

¿Por qué vivís en Buenos Aires?

Porque es donde están los trabajos que me gustan y me permiten vivir de lo que amo. Es donde viven mis seres queridos. Se conjugan ambas cosas. Hay muchas de las cosas que quiero para criar y crecer con mi familia. Me gustan muchas cosas de acá.

¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo?

Hubo algún viaje a Córdoba hace muchos años, justo entre que renuncié a la productora de televisión donde trabajaba y empezaba a dar clases. Hace 11 o 12 años. Me acuerdo de sentir esa libertad. Saber que volvería a casa para hacer algo que me gustaba. Tengo el recuerdo de disfrutar de esos atardeceres y cargarme de energía porque sabía que me esperaba en casa algo que me hacía muy feliz.

¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?

Cuando tengo una –o varias- imágenes potentes en la cabeza/corazón/mente/imaginario, dando vueltas.

¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo?

Todas las cosas que hice como actriz, como clown, como cineasta, nacieron de alguna imagen que me empezaba a asomar. Que me inquietaba, me daba curiosidad. Volvía a esa imagen una y otra vez. Con colores, olores, sensaciones. Cuando aparece ese tiempo de imágenes tan potentes, tan pregnantes, empiezo a sentir que tengo algo que contar. O algo para compartir. Y en cuanto eso va afirmándose, sé que ahí está el trabajo.

¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?

Pendientes, no sé. No veo algo pendiente. Tengo ganas de dirigir. Tengo ganas de que Rompiente siga creciendo con las funciones. Pero también tengo ganas de trabajar en escena con otros, de trabajar como actriz, de actuar en cine. Bueno, siempre tengo ganas de trabajar.

¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?

Sí. Exactamente lo que quiero para mí.

¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?

Que lo que me gusta no me permita vivir de ello. O que lo que me permite vivir ya no me guste. Ojalá no sucedan ninguna de las dos cosas.

¿Qué hacés cuando no estás trabajando?  

A veces pienso en trabajo, o sea que también trabajo. Leo, miro series, paveo, cocino, miro a mi hijo embelesada, cuido mis plantas, disfruto de mi familia y de mi casa.

¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?

Uf, no sé. Hay cosas que puedo hacer bien, pero muchas de ellas no me gustan para nada. Si no actuara y diera clases, me parece que me gustaría escribir e ilustrar cuentos para niños. Sí. Eso.

Pasión por la ficción

"Esta pasión por la ficción que hay en Buenos Aires es difícil de conseguir en cualquier otro lugar", afirmaba rotundo Bernardo Cappa en la presentación del libro Detrás de Escena que la editorial Excursiones realizó en el MALBA el miércoles. Fue un encuentro interesante, inspirador y más que entretenido, con varios autores de los catorce ensayos que componen el título. Diciendo esto quiero decir que estuvo lejos de ser una de tantas presentaciones protocolarias, predecibles y aburridas. Hubo suerte. Una vez más, quizá por esa pasión por la ficción que mencionaba Cappa, resultó que el teatro porteño, aun como tema, es capaz de calentar corazones y cabezas. Juan Pablo Gómez, animador inmoderado de la mesa, comenzó celebrando la oportunidad de escuchar/leer la voz de los artistas dedicados al quehacer teatral, ya que normalmente esa palabra queda "secuestrada por la prensa, los críticos" y el superpoblado alrededor al que tantas veces se le otorga la primera y la última palabra.

He aquí algunas de las reflexiones compartidas. Sólo algunas. Y vayan por delante mis disculpas ante la probable inexactitud de las citas. Las rescato hoy de mis garabatos en la agenda del museo.

"Un editor es un lector caprichoso que inventa los libros que quiere leer". Nurtiz Kasztelan.

Kasztelan y Sol Echevarría pergeñaron el proyecto de este libro. Afirmaba con feliz conocimiento de causa.

"La vanguardia está en el cuerpo del actor". "La precariedad generó poética y lenguaje".
Bernardo Cappa.

"Tengo un deseo muy brutal de poder tomar "la casa de los abuelos". (Léase, Teatro San Martín). Matías Feldman. 

"Es imposible caracterizar el ambiente teatral de hoy día en Buenos Aires. (...)
En el debate de cuánto tiene de bueno o de malo la precarización, yo siempre ocupo el raro lugar del optimista. (...) No sé cuál sería ese gran funcionario, ese gran genio regulador de la actividad teatral que algunos parecen esperar". Agustín Mendilaharzu.

"El pacto es la terquedad. Vamos a hacer otra obra, vamos. Y otra. Y otra".
"El pacto es que cada obra sea muy distinta a la anterior y que cada una deba actuar algo muy distinto a lo anterior también".
"Todo se puede, todo es discutido. Eso también es el pacto".
Piel de Lava. 

"No creo que haya lugar para todos en el teatro. No lo hay. Las personas se hacen lugar".
"Este es "el cuatrimestre de clown", yo tengo a algunos que los llamo así".
Maruja Bustamante. 

"Ningún ambiente artístico en el mundo es los Pitufos".
"Con toda su suciedad y desprolijidad, el teatro tiene unos mecanismos mucho mejor regulados que otros ambientes".
"En última instancia lo que nos legitima es hacer una buena obra".
"Tenemos una delicada suerte los que estamos acá".
Agustín Mendilaharzu.

"Nosotros no somos los nuevos, ya fue. Lo nuevo se debe estar gestando ahí fuera. Esto también nos debe dar bronca".
"Hago lo que me da la gana en la medida que puedo".
"Son estos años, no sé hasta cuándo va. Tengo que hacer lo que me de la gana".
"Pendemos de un hilo, tenemos fecha de vencimiento".
"Yo también tengo mi propia bronca, una bronca que parece que no le importa a nadie. Es mía. También con eso hago teatro".
"No sé, para cuando nos queramos acordar ya estamos muertos".
Alberto Ajaka. 

"El fenómeno del teatro independiente lo estudian, vienen de Europa, tratan de reproducirlo en otro lado y no les sale. No les sale porque las condiciones de su ecosistema son otras, no sale".
Agustín Mendilaharzu. 

"Podemos vernos como una figura melancólica porque seguimos haciendo cosas sin dinero y pese a que no nos llamen, o vernos como héroes porque seguimos haciendo cosas sin dinero y pese a que no nos llamen". Mariana Obersztern.

"Deberíamos tomar el San Martín. Así como hicimos un teatro independiente enorme, deberíamos poder canalizar toda esa energía en convencer al Estado de que se haga cargo de ese producto único en el mundo". Matías Feldman. 

**

Unas pocas perlas descontextualizadas que no hacen justicia a lo que sucedió.

Me fui pensando que nos haría muy bien encontrarnos una vez al mes, una vez cada tanto... Una vez. Encontrarnos en una suerte de asamblea donde nos escuchemos más seguido. Sin pretender convencer al otro. Escuchando nomás. Qué nos pasó, por qué hacemos esto, por qué elegimos hacerlo, hasta cuándo podremos con ello, cómo se sostiene un ideal en ese horizonte mentiroso mientras la vida nos atropella y se nos pasa.

Salí del MALBA sientiéndome menos sola en este epicentro de terremotos ficcionales que es Buenos Aires. Quizá fue eso lo que Borges pispeó en su "Aleph", ese maremágnun de (im)posibles relatos nos hace caminar por sus calles deseando ser una voz en off digna de Mariano Llinás.

Busquen y lean Detrás de escena.
Ed. Excursiones.
Muchos y capos autores.

Natalia Gauna



Periodista. Actriz. 

Miembro del colectivo literario Las Claudias
Redactora en Revista Tónica, Much Music y HTV
Milena Caserola publicará su primera novela













¿Cómo te definís profesionalmente? 

Apasionada y emprendedora. Por suerte, en mi profesión no tengo miedo a equivocarme y arriesgarlo todo. Paradójicamente, en todo lo demás soy temerosa.

¿Sabés por qué te dedicás a esto?

Me gusta pensar -sin ser original- que no podría dedicarme a otra cosa. Me enorgullece saber que siempre supe cuál era mi camino. El arte en todas sus expresiones me interesaron desde chica -siempre leyendo, escuchando música, actuando-. Mi mundo estaba ahí.

¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación?

El teatro, la literatura y el periodismo.

¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?

La utilidad es un término complejo en el arte y más si se agrega a éste el trabajo. No lo sé. Supongo que la valentía y el coraje para enfrentarse a lo desconocido y a un camino que siempre es incierto e inestable. Trabajar en el mundo de las sensaciones, de lo expresivo, siempre tiene una alta cuota de azar y no todas las personas están preparadas para eso. En ese sentido, me siento una privilegiada, una turbulenta y fluctuante privilegiada.

¿Y lo más hermoso?

La sorpresa permanente y la convicción de que esa sorpresa no la cambio por nada del mundo.

¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?

El teatro, la música y la literatura. El periodismo y las ciencias de la comunicación llegaron para encauzar un poco esas influencias. Ponerlas en orden.

¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación?

Fracasar. Y como el fracaso es relativo a cada uno, me veo obligada a aclarar que he fracasado cuando no me animé a hacer algo. No ir a un casting por miedo a no quedar o no presentarme a un concurso, etc. Por suerte, pasó. 

¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto?

Nada. De no haberme dedicado a esto creo que habría sacrificado todo lo que soy.

¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?

Muchos. Me cuesta enumerarlos pero seguro superan los seis, siete.

¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse?

No todos pero la mayoría. Fue un buen año.

¿Cuántos te esperan ahora?

Muchos que siguen en proceso y otros nuevos. Me cuesta contarlos.

¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?

A mi primera novela.

¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo?

Bueno, la sorpresa de escribir una novela. Malo, obligarme a ser paciente.

¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas?

Vivo de mucho de lo que amo pero no fue siempre así. Tuve muchos trabajos de mierda para poder pagar las cuentas. Éste es un momento único. Espero que dure.

¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte?

Dedicarme al arte es casi absurdo. Un feliz absurdo.

¿Qué estás leyendo?

Leo varios libros a la vez. Ahora, Las Tipas de Cristina Civale, El alma de Gardel de Mario Levrero y releo El Pasado de Alan Pauls.

¿Qué autores recomendás siempre?

Shakeaspeare, Levrero, Hemingway, Brecht, García Lorca, Woolf, Lispector, Pizarnik, Ocampo, Beckett. Es infinita esta lista. Seguro olvido muchos.

¿Qué películas volvés a ver una y otra vez?

Todas las hollywoodenses pochocleras. Y si son románticas más. Un lugar llamado Nothing Hill, Love Actually y Mujer Bonita, son claros ejemplos. No me da vergüenza decirlo y aceptar mi banalidad.

¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles?

Bertolt Brecht y Pina Bausch. No sé porqué pero elijo mencionar sólo a estos dos.

¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?

Pasión por lo que sea que haga.

¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca?

Creo que hay que seguirlos de cerca a todos. A los que admiras y a los que te parecen desastrosos. Quizás a estos últimos más para asegurarte de no parecerte nunca.

¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza?

Hablo con todo el que quiera escucharme. Pido consejos a muchos amigos, ya tengan que ver con lo que hago o no.

¿Pedís subsidios para tus proyectos? ¿A qué instituciones?

Ahora no. Pero sí he pedido a Proteatro, INT y al Fondo Nacional de las Artes.

¿Por qué?

Si existe la posibilidad de que el Estado o cualquier otro organismo ayude a financiar algo tan difícil como el arte y la cultura hay que aprovecharlo.

¿Por qué vivís en Buenos Aires?

Elegí vivir acá. No nací en Buenos Aires pero sí decidí estudiar acá y finalmente, quedarme. Por lo menos, hasta ahora. Es una ciudad que disfruto.

¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo?

No creo que haya llegado.

¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?

Cuando sueño con esa idea.

¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo?

No. Ni idea.

¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?

Miles de cosas. En principio, la publicación de mi primera novela.

¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?

Sí. Variada pero constante.

¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?

Todo me preocupa. Soy temerosa. La soledad es una preocupación. Espero no convertirme en un ser solitario.

¿Qué hacés cuando no estás trabajando? 

Sigo disfrutando de otros placeres como dormir, comer ¿Se puede decir coger?

¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?

No sé que estaría haciendo pero sí estaría siendo infeliz. 

Memoria de un cuerpo escénico

El programa de Lejos aclara: "es una búsqueda artística en la que el pasado, como conjunto de legados personales y generacionales, se presenta como ruido. Se desarrolla de acuerdo a una relación temporal no lineal entre pasado/presente que pone en tensión el vínculo cuerpo, memoria y representación". Una apuesta compleja donde se intuye un largo proceso amparado en un solvente equipo de trabajo.

Lejos funciona como un ensayo sobre la interpretación donde toda la teoría se depositó en el cuerpo de la actriz Florencia Bergallo. Se nos presenta una hipótesis poética sobre los motivos para elegir el camino de la actuación y se disecciona la diferencia entre "hacer de", "ser" y "tratar de ser". Sabemos que para un intérprete cada una de esas fórmulas alude a una génesis diferente donde todo cambia: los métodos, el contexto, el tiempo de creación y, por supuesto, la fe personal y la valoración final de cada experiencia. Algo para lo que no solemos estar preparados porque sólo el paso del tiempo logra traducirnos su importancia.

La propuesta, sin embargo, no toma la biografía de sus creadoras como hilo conductor. Aborda la memoria física y emotiva de la actriz desde la selección de unos cuantos roles significativos a lo largo de su carrera. La dirección de Marina Sarmiento crea una coreografía que disecciona algunas pautas de la construcción de personaje. La respiración como pilar fundamental de la expresividad emotiva, la sutileza con la que un gesto o sonido pueden resultar trágicos o cómicos y la necesidad de que todo eso suceda en un cuerpo neutro capaz de controlar los impulsos para generar un estado que se pone al servicio del texto. Todo ese caudal de experiencia se traduce como un torrente de acción que no cesa de transformase. Hay momentos crípticos que dentro de su naturaleza performática aluden a la inestabilidad de todo proceso creativo. Puede salir bien, sí, pero también puede salir mal o no llegar nunca a terminarse. Esa inquietud se hace presente en una puesta en escena atemporal. Bergallo trabaja en una suerte de limbo. La actriz como médium de sus personajes también es otra de las metáforas abordadas. Los personajes se muestran fragmentariamente pero en su máxima potencia, en esos instantes donde, si funcionan, si viven, si son, están habitados por la energía escénica, esa misma que Bergallo trata de revelarnos y contagiarnos con su respiración.

Lejos investiga sobre la naturaleza de la actuación y los recursos a su alcance. La puesta es funcional a ese propósito, resultando clave para ello el diseño sonoro y la música de Ezequiel Abregú, cuya partitura acompaña a la actriz en todo momento. Una invitación atípica que invita a la reflexión.


Lejos

Concepción: Marina Sarmiento.
Dramaturgia escénica: Florencia Bergallo, Marina Sarmiento
Actriz: Florencia Bergallo. 
Vestuario: Belén Parra.
Iluminación: Brenda Bianco.
Diseño de objetos: Ezequiel Colombo, Lucio Maselli.
Diseño sonoro y música: Ezequiel Abregú.
Fotografía: Mariana Roveda.
Diseño gráfico: Leandro Ibarra.
Asesoramiento dramatúrgico: Ezequiel Steinman.
Asistencia general: María Victoria Alcala, Micaela Moreno.
Prensa: Suyay Benedetti.
Producción: Cooperativa Lejos.
Colaboración artística: Julieta Potenze.
Coreografía y dirección: Marina Sarmiento.

Beckett Teatro
Guardia Vieja 3556
Jueves, 21.30h

Lucía Feijoó





Iluminadora teatral
Fotógrafa




¿Cómo te definís profesionalmente?
Como iluminadora teatral y fotógrafa sin cámara, hoy.
¿Sabés por qué te dedicás a esto?
Porque me gusta mucho, lo disfruto, me divierte y le da sentido a todo. También me genera muchos nervios y tristezas. Todo lo que hago está vinculado a mi modo de ser y ver la vida.
¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación?
La fotografía, el teatro, el cine y la literatura.
¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?
A trabajar en grupo.  Investigar y dar vueltas y vueltas a una idea o tema.  Ser paciente en los procesos y disfrutarlos. He observado, y lo sigo haciendo, a maestros y amigos en su trabajo, aprendo mucho en eso.
¿Y lo más hermoso?
Lo útil es también hermoso. El acto teatral  y el acto fotográfico me parecen hermosos, intrigantes y cautivadores. No sé qué es realmente pero cuando suceden, amo todo.
¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?
Otros artistas. Leer. Mis seres queridos, situaciones que veo y escucho, temas propios, miedos, preguntas. Internet.
¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación?
No lo definiría como dolor, pero a veces soy muy terca o enojona conmigo misma.
¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto?
No me gusta la idea del sacrificio. Creo que fui haciendo un pequeño sendero que cada vez es más profundo y sincero conmigo misma. Lo fui llenado con mis propias necesidades, muy de a poco.
¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?
Un montón.
¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse?
La mayoría.
¿Cuántos te esperan ahora?
Espero que varios.
¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?
A mi propia obra como fotógrafa. Vengo trabajando en ella hace años. Con continuidad en algunos momentos y un tanto de vagancia cada tanto.
¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo?
Lo recuerdo porque lo sigo haciendo. Lo bueno es poder mostrar. Trabajar y pensar en temas personales, que me inquietan e interesan. Trabajar sólo para mí. Aunque paradójicamente esa soledad no siempre ayuda.
¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas?
Sí. Me animé.
¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente?
Mucho con la literatura y el cine.
¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte?
Estar en ensayos hasta muy tarde, salir un lunes por la calle a las cuatro de la mañana y pensar en el sin sentido de lo que hago. Dormir poco me hace pensar esas cosas, por suerte se me pasa rápido.
¿Hay algo que no volverías a hacer?
Trabajar con gente con la que no comparto valores.
¿Qué estás leyendo?
Terminé Los culpables de Juan Villoro. Y recomencé  Volverse público de Boris Groys.
¿Qué autores recomendás siempre?
A Rilke sobre todo Cartas a un joven poeta. Es interesante cuando no sabés hacia dónde vas o perdés la paciencia y dejás de disfrutar el acto creativo. Y a Wolfman Tillmans como artista porque trabaja hermosa y holísticamente sus proyectos.
¿Qué películas volvés a ver una y otra vez?
Con mis hermanos tenemos el pequeño ritual de ver siempre que estén Volver al futuro y Toy Story. Últimamente se agregó Buscando a Nemo a la lista.
¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles?
Amo a Sophie Calle. Miranda July.  Wolfman Tillmans. Clarise Lispector. Rilke. La poesía de Irene Gruss y Andi Nachon. Los escritos de John Berger y Georges Perec.
¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?
Pensamiento. Investigación. Escucha. Intercambio. Aprendizaje.
¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca?
Me interesa mucho la obra de Lola Arias y Fernando Rubio. Matías Sendón. Denise Labraga y Francisco Medail, son amigos y grandes artistas. Miranda July. Me interesa mucho la obra de Florencia del Gesso. Sigo el trabajo curatorial de Romina Resuche.
¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza?
Sí, hablo con mi amigo Fran Medail, con mi maestra Lucila Bodelon y con mi novio Chris Gadea. Todos importantes de diferentes formas. Son pocos, pero de absoluta confianza.
¿Pedís subsidios para tus proyectos? ¿A qué instituciones?
Sí. FNA. Fondo Metropolitano de las Artes. Bienal de Arte Joven.
¿Por qué?
Porque muchas veces me gustaría contar con más dinero para realizar proyectos y porque me parece que la cultura tiene que ser financiada, aunque sea parcialmente, por el Estado.
¿Por qué vivís en Buenos Aires?
Es una gran pregunta. A veces pienso que tiene que ver con el laburo que elijo y otras que no es necesario vivir acá para laburar de esto. Un círculo vicioso.
¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo?
Sí, los viajes me han marcado bastante. Sobre todo despertaron ganas de cosas nuevas al volver. El primero fue cuando fui de mochilera por primera vez con mis amigas, un viaje revelador en muchos sentidos. Cuando volví sabía que quería laburar en teatro haciendo cualquier cosa. Después las giras, la primera fue a Río de Janeiro, lloré cuando despegó el avión y cuando llegamos. Pura emoción y felicidad. Y luego el año pasado, cuando volví de gira a Holanda, con la convicción de que estar en un teatro un día entero me hacia feliz y que debía seguir por este camino.
¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?
Muchas veces los proyectos llegan a mí, es más fácil notarlo. Cuando son propios es más difícil porque los pienso constantemente.
¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo?
Sí, pero no lo vivo felizmente. Soy muy desordenada a la hora de trabajar y pensar. Se me ocurren cosas en cualquier momento. Llevo libretitas con anotaciones a las que nunca vuelvo. Trato de imponerme tiempos de creación y de trabajo pero nunca los cumplo. Tendría que amigarme con ello. Lo momentos creativos y de inspiración nunca me encuentran sentada seriamente frente a un cuaderno o una computadora.
¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?
Lo pendiente lo vinculo con cosas engorrosas, del estilo de pagar el alquiler y demás. En lo personal no lo tengo muy definido.
¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?
No sé si es trayectoria, pero siento que estoy más cerca de entender mi propia mirada y modo de creación. Lo que me interesa lo veo cada vez con más claridad. No sé si es trayectoria o paso del tiempo.
¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?
Por momentos, la salud de los que más quiero.
¿Qué hacés cuando no estás trabajando?  
Aprovecho para cocinar. Me encanta. Veo cualquier cosa en internet, videos al azar en Vimeo, por ejemplo. Estoy con los que quiero. Ordeno mi casa.  Hago fiaca.
¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?
Tengo una imagen recurrente hace mucho. Me veo teniendo un restaurante en medio de algún lugar perdido.

Terranova en Alcalá

Leí por primera vez este diario de Juan Terranova en marzo, buscando refugio en sus recuerdos de invierno español frente al calor insalubre porteño. Me hizo reír en varios colectivos y cafés mientras me sentía extrañamente observada. Quien escribe es un producto made in Spain. Pocas cosas resultan tan fascinantes como contemplar la realidad conocida a través de otros ojos. Una mirada que renueva lo que creíamos digerido, obligándonos a prestar vista y oído a detalles para los que perdimos sensibilidad hace tiempo. Terranova atrapó con humor y lucidez muchas idiosincrasias del ser español. Nada tan castizo como un cantinero capaz de exclamar: "A ver si empieza la primavera de una vez ahora que ya entregaron el premio del puto manco ese". "El puto manco ese" es Cervantes. "Spain is different", que se dice hace décadas, con el peor de los acentos posibles, para vender toros y playas con paella.  

Terranova llegó invitado como joven autor argentino para participar de una residencia de escritores en la España del 2008, poco antes de que Juan Marsé recibiera el premio "del puto manco ese". No les copio acá su privilegiado punto de vista de la ceremonia. Sólo con esas páginas, donde sale hasta Sabina, ya regala una sesión de fotos inolvidable. 

Entre tapas y frío, ejerce su rol de invitado asistiendo a charlas y conferencias predecibles pero también logra ejerce de escritor.

"Me encierro y leo los libros que me regalan. No sufro el imperativo turístico. No siento la necesidad de "conocer lo más posible" o "aprovechar para visitar". (...)

 "¿Cómo se narra Alcalá? ¿Cómo se narra una ciudad donde todo está bien, donde te pagan por pasear y por leer, donde te invitan a almorzar y a cenar y te regalan libros? (...) Me saco una foto con la estatua de Valle- Inclán y después me toca coloquio de escritores en el viejo y canónico Café Gijón". 

Constantino Bértolo le aclara que "acá todos escriben un misterio. El detective que gusta, que no habla de nada importante, que cita a los clásicos, un detective culto y limpio y su misterio". (...)
"Pienso en el misterio de Alcalá. El asesinato de un profesor en el marco de la entrega del Premio Cervantes. Me da naúseas. No podría escribir eso". 

También Bértolo, hablando sobre España, afirma: "Venimos de veinte años de individualismo y bienestar. Y ahora no se sabe qué va a pasar. No digo, "cuanto peor, mejor". Pero los cinco millones de parados va a estar ahí. A ver si los escritores españoles se despiertan". 

Eso. A ver. 

Terranova no sufre el imperativo turístico pero acude a ineludibles citas madrileñas: el museo de cera, el Reina Sofía, el Prado y el domingo en la plaza Tirso de Molina con "puestos punks que venden remeras y libros de Kropotkin". Rescata un cotidiano que dan ganas de archivar en polaroids: un almuerzo en una fonda donde aún se puede fumar y bailar, el suelo de un bar lleno de restos de papeles y colillas, la certeza "contra Franco estábamos mejor"...  Detalles Marca España que creímos imperecederos y que hoy, ratito después, se esfumaron. Diario de Alcalá  habla de un país que sólo existe en el recuerdo. Leerlo fue como recibir la carta de un amigo con años de retraso. 

"Y ahí va España, montada en Zeus disfrazado de toro, ambicionando ser Europa con todas sus ventajas y ninguno de sus defectos. Ojalá lo consiga", escribe Terranova. 

Querido Juan, ya sabemos que no lo consiguió. Tampoco lo necesitaba. Algún día se dará cuenta. 


Diario de Alcalá

Juan Terranova
ed. Pánico el Pánico, Buenos Aires, 2010.