Festival Escena 2013




4a edición 
Del 3 al 17 de noviembre
TEATRO / DANZA / TALLERES / CHARLAS 
EVENTOS ESPECIALES / MAPA ESCENA / PROYECTO VECINO  


Escena y Festival se parecen. Son palabras que comparten el rasgo de la manifestación artística, y el espíritu de fiesta y ceremonia. No son sólo signos, son síntesis y metáforas de las formas de expresión.
Hay fuerzas, causas y un motivo compartido: lo que hacemos, lo que queremos, lo que nos justifica. Un compromiso de voluntad y trabajo, un síntoma artístico en los bordes de esta ciudad enorme, generosa y tirana.
Lo colectivo: la invitación, la suma que da de más. Poner en Escena lo que siempre estuvo y era invisible y cercano.
Creciendo, esta edición se anima a crecer. Festivaleamos obras en proceso, empezadas, terminadas, abiertas, cerradas. Obras vecinas, eventos, cruces, intercambios, talleres, charlas, un fiestón. Un nuevo MAPA ESCENA que abre el juego, que es siempre un juego, buscando los límites de lo público y lo privado. Hoy: del pasado y del presente. Un poco de historia y un poco de esperanza en un barco por la ciudad.
Año 4: abrir nuestros espacios y con ellos todo. Decir. Volver a decir de otra manera. Seguir haciendo, siempre probando un nuevo nosotros.
Es posible un manifiesto íntimo de esta multitud que somos, que vamos siendo, como una caravana.

Esto es el FESTIVAL ESCENA 2013 que asoma, ligero de equipaje y colmado de pasajeros que lo hacen avanzar.


MAPA ESCENA 2013: ÉPOCA ACTUAL

MAPA ESCENA es el resultado del diálogo entre las salas y la comunidad artística que trabaja en ellas. Lleva tres años de vida y, en su origen, tuvo el objetivo de desarrollar nuevos lazos entre los espacios y los vecinos. -

Llegamos a la edición 2013 de MAPA ESCENA. Pensamos en la necesidad de salir de los espacios y en reconocer nuestra historia y nuestro presente, de actuar en la ciudad y de crear lazos con otras agrupaciones que trabajan en los barrios de Buenos Aires, con o sin espacio físico.
Y también, claro,  de ocupar la calle.
Porque la edición 2013 de Mapa Escena es 100% callejera.
Para eso, invitamos a hacer un viaje - surgido a partir de una lectura del libro Gente de teatro, ocio y espectáculos en la Buenos Aires de la década del 20 de Carolina González Velasco - desde Paternal al centro de la ciudad, que replica el recorrido político de los antepasados de artistas y espectadores porteños.

MAPA ESCENA 2013 Época Actual es una caravana de teatro móvil que se traslada a través de las luchas, agremiaciones, traiciones, derrotas, victorias del pasado y de la actualidad.

MAPA ESCENA: Domingo 10 de noviembre - 15:30hs. Salida de Warnes y Dorrego.
No se suspende por lluvia. El público es invitado a seguir un barco (sí, un barco) y SER PARTE DE LA OBRA en moto, bicicleta o a abordar un transporte colectivo de ESCENA (con capacidad limitada), con previa reserva.
Para personas sin bicicleta o moto es importante reservar ubicación a este mail: mapaescena@gmail.com


PROYECTO VECINO
Festival Escena inaugura el PROYECTO VECINO en el Festival 2013.
PROYECTO VECINO invita a un artista extranjero a gestar una obra durante quince días y presentarla en el marco del festival, extremando todas las posibilidades de intercambio.
ESCENA produce un encuentro a partir de una invitación de Espacio Alternativo Bolivia, un colectivo similar a Escena que reúne salas y colectivos teatrales en La Paz.
ESCENA decidió producir una obra con un artista boliviano en diálogo con el equipo de Buenos Aires. La obra en proceso será el resultado del trabajo conjunto en el contexto efervescente del Festival.  
Invitado 2013: Kike Gorena, actor, dramaturgo y director de Potosí, Bolivia.
ÚNICA FUNCIÓN: Sábado 16/11 a las 20 hs. en Abrancancha: Martínez de Rosas 941, timbre 3.

INTERCAMBIO ESCÉNICO:  DESDE VERA 108
Un grupo de salas interroga a un espacio determinado hasta volverlo escénico.
En este caso, la calle y vereda de Vera Vera. La escalera de entrada oficiará de platea para este proyecto creado entre actores, bailarines, calle y vecinos. Ciertas ficciones interpelan a lo real y ciertas realidades interpelan a la ficción.
Vera Vera Teatro - Jueves 7/11  y 14/11, 21 hs.

CHARLAS ABIERTAS / CON ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
PANORAMA POLÍTICO TEATRAL 1920 – 2020
Con Ricardo Bartís, Maruja Bustamante, Carolina González Velasco, Martín Seijo.
Miércoles 6/11, de 19 a 22:00 hs, Abrancancha

ENTREVISTA ABIERTA A PACO GIMÉNEZ
Con Paco Giménez.
Sábado 9/11 a las 17 hs, Oeste Estudio Teatral

PANORAMA DE LA DANZA CONTEMPORÁNEA
Con Jimena Blaya.
Sábado 16/11, de 15 a 18 hs, Cafe Müller Club de Danza

FIESTA DE APERTURA
Domingo 3 de Noviembre - 12hs.
Choripaneada en Club Cultural Matienzo  - Pringles 1247

FIESTA DE CIERRE
Sábado 16 de Noviembre - 23:59hs.
Groove Palermo - Santa Fe 4389
Las entradas para la fiesta de cierre se podrán adquirir sólo por anticipación, en el evento de apertura y en todas las salas de ESCENA durante el festival.

Las entradas para las obras son a la gorra. Se retiran con una hora de anticipación en cada sala.

Más información y todas las obras programadas en http://www.escena.cc/

Perro que fuma

¿Qué es una niña asomada a una ventana?
¿Qué es un niño sentado en la fachada de su departamento salvándose del interior de su casa mientras contempla el viaducto inaugurado el día de su nacimiento?

Para empezar, son las imágenes elegidas por el brasilero Leo Mendonca para presentarnos al entrañable personaje de su obra Perro que fuma. Pero podemos añadir que nos parecen metáforas perfectas de la infancia. La infancia como una instancia de agudeza privilegiada, de soledad, de extraña lucidez sobre un mundo perverso del que poco se entiende pero al que se juzga con acierto, contundencia y sin temor.

Perro que fuma es, sin duda, uno de los mejores unipersonales estrenados en el off en los últimos años. Mendonca, autor y director de la obra, apuesta por la rotunda construcción de un personaje sin fisuras que nos permite identificarnos con sus palabras arrastrándonos a un universo donde una y otra vez un humor inteligente y agudo nos roba la carcajada en medio de un relato desolador y apabullante.

Son muchos los elementos destacables de esta obra: un texto que se aleja de los argumentos habituales del teatro independiente, una visión crítica sobre una realidad social tan conocida como ignorada, el ya mencionado humor que potencia un texto vital con un impecable sentido del ritmo, un excelente uso del lenguaje poético, un universo de acciones peculiares que se resignifican constantemente y la exploración de un espacio escénico insólito: esa cornisa donde la paradoja de la salvación interior contrasta con la certeza de la muerte inevitable.

Manuela Fernández Vivian, la actriz responsable de dar vida a esta inolvidable criatura, sostiene una continuidad expresiva y formal que ilumina su complejo hilo de pensamiento. Su precisión, frescura y proyección logran que incluso en las transiciones técnicas sus breves comentarios entre dientes provoquen carcajadas en platea. Su trabajo está lleno de esa entrega generosa imprescindible en los unipersonales.

Intuimos que la dupla Mendonca - Fernández Vivian podría ser el comienzo de una más que larga y fructífera amistad de la que todos nos beneficiemos.

Podemos ir deseando su próxima obra.

Perro que fuma

Con: Manuela Fernández Vivian.
Vestuario y escenografía: Debbie Mc Donald.
Diseño de luces: Román Tanoni.
Diseño visual: Maniobra.
Música original: Alejandro Deluca.
Fotografía: NACHY
Ilustrador: Georgina Nuñez.
Asesoramiento dramatúrgico: Alejandro Tantanian
Prensa: Simkin&Franco.
Producción gráfica: Urban Print.
Pre-producción: Catalina Villegas.
Producción general: Francisco Vásquez.
Texto y dirección: Leo Mendonca. 

Domingos 20h. 
Polonia Teatro
Fitz Roy 1477. 

Forever juntos. Amor by Lutereau.

Luciano Lutereau, ese escritor que como un Zelig cualquiera vuelve a nacer en un lugar distinto con cada uno de sus libros, es uno de los autores con los que Julia Pirani presentó el pasado abril pirani ediciones. El lanzamiento de una nueva editorial sigue siendo uno de tantos fenómenos paranormales dignos de estudio. Uno de esos prodigios sobre los que no nos detenemos porque estamos demasiado preocupados por tener algo parecido a una vida, suponemos. Pirani, en el prólogo de Forerver juntos, nos obliga a reflexionar sobre ello. "Fundar una editorial es arrojarse al mundo, creer que lo que no hay, de alguna forma, es necesario que exista". Una excelente síntesis de principios que justifica lo quijotesco de una hazaña que aspira a ampliar nuestro cada vez más confuso horizonte de expectativas como lectores.

No nos parece casual que Forever juntos salga a la luz como uno de los primeros títulos de una editorial. A Lutereau, editor a su vez de Pánico el Pánico, algún buen amigo le recuerda cada tanto que "los libros no son hijos", sin embargo, un libro siempre es un pedazo de la quien lo escribe. No tanto por las más que probables huellas autobiográficas, como por el tiempo, la experiencia, la búsqueda y la esperanza depositadas en esa suma de páginas. Pirani y Lutereau consuman con esta publicación un encuentro amoroso en el que se intuye mucho del pulso desbocado de su "amour fou".

Pirani presenta Forever juntos aclarando que el motor lírico de estos poemas es "la cusilería". Una cursilería que "el autor defiende con todas las armas, es decir, desarmándose o, mejor dicho, exhibiéndose, al exponer el sentimiento despojado y fragmentario de quien padece el amor".

Hace unas semanas tuve la suerte de ver Maruja enamorada, el biodrama de Maruja Bustamante, dirigido por Vivi Tellas. En él, Bustamante canta sobre la valentía de "ser cursi sin sentir vergüenza". La primavera está en el aire y quizá eso otorgue abusivas licencias poéticas, pero nos gusta pensar que estos creadores se aproximan al amor como a un juguete nuevo y no como a un tópico vacío por desgaste. Siempre habrá poemas de amor. El milagro acontece cuando nos damos cuenta de que el amor al que damos cuerda, sobre el que elegimos trabajar, el que convertimos en fondo, forma y obsesión, es siempre distinto para cada uno.

Lutereau juega a definir su amor.

 "el amor es una fuerza invertida que se parece muchísimo a un volante" (...) "el amor no es el paisaje, el camino, el lugar sino aquello de que hablamos cada noche al hablar de amor".

"el amor no es / paradoja ni inversión / dialéctica sin fin, principio / o torsión, una canción acerca / de otra canción, una meta / sobre un comienzo / que nunca / termina".

El amor es eso que siempre se parece a otra cosa únicamente porque necesitamos ese parecido. Necesitamos un símbolo, una metáfora tranquilizadora que nos salve. Si el amor se parece a algo conocido, tarde o temprano lo entenderemos.

Lutereau escribe estos poemas sabiéndolos canciones cursis. Quien leyó Los santos varones, su primera novela, quizá recuerde que el protagonista, desde niño, compone canciones que nos roban la sonrisa: "Uno tras otros pasan los días / como los colores de la gelatina".
Se nos ocurre que Forever juntos puede ser el repertorio de canciones que finalmente aquel personaje presentó en el pub de su esquina. Los libros de un mismo autor siempre tienen una puerta secreta que nos lleva a otra habitación.

Además de todo esto, hay que decir que Forever juntos tiene un cierre totalmente inesperado para una historia de amor. Nada del relamido happy end  o el cansino to be continued. No, señores, el amor es otra cosa. El amor no sólo es un género literario. Y quizá por eso, Pirani y Lutereau (o viceversa) decidieron que Forever juntos cerrara con un ensayo sobre las editoriales independientes. En el prólogo lo advierten. Se trata de "un laboratorio sentimental antisolemne". Casi nada. Ya lo dijimos. Hazaña quijotesca para cuarenta páginas.

Ese ensayo viene a hablarnos de otro amor (im)posible. El amor por lo que se hace. Las muchas contradicciones que genera toda vocación. Dar lo que no se tiene. Ese amor, dicen algunos, es el que nos salva de nosotros mismos. Un infierno (con)sentido.

Da la casualidad de que ese ensayo, publicado a fines del año pasado en la revista NQM, fue lo primero que esta humilde lectora conoció de Lutereau. Ese ensayo nos obligó a buscar sus libros. Y su lectura nos llevó a recomendarlo porque cuando se entra en uno de esos jardines llenos de caminos que se bifurcan, se sabe que siempre aparecerá algo y/o alguien interesante.

Encuentren los libros. Recorran su jardín.

Luciano Lutereau es autor de: Los santos varones, Perezosa y tonta, Escribir en Canadá, Marcadores nuevos, Todos contentos y Forever juntos.

www.piraniediciones.com.ar

"¿Recordás tu último capuccino?"

Pocas cosas tan gratificantes a la hora de ver una obra como dejarse llevar por la certeza de un nombre, un nombre al que le confiamos nuestro tiempo sin reservas porque siempre nos proporciona un hermoso material sobre el que reflexionar. Son pocos los nombres de esa lista. Ciro Zorzoli es uno. Y tras su nombre llegamos ayer a la sala Apacheta para ver Unos días afuera. Atentos únicamente al "de/con" de la ficha técnica que anuncia: Eugenia Estévez, Ciro Zorzoli. 

Pocas cosas tan emocionantes como no tener idea de lo que vas a ver un domingo a las cinco de la tarde y encontrarte un programa de mano que te anuncia que la obra en cuestión "es una invitación. Un espacio de búsqueda (...) donde lo que se repite es nuestra insistencia en vincularnos con ciertas cuestiones que son las que nos llevan a hacerla. (...) Confiando en que nos impulsarán a ese encuentro y que hallarán, en el que mira, su propio sentido. Cada vez". Leer ese brevísima formulación de principios y saber que se te está considerando una parte indispensable del juego. Sentirse invitada, sí, pero también agradecida de antemano por esa intención, ese deseo de sus autores de que vivenciemos y (re)escribamos juntos a ellos.

Pocas cosas tan interesantes como entender, apenas entrás a la sala, que no vas a ver una obra de teatro. O sí, pero no sólo. Entender que vas a ver una obra de danza. Pero no sólo. Entender que están inventando un lenguaje para vos, algo se está experimentando ante tus ojos. Una forma distinta, íntima, personalísima, de compartir una serie de anécdotas que son universales por concretísimas y afinadas. Un lenguaje pulido, preciso, precioso. Un uso de la palabra, del silencio y de la intención que admite infinitas posibilidades. Entender que es imposible que haya dos funciones iguales de Unos días afuera porque la organicidad y la búsqueda es extrema, se cocina ante el público, se construye con un amor exquisito puesto en cada frase, en cada movimiento. Saberse privilegiada por ser parte de esa función.

Pocas cosas tan fascinantes como dejarse seducir por un cuerpo vivo que baila para nosotros. ¿Baila? Sí, por momentos Eugenia Estévez baila, pero sobre todo, está. Está ahí. En un aquí y un ahora que Zorzoli llena de reflexiones elaborando un discurso en vivo que nos atrapa, su voz nos guía a través de observaciones mínimas que bein podrían ser una excelente voz en off. Pero él está ahí. No es sólo una voz. Es una presencia. Unos días afuera es, entre otras muchas cosas, la suma de dos potentes presencias en un espacio escénico. La propuesta admite infinitas lecturas, de ahí esa invitación del programa de mano a que cada uno encuentre su sentido.

Unos días afuera es un diálogo imposible entre la mente masculina y la femenina. Es también la comunión accidental entre esos dos universos enfrentados. Es la constatación de que la danza también habita la palabra. De que las palabras pueden tener un cuerpo sin necesidad de ilustrarlas. La palabra puede bailarse. Como el silencio.

Unos días afuera es una apuesta que confía en la intimidad de los universos creativos personales. "Es una pieza donde lo que se repite es nuestra insistencia en vincularnos con ciertas cuestiones que son las que nos llevan a hacerla", advierten Estévez y Zorzoli en el programa. Y es un acierto, sin duda. Tanto  el fondo como la forma elegida para compartirlas.

Quien escribe estas líneas conoce poco y nada sobre danza, pero reconoce humildemente que algunos de los trabajos vistos en este último año nos han obligado a reflexionar una y otra vez sobre las infinitas maneras de contar lo que interesa. La importancia de establecer un vínculo tan profundo como amoroso con el material de trabajo. El tema abordado desde las consecuencias, desde sus huellas en mi quehacer como artista. Cuando eso aparece en escena la obra adquiere una vitalidad que trasciende el imperativo del relato o de la existencia de personajes.

Unos días afuera,  Cartas a mi querido espectador de Fabian Gandini, Basura de Rakhal Herrero, o Villa Argüello de Celia Argüello Rena, son alguno de los mejores ejemplos que podemos recomendar como experiencias para salvar esa absurda barrera que tantas veces instalamos entre disciplinas escénicas. Los creadores que confían en su necesidad de aunar lenguajes expresivos nos recuerdan que la verdad escénica se revela únicamente cuando dejamos de pelearnos con nosotros mismos en el escenario para dejar que las cosas - movimiento, palabra, gesto, silencio, pausa, luz - sucedan. Se den. Aparezcan. No como efectos. No como meros complementos, sino como partes fundamentales de la construcción.

Pocas cosas tan inspiradoras como ver Unos días afuera y saberse cómplice, testigo, partícipe de un encuentro único donde cada espectador abandonó la sala sintiéndose alguien especial, alguien quizá predestinado a tomar el próximo colectivo vacío que doble la esquina. Y sonreír.

Unos días afuera
Con / de: Eugenia Estévez, Ciro Zorzoli.
Iluminación: Eli Sirlin.
Diseño de espacio: Eugenia Estévez, Ciro Zorzoli
Fotografía: José Carracedo.
Asistencia artística: Lucía Fernández Mouján.
Dirección: Eugenia Estévez, Ciro Zorzoli.

Apacheta Sala Estudio.
Pasco 623. 
Domingos 17hs. 

Cineastas

La vida como escenario del eterno drama de nuestras vidas. Ese donde el director brilla por su ausencia y se multiplican los imprevistos, los despropósitos, personajes cada vez más confusos que nunca sabemos qué piensan y ni siquiera el consuelo de una buena fotografía con la que aliviar nostalgias.

Mariano Pensotti construye en Cineastas un argumento calideoscópico donde la ficción presentada se multiplica y fuga hacia nuevos universos ficcionales. Los personajes, directores de cine con mayor o menos éxito en su quehacer profesional, viven atrapados entre la película que necesitan hacer y sus vidas. La película que necesitan hacer no es necesariamente la que desean y, finalmente, termina siendo apenas la que pueden permitirse.

Cineastas es una obra llena de interrogantes atractivos sobre nuestro endeble conocimiento del mundo y nuestros torpes y contradictorios modos de manejarnos en él. En el programa cuestionan: ¿Nuestras ficciones reflejan el mundo o es el mundo una proyección distorsionada de nuestras ficciones? Sobre esa pregunta se van desarrollando los argumentos de cuatro historias de directores posibles donde vida y obra rozan por momentos ese estado desmedido del absurdo donde todo parece ser posible.
No es frecuente que el teatro elija el cine como tema. A menudo reina el desentidimiento entre ambos medios, sus diferentes naturalezas los oponen haciéndolos irreconciliables para muchos. Cineastas viene a recordarnos que no hay límites formales o estructurales. Cualquier cosa puede abordarse desde el escenario. Sólo hay que encontrar una manera de contar.

Pensotti ya exploró en profundidad algunos de los pilares constructivos de esta obra en El pasado es un animal grotesco. Ambas comparten la solida voz en off que los actores, micrófono en mano, sostienen en paralelo a las escenas. El narrador omnisciente está presente y goza del privilegiado punto de vista del que carecen los personajes. El off cinematográfico se interpreta en vivo y Pensotti logra que el recurso se subraye en ocasiones como enlace entre las ficciones, dándole así una interesante vuelta de tuerca técnica a la apuesta narrativa con la que desafía a la platea.

También comparten El pasado... y Cineastas la importancia dada a la escenografía. Lo que en aquella fue una suerte de calesita sobre la que aparecían y desaparecían los distintos espacios escénicos, ahora se convierte en una rotunda estructura de dos planos donde conviven todas las ficciones: en la parte inferior, las vidas de los creadores, en la superior, el confuso y voluble estado de sus creaciones.

Todos los mecanismos inaugurados en El pasado es un animal grotesco han sido afinados sutilmente logrando importantes mejoras que favorecen el intrincado despliegue argumental logrando por momentos un intenso ritmo que nos obliga a elegir dónde y qué mirar, qué historia seguir, en qué plano de la ficción situarnos. De esta manera la platea experimenta en carne propia algo de ese estado creativo que la obra expone, componiendo su propia edición de Cineastas.

Cineastas

Actúan: Horacio Acosta, Elisa Carricajo, Valeria Lois, Javier Lorenzo, Marcelo Subiotto.
Vestuario y escenografía: Mariana Tirantte.
Iluminación: Alejandro Le Roux.
Diseño sonoro: Diego Vainer.
Audiovisuales: Agustín Mendilaharzu.
Música: Diego Vainer.
Fotografía: Nora Lezano.
Asistencia de escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez, Maria Victorel.
Asistente de producción: Gabriel Zayat.
Asistencia de dirección: Leandro Orellano.
Coreografía: Luciana Acuña.
Dirección: Mariano Pensotti.

De jueves a domingo en el Teatro Sarmiento. 

"Ser cursi sin sentir vergüenza".

¿El amor es una ficción? ¿Quiénes somos en el amor? ¿El amor termina cuando empieza? ¿Nos enamoramos siempre de la misma persona? ¿Cuál es el cuerpo del amor?

Estas son las preguntas que aparecen en el programa de Maruja enamorada. Biodrama amoroso. Esos interrogantes abren un espectro de posibilidades infinitas. Si los mezclamos a buen ritmo en una coctelera tendremos tantas obras como agitadores, pero difícilmente lograríamos el estado de gracia que Maruja Bustamente ha sabido proporcionarle a su historia de amor y vida.

Los biodramas son búsquedas personales que apuestan alto por lo que cuentan. Y ojo, cuando escribimos "alto" no queremos decir, raro o extravagante o exacerbadamente oscuro. El material abordado implica de tal modo a los integrantes del proyecto que son muchas las instancias que deben pulirse para que se convierta en algo tan interesante como mostrable. No se trata sólo de habilitar el tiempo de muestra que todo espectáculo precisa, hay una genuina necesidad de compartir esa experiencia personal que se convierte en el motor vital de cada función. El biodrama anuncia: esto es parte de la vida de alguien y yo te lo cuento así, ahora. Aunque seguramente vos lo contarías de otro modo.

Como en todo relato el punto de vista y el orden elegido terminan por generar una ficción. El papá de Maruja sabía muy bien lo que decía cuando ella le contó de este proyecto. "Es tu versión de los hechos", le dijo.

Bustamante disecciona su corazón jugando con la erotomanía como motor, causa y excusa de sus saltos entre un amor y otro y los enmarca  en su vida, ese relato interminable sólo visto en retrospectiva posee sentido. Es desde esa distancia temporal que Maruja puede contarnos, divertida, sincera y generosa, los aciertos, errores y recuerdos que dejó cada amor. Explica que ella, en el amor, no distingue entre realidad y ficción. Y deja sembrada en la platea la duda de si alguien podrá hacerlo. ¿Acaso no inventamos todos  a un amado a la altura de nuestros deseos?

¿Qué amamos de aquellos con los que elegimos compartirnos? ¿Por qué termina el amor? ¿Por qué hay finales definitivos y otros se saben abiertos en canal para siempre? El amor es uno de tantos conceptos que todos creemos entender por más que nunca veamos dos definiciones parecidas. Sin embargo, todos compartimos algo: el amor nos vuelve idiotas. Una idiotez sublime que nos enorgullece exhibir.

Maruja canta las canciones que compuso para sus parejas, nos lee sus poemas, comparte el último recuerdo que posee de uno de ellos... Nos convertimos en la orilla de sus emociones. Compartimos su vulnerabilidad al tiempo que nos conmueve la valentía con la que logró darle forma creativa a cada desilusión.

Maruja enamorada es uno de esos trabajos a los que asomarse para conocernos un poco más a nosotros mismos. Mirarnos en el espejo y sonreír ante nuestros miedos y el absurdo de una vida empeñada en darnos demasiadas lecciones. Es un viaje al interior de una mente audaz y optimista que aún pareciera estar a salvo del escepticismo con el que tantas veces elegimos defendernos o alejarnos del amor posible.

En poco más de una hora tenemos la sensación de haber conocido a una mujer extraordinaria que nos abre las puertas de su casa y de su corazón. Y ya puestos, nos invita a merendar.

Vayan a conocerla. No se arrepentirán.

Maruja enamorada
Dramaturgia: Maruja Bustamante, Vivi Tellas.
Intérpretes: Maruja Bustamante, Ignacio Ocampo.
Fotografía: Nicolás Goldberg.
Diseño gráfico: Horacio Gallo.
Asistencia general: Nicolás Capeluto.
Producción ejecutiva: María Solari.
Dirección: Vivi Tellas.

Domingos 20.30
El Extranjero
Valentín Gómez 3378. 

El último poema de Rilke

 "Leonid le escribió una carta (“¡Celebrado poeta, está usted vivo! ¿Me recuerda?”), a la que Rilke contestó que no sólo se acordaba, sino que recientemente había leído en una revista unos poemas singularmente interesantes, traducidos del ruso, de un joven valor llamado Boris Pasternak. Todo lo que Rilke amaba de Rusia estaba en esos versos y le daba especial emoción que quien los hubiera escrito fuera aquel muchachito de nueve años que en 1899 los había acompañado a Yasnaia Poliana, a ver al conde Tolstoi.
Leonid le mandó la carta de Rilke a su hijo a la URSS. Boris recibió y leyó esa carta el mismo día en que llegó a sus manos una copia de “El Poema del Fin”, escrito en el exilio por una poeta de su edad llamada Martina Tsvietáieva, que se lo mandaba a través de gente de su confianza. Pasternak idolatraba a Rilke, se regía poéticamente por él. Y venía sintiendo una empatía cada vez mayor hacia aquella mujer que en Rusia le era indiferente, pero de la que se había ido enamorando por los poemas que le mandaba desde Francia, y que en aquel poema en particular llegaba hasta donde él no había sido capaz de llegar. Pasó la noche en vela, electrificado, y al amanecer saltó de la cama y se puso a escribir dos cartas que dudo que otro poeta en el mundo hubiera sido capaz de escribir. Aunque la información llegara tarde y muchas veces deformada en el camino, los que estaban en Rusia mal que mal sabían qué hacían y cómo la estaban pasando aquellos que se habían ido. Pasternak sabía que Tsvietáieva estaba más sola que nadie en el destierro. Los emigrados la detestaban y en la URSS no la leían por emigrada. Pasternak moría por los libros que Rilke ofrecía mandarle, pero sabía que Tsvietáieva los necesitaba más. De manera que le pidió a Rilke que los mandara a Francia, a la poeta Marina Tsvietáieva, que merecía más que ninguna otra persona en el mundo estar en diálogo con él (“Yo sólo querría que ella pueda vivir algo semejante a la alegría que, gracias a usted, se ha adueñado de mí. Permítame considerar el envío de esos libros como su respuesta a mi carta”). Rilke cumplió con el pedido. Los libros eran los Sonetos a Orfeo y las Elegías de Duino, imagínense. Tsvietáieva creyó desfallecer, se entregó a una correspondencia febril con Rilke, de la que nada dijo a Pasternak, aunque él le escribía desde Moscú: “Quiere que lo visitemos en Suiza. Nos espera, ¿comprendes? Debemos estar juntos. El lo dice”.