Pablo Bellocchio



Dramaturgo y director de teatro



¿Cómo te definís profesionalmente?
Supongo que como un laburante del teatro. Creo que con el tiempo me fui permitiendo cada vez más arriesgarme en lo que hago sin estar tan pendiente de un resultado determinado. Estoy enamorado del ensayo. Me gusta cada detalle de ese espacio; los mates, los intentos, las búsquedas, las devoluciones… Vivo para estar ahí, embarrado en ese estado de prueba permanente. El teatro quieto y solemne me aburre un poco.
¿Sabés por qué te dedicás a esto?
Por un montón de cosas, pero sobre todo porque no puedo no hacerlo. No me sale no estar ensayando algo.
¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?
A persistir.  A seguir probando.
¿Y lo más hermoso?
A compartir. A destronar al ego o al menos acomodarlo en un lugar más sano.
¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?
Saco muchas cosas de todo lo que me queda atragantado. Lo no dicho. Lo que me hubiera gustado decir… De ahí nacen un montón de cosas que después mutan hacia otro lado.
¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación?
Me duele la falta de compromiso. El egocentrismo. Aquellos que no toman en cuenta el trabajo colectivo y ponen la mirada exclusivamente en la propia necesidad. Me duele y me enoja todo eso.
¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto?
No. Marqué mis prioridades y en eso hay cosas que quedan postergadas, pero no lo vivo como un sacrificio.
¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?
Cinco.
¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse?
Sí.
¿Cuántos te esperan ahora?
Cuatro.
¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?
Esto es tan solo la mitad de todo aquello que me contaste tuvo más de un año de ensayo en total y estuvimos cuatro años en cartel.
¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo?
Fue el comienzo del Colectivo Lascia y fue la primera vez que encontré desde la dramaturgia una voz propia. Una manera particular de contar una historia. Pude montarla en Timbre 4 durante dos temporadas y eso para mí fue un sueño cumplido. Se me hace difícil encontrarle algo negativo.
¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas?
Mitad y mitad. Llego a la mitad de mis ingresos dirigiendo y dando clases que son dos cosas que amo. Hoy por hoy llegar a la mitad de mis ingresos me parece un montón. La otra mitad la cubro administrando una página web de noticias, Desde Boedo. 
¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente?
Literatura y cine.
¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte?
Ensayar en el sótano de un bar, con mozos que se metían en la mitad de las escenas para acomodar cajones de Coca Cola.
¿Hay algo que no volverías a hacer?
Publicidad.
¿Qué estás leyendo?
Charlas con mi hemisferio derecho de Hernán Casciari y Zen en el arte de tiro con arco de Eugen Herrigel.
¿Qué autores recomendás siempre?
Kundera. Cortázar. Fontanarrosa. Italo Calvino. Hesse.
¿Qué películas volvés a ver una y otra vez?
Todo aquello que incluya a Batman. Amo El Padrino. Casi todas las de Tarantino o Scorsese.
¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles?
Los simples y honestos.
¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?
Compromiso. Entrega. Juego. Disciplina. Ganas. Ego en su lugar.
¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca?
A todos los que puedo.
¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza?
Charlo mucho con la gente del Colectivo que integro. Discutimos un montón; tenemos charlas jugosas de las que siempre salgo estallado de teatro. Somos un grupo de calentones de las tablas y es hermoso lo que aprendemos mutuamente el uno del otro.
¿Pedís subsidios para tus proyectos? 
No solía hacerlo, pero con el tiempo comprendí que sí.  
¿Por qué?
Ese subsidio está ahí porque lo que hacemos es importante. Tiene valor. Entonces siento fundamental que ese apoyo económico perdure. Debemos marcar esa presencia. Que se comprenda la importancia de sostener nuestra actividad; que muchas veces se hace económicamente inviable, más allá de que uno deba lograr que su proyecto se haga independientemente de si uno cobra esa plata o no.
¿Por qué vivís en Buenos Aires?
Por los olores, por los barrios, por la noche… Porque amo cada baldosa. Cada rincón mugriento. Cada cafetín.
¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?
Cuando una imagen se me hace recurrente, empiezo a escribir. Si no puedo parar de pensar en eso durante algunos días, no hay más remedio… Me tengo que hacer cargo.
¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo?
Sí. Va mutando, pero con el tiempo lo voy encontrando.
¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?
Un montón de arreglos caseros. Canillas que gotean. Humedad en las paredes. Desorden acumulado.
¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?
Supongo que sí, pero cuando me ocupa demasiado tiempo en la cabeza, trato de ponerme a pensar en cosas más importantes.
¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?
Macri.
¿Qué hacés cuando no estás trabajando?  
Leo, escribo, juego con la computadora, y últimamente disfruto mucho de comer. Lamentablemente lo último se me va notando.


Patricio Abadi


Actor, director, dramaturgo y docente. 

¿Cómo te definís profesionalmente?
Como un poeta orientado al escenario.
¿Sabés por qué te dedicás a esto?
Es la primera vez que voy a responder la verdad: No.
¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación?
Ser bueno para nada es algo que me acercó al teatro.  
¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?
Que nadie tiene la verdad sobre lo que vos podés o no podés.  Ni vos lo sabés. Menos lo va a saber otro. Nadie te sube a baja el pulgar. Ni un profesor, ni un pariente ni un director. Nadie. Se vos, sigue andando como un buey, frase fusión de Iorio con el Bocha Sokol aplicable a esto.
¿Y lo más hermoso?
Tres cosas: 1) Entrar en algunos trances que sin la actuación no hubiera experimentado. 2) Escribir: La libertad para volcar melódicamente todas las locuras 3) La gente que fui conociendo. El teatro es mi lugar en el mundo. No para de darme amigos, maestros, risas, dificultades, nuevas familias. Fue mi reformatorio, es mi campo de desarrollo y posiblemente sea mi tumba.
¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?
La realidad. Si afino la lupa todo lo que imagino lo encuentro allá. No hay cosa más desopilante que los mecanismos de la realidad.
¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación?
La ansiedad.
¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto?
Algunos casamientos. Ah ¿Importante? No.
¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado?
Doce. Antihéroe off, Frida Kahlo, Isla Flotante, Montajes Oníricos, Ya no pienso en matambre ni le temo al vacío, Teatro por la Identidad, el libro Teatro Reunido, Variettucci, los ciclos Superclásicos y Pecados Capitales y dando clases. Doce proyectos, si es que no me estoy olvidando de alguno.
¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse?
Afortunadamente, sí.
¿Cuántos te esperan ahora?
La presentación de mi libro Teatro Reunido en el Festival de Novísima Dramaturgia, El festival Grecia Colmenares I que creamos con mis compañeros de Onírico, Frida Kahlo con la bestia de Jimena Anganuzzi,  Antihéroe otra vez  y la reposición de una obra que narra el amor entre dos artistas, actuada brillantemente por Umbra Colombo y Laura Lopez Moyano. Me refiero a La poeta y su novia actriz. Solo se harán 4 funciones en El Extranjero. Esa obra es una de mis debilidades. Además vuelve Onírico Varieté y un estreno  en el C.C.C. en septiembre. Actuaré un nuevo texto que estoy terminando bajo dirección de Paula Marrón.
¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha?
Ya no pienso en matambre ni le temo al vacío. El año que viene cumple diez años. Es como un tatuaje en nuestras vida. Y lo celebraremos como tal.
¿Cómo lo recordás? ¿Qué hubo de bueno y de malo?
Como mi bautismo. De malo, la inexperiencia y de bueno, la frescura de esa inexperiencia.
¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas?
Hago de todo. Ahora me dieron una cátedra de actuación 3 en la U.P. Es una linda oportunidad para seguir generando recursos en lo que a uno le gusta y también para dejar el celular por un rato para transmitir algo de lo que uno va sintetizando. Enseñar, enseña.
¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente?
Soy fanático de la música aunque pésimo bailando y negado para el canto o los instrumentos. La única música que más o menos me abrió la puerta es la de la escritura.
¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte?
Dedicarme a él.
¿Hay algo que no volverías a hacer?
No.
¿Qué estás leyendo?
Sobre el Rock Nacional, de Martín Zarriello que me pasó mi hermano, Las puertas del viento, que me regaló mi amigo Carlos Belloso del maestro Alberto Laiseca y algunas cosas que le leo a mi hijo antes de dormir.
¿Qué autores recomendás siempre?
Borges, Arlt, Fontanarrosa, Laiseca, Sam Shepard, Fabián Casas, Osvaldo Soriano y los poetas del Rock Nacional que no son menos de veinte.
¿Qué películas volvés a ver una y otra vez?
Héroes, Rocky, Blow, Carne Trémula.
¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles?
El Indio, Charly, Sokol y Kartun.
¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?
Que tengan ganas, disciplina y se relacionan de manera cordial.
¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca?
A Belloso, Caro Babich y a Laura López Moyano.
¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza?
Tengo sociedades creativas por proyecto. Últimamente trabajo mucho con Paula Marrón, una directora notable. Me divierto creando cosas con Caro Babich, Ariel Gigena, Hector Gilligan. Con Debora Sashita Torre, Maurito Gianera, Juan Codazzi hicimos emerger Onírico. Con Sasha hicimos bocha de obras, actuando, generando, todo terreno . Y en Matambre tocamos de primera con Umbra Colombo. Hace tiempo mantengo una dialéctica muy querida con Antonella Sturla, una dinamita perfecta entre intelectual de Puan y teatrista de cepa.  Mariano Mizrahi, Nati Farano, Junior Lareo, Sofi Vilaro, Ceci Layus, Luli Buchi, Alfre Stuart, Pablo Scavino, Ananieves Ventura, Ricardo Dubbatti, Ana Clara Schauffele, Sergio Barattucci, Guillermina Porthé, Marigela Ginard, Ricardo Sica, Mucio Manchini, Rominga Juejati, Julio Molina, Marcelo Frasca, Laura Mourenza, Roberto Abadi,  La Loba Lorena. Más otros que no nombre, más otros que injustamente estaré omitiendo. Ellos fueron centrales por algo, por MATAMBRE, por ONÍRICO, o por diversos proyectos en diferentes momentos. Todos ellos más muchos otros, son gente que  admiro y además quiero y sospecho que ellos me quieren también, o al menos también les gusta jugar conmigo como a mí con ellos. Y eso es más concreto, es una forma dinámica del afecto.
¿Pedís subsidios para tus proyectos? ¿A qué instituciones?
Sí, a Proteatro INT y FNA. Son fundamentales esos apoyos porque te permiten fortalecer la estética.  No por volver ostentoso el teatro sino como medio para materializar imágenes poéticas. Contratar un buen iluminador, una escenógrafa, etc. Hoy en día, es algo que sin apoyo es inaccesible. Y la ausencia de expertos en cada área de la obra, va en detrimento del espectáculo.
¿Por qué vivís en Buenos Aires?
No sé. Pero me gusta. Mucho.
¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo?
Brasil.
¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?
Cuando el zumbido de la mosca no para.
¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo?
No. Va variando.
¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?
Me gustaría cuando sea grande poder actuar alguna vez con mi hijo. O jugar picado. Compartir con él algunos de mis dos juegos favoritos. El teatro y el fútbol. Pero si no se da me acoplaré a otros juegos. Jugar con él.
¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria?
Sí. Sería mentira si dijera que no pienso " mi obra" aunque suene pomposo, como un rompecabezas donde me gusta ser diverso, huidizo y no atrapable en una estética capturada.
¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro?
Nada. Es decir, todo.
¿Qué hacés cuando no estás trabajando?  
Imagino. Paseo con mi novia. Disfruto de mirar a través de sus ojos. Descansar de los míos y reírme con ella. Bebo con amigos. Paso tiempo con mi hijo, comparto momentos con él y con su madre. Juego al fútbol, hago cuentas, terapia y me vuelvo loco más de quince veces por día.
¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?
No lo sé. Imagino que psicológicamente hubiera estado mucho peor si no se me hubiera cruzado el teatro. El teatro amortiguó la caída.

Esas cosas que se dicen y son tan extrañas




Afirma Kartun, con la sabiduría que lo caracteriza, que el estreno de una obra es coyuntural, una anécdota, para nada menor pero anécdota al fin, dentro del trabajo del dramaturgo. No todos los textos que escribimos llegan a estrenarse. En ocasiones, sin embargo, llegan a escena los más inesperados. Este texto nació con vocación viajera pero también tímido. Muy vergonzoso. Quizá porque habla de amor. Demasiado. Y el amor se hace, se da, se comparte... Ocupa. Pero en el momento en el que se convierte en tema sabemos cuán fácilmente se convierte en tópico. El desafío entonces era que este amor fuera tópico literario pero no típico. Sobre eso trabajamos. 

Amparados por la teoría del amado y el amante que Carson McCullers le regaló al mundo en La balada del café triste, estos dos personajes - ella y él, así nomás, dos que pueden ser cualquiera - se esfuerzan por convivir en una relación creativa y creadora de la que no saben cómo salir. Quizá tampoco desean hacerlo.

Esas cosas que se dicen y son tan extrañas es una obra donde todo lo que sucede alimenta el deseo de algo más. Algo que aterra tanto que ni siquiera puede nombrarse. Decir que eso es amor, sin duda, es decir mucho. Pero quién puede demostrar lo contrario. 

m.trigo



Esas cosas que se dicen y son tan extrañas

Dramaturgia: Macarena Trigo
Actúan: Jimena Lopez y Fernando del Gener
Asistencia de dirección: Delfina Oyuela
Diseño de luces: Lucas García
Música original: Fernando del Gener
Colaboración artística: Soledad Peralta
Diseño gráfico: Francisco Castro Pizzo
Dirección: Macarena Trigo

Jueves 20.30 en Espacio 33

La fiesta del viejo



Frente al (melo)drama cotidiano de la existencia, según coordenadas de humor y valor anecdotario, se impone, cada tanto, la certeza posible de una tragedia. La tragedia opera brutal e inesperadamente sobre el destino de los implicados y no distingue entre protagonistas y testigos de paso. La tragedia se ceba, o nutre, en aquellas familias donde el pasado no termina nunca de (re)escribirse, donde lo que sucede hoy, lo que hemos logrado ser, pende de un hilo a la vista de todos. Estas son algunas de las ideas que sobrevuelan la propuesta dramatúrgica con la que Fernando Ferrer aborda esta singular visita a Rey Lear que es La fiesta del viejo. El clásico de Shakespeare es el telón de fondo sobre el que se estructura el relato, pero las coordenadas del acá y el ahora que se nos ofrecen son muy otras: el reinado es un decadente club de barrio en Almagro, el rey un padre exhausto dispuesto a repartir su herencia en vida, y las hijas, tres hermanas que nunca se dijeron lo que piensan. 

Como bien sabía el gran Manolito de Quino, "una herencia no se reparte, se descuartiza." Haciendo honor a esa máxima y fiel a la obra a la que rinde homenaje, lo que se inicia como una celebración de cumpleaños termina convirtiéndose en una prueba de amor donde las palabras traicionan lo evidente. Los acontecimientos se precipitan en cada discusión encarnizada de la prole y, mientras el delirio paterno aumenta, son los personajes ajenos a todo vínculo de sucesión, los que nos permiten juzgar el desmedido absurdo que se teje. El bufón del rey, asimilado en un pibe de barrio, ilumina la oscuridad de los acontecimientos, cumpliendo así el rol clásico del loco que proclama la verdad. 

La dirección apuesta por una dramaturgia que combina la actualización del clásico con la presencia de fragmentos originales y despliega una puesta en escena que se adueña de la arquitectura de la sala explorando la incorporación del espacio acústico. El diseño de luces de Sebastián Francia acompaña ese uso del espacio y facilita el extrañamiento que reaparece una y otra vez cuando el padre, Lear exiliado en Almagro, identifica en la platea las nieblas de su pasado y su futuro. 

El elenco, nada menos que diez actores en escena, defiende la coralidad de una propuesta que evoluciona progresivamente hacia el clímax irreversible que define la tragedia. 

Todo esto sucede en uno de esos horarios que vienen a despejar la saturada grilla de funciones de las noches del fin de semana: los domingos a las doce del mediodía. La puesta se hace cargo de ese horario y recibe al público incorporándolo desde su llegada a la celebración con un exquisito aperitivo de entrada. En suma, muchos ingredientes que permiten reconsiderar con interés uno de los clásicos del bardo inmortal. 


La fiesta del viejo

Dramaturgia: Fernando Ferrer
Actúan: Moyra Agrelo, Agustina Benedettelli, Julieta Cayetina, Helkjær Engen, Demián Gallitelli, Ezequiel Gelbaum, Clarisa Hernández, Gonzalo Ruiz, Julian Smud, Ezequiel Tronconi, Abian Vainstein. 
Vestuario: Marina Claypole, Peta Moreno.
Diseño de luces: Sebastián Francia
Efectos especiales: Guillermo Toledo.
Fotografía, arte y espacio escénico: Romina Giorno.
Diseño gráfico: Juan Francisco Reato.
Asistencia De Producción Ejecutiva: Male Devoto.
Asistencia de dirección: Marisol Scagni.
Producción: Fernando Ferrer, Ezequiel Gelbaum, Clarisa Hernández, Julian Smud.
Dirección: Fernando Ferrer.


Domingos, 12h. 
ESPACIO CALLEJÓN
Humahuaca 3759

#ColectivoLascia



Sábado de marzo en Buenos Aires. Quiere llover hace días pero no. Son las diez de la mañana y en el CELCIT "los Lascia", se preparan para un nuevo ensayo general. Reestrenan Si no te veo, felices fiestas. Pero no solo. Es una de las tres orgullosas hijas de Pablo Bellocchio que vuelven este mes. Las otras son Dos, una desconexión y Otra vez lunes. Cada una en un teatro diferente y con elencos distintos. Elencos que, sin embargo, comparten un núcleo de trabajo, el Colectivo. 

En Buenos Aires, donde las producciones independientes se forjan en torno a cooperativas fugaces que nacen  y mueren con cada obra, ellos resultan un fenómeno digno de atención. Por varios motivos: su pervivencia en el tiempo, su compromiso grupal con cada proyecto, su búsqueda de nuevos modos de gestión y producción y la apuesta por mantener en cartelera cada trabajo el mayor tiempo posible. Para que tales hazañas se logren se intuye un mecanismo aceitado por el tiempo y la experiencia, donde el reparto de tareas y roles resulta imprescindible. 

Alcanza con verlos prepararse durante una hora para confirmar esas intuiciones. Los actores van y vienen tratando de encontrar un cuerpo y una voz que ponerse. Mariví Yanno, impecable asistente de dirección, se afana en los detalles finales de la puesta mientras repite un práctico mantra para todos: "capacidad de aire, calentar cuerdas, proyección". Bellocchio cambia de asiento una y otra vez, en ese afán de todo director de querer asegurar sus decisiones sobre el espacio. La sala es nueva y entraña un desafío, la puesta debe adaptarse a un doble frente. Las marcas que deben pasar inadvertidas no pueden ser más precisas. 

La puesta en escena mantiene su sobriedad. La obra despliega su dispositivo dramático (des)ordenando el relato vital de una pareja condenada al desencuentro y sus repercusiones en el tiempo y en los otros. Repercusiones de las que nunca serán conscientes. Los personajes entran y salen del espacio escénico  como si de un ring de combate se tratara y, en los mientras, los actores están ahí, como espectadores de los hechos. La dirección subraya el artificio elegido, nos convierte en cómplices de la artimaña. El público pacta y asume cada decisión: los saltos en el tiempo, las voces del pasado, la simultaneidad de escenas, el cuerpo paralizado de una enferma... 

El espacio queda limitado por un círculo de luces y papeles que, de a poco, se resginifica. El único elemento que los acompaña es un cubo de madera. Suerte de caja china literal donde se ensamblan las piezas del relato fragmentado y que ejerce también como referencia polivalente para el accionar de los actores. 

Si no te veo, felices fiestas es un texto que elige la suma de anécdotas para ayudarnos a reflexionar sobre la existencia y sus azares sistemáticos. Sus personajes habitan lugares donde todos hemos estado alguna vez. Su franqueza se torna desmedida y necesaria. "Me cansa sentir que estás todo el tiempo a punto de dejarme". "No es mi culpa ser lo único bueno de tu vida". "Me da mucho miedo mirarte ahora", son algunas de las frases que revolotean a nuestro alrededor horas después. 




ph. Francisco Castro Pizzo


El punto de vista privilegiado de quien asiste a un ensayo siempre resulta de difícil traducción. La instancia del ensayo, general o no, implica que cualquier cosa puede cambiar. Un accidente puede mejorar una escena, una frase desaparecer, un gesto o una mirada, sumarse. Y con cada uno de esos detalles, algo nuevo, mínimo y necesario, sucede. Cómo no amar esta instancia de la creación donde la alquimia es constante y donde la generosidad del oficio es siempre fascinante. Junto a esa certeza, otra: a dirigir, solo se aprende dirigiendo. No hay un único modo de hacerlo. Ni siquiera un modo bueno. La naturaleza de cada obra exige aspectos insospechados de uno mismo y el modo en el que nos enfrentamos a ese monstruo creado a nuestra imagen y semejanza, dista mucho de una vez a otra, de un proyecto al siguiente. Si para escribir, hay que escribir, para dirigir nunca sabremos exactamente qué necesitaremos hacer. Por eso, no está de más repetirlo, no hay ensayo ajeno donde no se adquieran herramientas de interés. 

Gracias a Pablo Bellocchio y al Colectivo Lascia por dejarme acompañarlos en este nuevo viaje de regreso. 

No se pierdan las funciones. Ya están todos en cartel. 



Reservas: 





Arde Buenos Aires

Nueva nota en la revista Continuidad de los Libros sobre el incansable quehacer del teatro independiente porteño. Un recorrido por algunas de las actividades que nos dejó el mes de febrero: el Festival Temporada Alta de Timbre 4, el Festival Grecia Colmenares de Espacio Onírico, el ciclo Pequeña voz. Miniaturas teatrales hechas con poesía y el Festival 33 Buenos Aires de Espacio 33. 




"Cuatro proyectos desarrollados con espíritu de intercambio, reunión y cruce de lenguajes. Cuatro apuestas tan originales como distintas en sus principios y presupuestos para el mes más corto del calendario. Cuatro a los que nosotros hemos podido seguirle la pista. Hubo más. Siempre hay más. Ese quehacer constante, ese no bajar los brazos con el que el circuito independiente se entrena, sigue siendo lo que alimenta la esperanza de que ningún contexto, por pésimo que sea, logre barrer el inmenso talento por metro cuadrado que Buenos Aires atesora.
Cabe recordarnos hace un año, cuando el cambio de gobierno atravesó nuestro verano y toda la actividad se concentró en asimilar la irrupción de un discurso violento y descorazonador que, desde el primer día, dejó muy clara la voracidad destructora de sus intenciones. No hay ámbito donde no seamos un poco más pobres y, casi como por contraste epidérmico, un poco más tristes frente a esa felicidad vacía, anónima y sin memoria que nos ofrecen como alternativa. Sin embargo, pese y contra eso, la gestión del teatro independiente sigue encontrando modos de hacer lo que debe hacer. Esperamos que el 2017 sea un año a sala, patio, terraza, garaje, cocina y dormitorio repleto de teatro".

Nota completa acá. 

Agrupación Los Olvidados




A veces tenemos la mejor de las suertes y estamos en el lugar adecuado en el momento justo. El pasado 10 de febrero, dentro del marco del Festival 33 Buenos Aires, la quinta edición de Ciclotimia organizada por Palta Produce, nos permitió conocer a este grupo de músicos cuya propuesta combina estética preciosista, virtuosismo interpretativo y un humor inteligente que conquista y entusiasma a la platea. No queríamos saber algo más sobre ellos. Deseamos que todos los conozcan y puedan disfrutar de su trabajo. 

¿Quiénes son Agrupación Los Olvidados? 

Agrupación Los Olvidados somos un trío conformado por: Guido Rodríguez en piano y voz, Arahí Pinto Castro como vocalista principal, y Juan Fernández Rossi en contrabajo y voz. Una parte importante de la puesta en escena la integra a Debora Torquato, que se encarga del maquillaje y el estilismo.

¿Cómo se conocieron? 

Nos conocimos en distintos proyectos musicales que compartíamos. Guido fue el nexo vinculante entre los tres. Él compartía un proyecto musical con Arahí y cuando entre los dos idearon “Los Olvidados” pensaron en un contrabajista, y convocaron a Juan, con quien Guido compartía otro proyecto.

¿Son cantantes que actúan o actores que cantan?

Somos principalmente músicos. En algún momento cada uno de nosotros coqueteó con la actuación en distintas medidas. Arahí es quizás la que más formación tiene en actuación así que es quien más propone sobre la puesta en escena, y quien coordina el libreto

¿Cómo nace el proyecto "Éxitos para el Olvido"?

"Éxitos para el olvido" surge de la intención de compartir nuestro descubrir el lado bello de algo que en el inconsciente colectivo se considera como feo, bizarro, berreta. Nos surgió la necesidad de descontextualizar canciones que son muy conocidas y arraigadas a un estilo. Encontramos en los boleros y la estética que planteamos un lugar dramático que contrasta con las versiones originales.

¿Cuáles son vuestros referentes musicales y estéticos? 

Además de los autores de las canciones que versionamos, los cuales no vamos a enumerar para no arruinar la sorpresa, buscamos una estética de cantantes femeninas de la época para encarnar a Concha, como son: Estelita delLllano, Eydie Gorme y Sonia López. Gina María Hidalgo fue un personaje que nos cautivó desde siempre. Para los músicos nos inspiramos en personajes típicos del cine argentino y latinoamericano de los años ‘50 y ‘60.

¿Cómo elegís los temas? ¿Los adaptáis/versionáis en grupo? 

Es medio azaroso nuestra elección de los temas. Muchas veces son los que escuchábamos de niños, los que bailábamos en fiestas y los que tienen un contenido que puede quedar gracioso en el cambio de género musical. También nos influyen las tendencias del momento, por ejemplo, el regreso de Bandana nos inspiró a homenajearlas cuando de casualidad las vimos por televisión.

¿Cuál es vuestro favorito? 

No podríamos ponernos de acuerdo jamás. Cada uno tiene sus preferencias y sus participaciones particulares en cada uno de los temas, eso hace que sea difícil comparar a uno con otro para elegir nuestro favorito.

¿Cómo se definió la estética del grupo? 

La estética se define por el género que hacemos, tratamos de adaptarnos a una estética que se vincula al final de la época de oro de los boleros. Arahí fue quien la ideó a partir de esta premisa, y luego, con el apoyo de Debora, crearon el look de cada uno.





¿Qué primerísimas respuestas habéis tenido de vuestros trabajos? 

En general siempre fuimos muy bien recibidos en todas partes. Si bien nuestras primeras presentaciones las hicimos en círculos de gente de confianza, a medida que fuimos llevando nuestra propuesta a lugares diferentes, la respuesta del público nos resultó favorable siempre, incluso al punto de sorprendernos gratamente en situaciones en las que no esperábamos.

¿Qué hacen cuando no están en trío? 

Los tres tenemos distintos caminos, fuera de lo que nos une en Los Olvidados. Juan Fernández Rossi es contrabajísta clásico y toca en en la Sinfónica Juvenil Nacional y en la OEBA, a la vez que termina sus estudios en el Conservatorio Superior de Música.
Arahí Pinto Castro es docente de Canto y vocalista y compositora en la banda “La Secuela”, que comparte con Guido Rodríguez, quien conforma el cuarteto BOP, el Jazzero Solitario, el cuarteto Ñapi y su proyecto solista.

¿Qué planes tienen para el 2017?

Desde un principio, el proyecto lo hicimos con intención de presentarlo en eventos, y trabajar a partir de esto. Durante los dos años que lo llevamos adelante, lo fuimos fogueando y a fines del año pasado concretamos funciones. Incluso llegamos a presentar "Éxitos para el Olvido" en la Sala Argentina del CCK. Este año esperamos combinar las presentaciones en eventos con las funciones en varietés que tanto disfrutamos por el contacto más cercano con el público y seguir creciendo.


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Pueden seguir sus actuaciones acá.