Más extraordinaria


Historias extraordinarias.
La vimos de nuevo.
La recomendamos doblemente. 
30 de enero, otra oportunidad para verla
Cine Cosmos.18hs.

El viento en un violín se estrenó en París


Ayer, en la Maison des Arts de Creteil (MAC) en París, se presentó por primera vez la nueva obra de Claudio Tolcachir, El viento en un violín. Pese a estar tan lejos de Buenos Aires, los argentinos de Timbre 4 contaron con la calidez incondicional de parientes y amigos llegados desde lejos para acompañarles en ese momento tan significativo que supone el compartir el trabajo de un año con un público curioso y expectante. Esta tercera obra de Tolcachir como dramaturgo y director ve la luz compartiendo gira en Francia con La omisión de la familia Coleman, que durante cuatro semanas ha sido uno de los espectáculos teatrales más comentados en París.

El viento en un violín nos regala a gran parte del elenco Coleman enfrentándose al desafío que supone encarnar nuevos personajes después de cinco años dando vida a ese clan tan singular. Si pudiéramos diseccionar capa a capa el arduo proceso de creación de una obra, sería muy interesante conocer cuáles son los elementos fundamentales que hacen que un equipo de trabajo pueda generar tanta solidez en sus proyectos. Sin duda, hay tantos métodos de trabajo como actores en escena, pero hay algo difícil de clasificar que quizá tenga que ver con el modo en el que la suma de todas sus experiencias y trayectorias se aúnan con éxito bajo las afinadísimas intuiciones de un director del calibre de Tolcachir.

Una vez más, el universo creativo de este joven autor, nos habla a través de personajes que luchan desesperadamente por tratar de ser felices, amar y ser amados. Tanto en La omisión... como en Tercer Cuerpo, sus personajes tratan de encajar, anhelan una normalidad de la que se saben expulsados, sus pasiones, sus miedos, sus silencios o culpas, los aislan. El viento en un violín aborda de nuevo los inagotables temas de la familia y el amor interrogándonos sobre sus infinitas posibilidades, mostrándonos que la búsqueda de la felicidad tiene instancias tan patéticas y egoístas como el amor en sí, sin importar que ese amor sea el de los padres por sus hijos o el de amantes que aspiran a ser plenos por su reconocimiento en el otro, y lo hace a través de personajes tan intensos y extremos como limitados en sus capacidades de relación. Sus formas de dar y recibir son siempre brutales.

La apuesta dramatúrgica se sostiene en la excelencia de las actuaciones. Todos los que disfrutaron y recuerdan el trabajo de Miriam Odorico, Lautaro Perotti, Inda Lavalle, Tamara Kiper, Araceli Dvoskin y Gonzalo Ruiz, podrán verlos abordar ahora estas nuevas criaturas donde las formas se trascienden generando ese magia tan necesaria en la escena: la unión de una verdad creativa y una emoción. No nos detendremos en las claves del argumento o los vínculos entre los personajes. Aún faltan meses para que la obra se estrene en Buenos Aires y muchas serán las críticas que traten de resumirnos la historia. Sin duda, es una cita importante para el público de teatro porteño y serán muchos los comentarios y las comparaciones que se establezcan. Nos atrevemos a decir que El viento en un violín no dejará lugar a la indiferencia.

En cuanto a la puesta en escena, vuelve a estar presente el despojo y la economía de medios. Las obras de Tolcachir se resisten a las paredes acortonadas de una escenografía y logran sostenerse en amplios espacios vacíos delimitados por piezas de mobiliario. Gonzalo Córdoba es el responsable de la puesta que hoy puede verse en París y, como anécdota de los raros azares que el mundo teatral arma, muchos de los elementos utilizados fueron cedidos generosamente por el teatro du Soleil para este proyecto. La iluminación de Omar Possemato vuelve a generar los climax adecuados con ese sabio uso de la luz que nutre una escena sin grandilocuencia. Sin duda, toda una serie de buenas razones para no perderse esta obra donde quiera que uno la encuentre.


Próximas actuaciones:
* MAC de Creteil, París, hasta el 20 de noviembre. Funciones a las 20.30hs.
http://www.maccreteil.com/
* SALA PLANETA, Gerona, Festival de Temporada Alta.
30 de noviembre y 1 de diciembre.
* THEATRE GARONNE, Toulouse.
3 y 4 de diciembre.

Sacate la careta

Hay libros que nos llegan cuando más los necesitamos, sin que nosotros supiéramos que nos hacían tanta falta. En estos días nos acompaña la voz de un inagotable Alberto Ure desde Sacate la careta, una joya imposible de encontrar que exige una reedición urgente ya. De lectura obligatoria para todos los que tengan alguna inquietud hacia el mundo teatral es el ensayo titulado "Manual de autodefensa para estudiantes de teatro", pero hoy nos quedamos con estas líneas de "Promoción o muerte":

"Una vez, hace años, yo estaba sumergido en las últimas peleas de una separación matrimonial: todas las tarjetas marcaban empate, en el round 12 nos dábamos con todo, ensangrentando el ring. Más acusaciones, traiciones y ofensas no entraban en el mundo. De pronto ella me gritó: "¡Y ahora qué hacemos con todo esto! ¿Cómo seguimos viviendo?". Yo, agotado, mirando el reloj en el clinch, fui sincero: "Hagamos algo por el bien de los dos. Tengamos un ataque de amnesia". Creo que fue una de las pocas cosas cuerdas que dije en mi vida y no fue comprendida. (...) Yo, por mi oficio, debería haber sabido antes que el pasado sólo puede llamarse tal cuando estalla, irremediable, en las situaciones más urgentes del presente, cuando deshace el futuro que se proyectaba ingenuamente. Pero eso no lo puede planear ni el vengador más ensañado. (...)
La única verdad es el presente, como sabe el que sufre una pasión o la ha sufrido alguna vez; los demás, las almas serenas y bien pensantes, le hablan del futuro y del pasado para distraerlo, para calmarlo, para aplacarlo con tácticas reformistas".


Alberto Ure, Sacate la careta. Ensayos sobre teatro, política y cultura, ed. Norma, Bs. As. 2003.

El tiempo visto cómo

Por una vez, tenemos que agradecer el hecho de que los derechos de autor sean tan caros. Parece que el coste de los de T. Williams, fue una de las razones por las que Romina Paula llegó a escribir El tiempo todo entero. Su trabajo de escritura y dirección no sólo visita El zoo de cristal, si no que lo revitaliza con una coherencia, resolución y frescura gratamente sorprendentes. No es fácil aproximarse a uno de los dramaturgos más reverenciados y llegar a ese lugar donde se aporta algo interesante. Ojo, no algo "diferente" o pretenciosamente novedoso. Algo sencillo y personal. Si bien la melodía de la obra y la composición de los personajes se sostiene en Williams, la letra y la forma es, sin duda, de Paula. Y en esa inmediata contemporaneidad descansa buena parte de la gracia de esta propuesta. 

Destaca, como ya tantos han señalado, el trabajo de la dirección actoral en un elenco sólido y bien equilibrado donde algunos de los personajes juguetean en esa peligrosa zona de la histeria emotiva.

El espacio, la iluminación y la utilería remiten a un afuera - los otros, la ciudad, la infancia - abandonado. Otro tiempo mejor, otro país en el que se vivió, otro que uno fue y que ahora a duras penas reconoce. Todo lo que se tuvo y se fue perdiendo o, simplemente, se convirtió en otra cosa. La vida frágil a punto de quebrarse por casi cualquier cosa. En definitiva, El zoo de cristal.

Texto y dirección: Romina Paula

Actúan: Esteban Bigliardi, Pilar Gamboa, Esteban Lamothe, Susana Pampín
Iluminación: Matías Sendón
Diseño de espacio: Alicia Leloutre, Matías Sendón
Asistencia general: Leandro Orellano
Prensa: Pintos Gamboa

Espacio Callejón. www.espaciocallejón.blogspot.com
Lunes y miércoles, 21hs.

Tarkovski

Rescatamos y recomendamos encarecidamente la lectura de Esculpir en el tiempo, ensayos de Andrei Tarkovski sobre el quehacer cinematográfico y el compromiso del artista con su destino. Sus reflexiones están tan llenas de exigencia hacia la creación que hace que todas nuestras quejas sean poco menos que balbuceos de niños malcriados de un occidente mal digerido.

Algunas citas:

El arte moderno ha entrado por un camino errado, porque en nombre de la mera autoafirmación ha abjurado de la búsqueda del sentido de la vida. Así, la llamada tarea creadora se convierte en una rara actividad de excéntricos, que buscan tan sólo la justificación del valor singular de su egocéntrica actividad. Pero en el arte no se confirma la individualidad, si no que ésta sirve a otra idea, a una idea más general y más elevada. El artista es un vasallo que tiene que pagar los diezmos por el don que le ha sido concedido casi como un milagro.

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Al seleccionar a sus estudiantes, los centros de formación de carreras artísticas no deberían proceder sólo por criterios pragmáticos, pues a menudo pueden surgir también problemas morales. Se ve esto en el hecho de que aproximadamente un ochenta por ciento de los que terminan su formación como directores de cine o como actores van a engrosar las filas de unos profesionales incapaces que durante toda su vida vagarán inútilmente por los ambientes cinematográficos. La inmensa mayoría de ellos nunca tendrá fuerzas para abandonar el cine y dedicarse a otra profesión. Pues para alguien que ha superado nada menos que cinco años de estudios de cine resulta tremendamente difícil despedirse de las ilusiones que tuvo.

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No hay nada más carente de sentido que relacionar términos como "búsqueda" o "experimento" con una obra de arte. Tras ellos se esconden falta de fuerzas, vacío interior, falta de conciencia realmente creativa y miserable vanidad. "Un artista que busca": qué pobreza pequeñoburguesa y anémica se esconde tras estas palabras. (...)
Pero, ¿y si los que comenzaron a hablar de vanguardia y experimento son los incapaces de separar el grano de la paja? Los que ante las nuevas estructuras estéticas simplemente perdieron la cabeza, no consiguieron orientarse en lo que realmente era nuevo, no pudieron elaborar criterios propios para ello y en cualquier caso englobaron - al menos de momento - todo bajo esos conceptos para estar seguros de no equivocarse. ¡Qué ridículo cuando en cierta ocasión preguntaron a Pablo Picasso por su búsqueda artística! Indignado por esta pregunta, Picasso respondió breve y sabiamente: "Yo no busco, yo sólo encuentro".

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Hasta acá por hoy. Ya es mucho que digerir, ¿no?

Lean: Esculpir en el tiempo, Andrei Tarkovski, ed. Rialp, Madrid, 1999.

Cinco años de Coleman

Lo que comenzó como una obra más de las muchas que se estrenan en el off, cumple este fin de semana nada menos que cinco años. Cinco años de funciones, premios y giras. Ya comentamos el regreso de La omisión de la familia Coleman a Buenos Aires después de dos años viajando. Siguen siendo un éxito rotundo en la nueva sala de Timbre 4 en Boedo y, desde el 19 de agosto, sumarán una función más los jueves. Seis funciones por fin de semana. Casi nada.

Nuestra más sincera felicitación.

Nota al respecto: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1292116

http://www.timbre4.com/
http://www.baryfonda.blogspot.com/

Francisca Ure y sus Martas

“Esta es una obra que pasa en la cabeza de la protagonista. Es pura fantasía. Sabía que corría un riesgo enorme. Fue por eso que confié en un equipo y así comprobé que es genial hacer uso de la libertad creativa”, concluye. Quienes acompañaron el proceso de creación fueron Sol Soto, en escenografía y vestuario; Martín Berra, en el diseño audiovisual; Dalmiro Zantleifer, en animaciones y diseño gráfico, y Omar Possemato, en iluminación. Ure cree que este montaje suyo tiene lo mejor de sus maestros: “Tiene la intensidad de los entrenamientos con Guillermo Angelelli, la profundidad de Tolcachir, el juego que proponían en la escuela”, enumera.



–Su obra es una rara avis. ¿Cómo la definiría?


–Marta es un delirio. Quería retratar a alguien, pero no quería hacerlo objetivamente porque quería producir un registro artístico. Me pregunté acerca de las cosas que a mí misma me deslumbrarían. Me gusta trabajar mucho con el cine y la pintura, porque las imágenes me conmueven especialmente.


–¿Es por esto que reunió diversas técnicas expresivas?

Quería hacer algo diferente porque el teatro me estaba aburriendo. Creo que en esta ciudad se estrenan demasiadas obras y esto es dañino para todos. Porque no se piensa que una obra de teatro es una obra de arte y se hacen espectáculos como se hacen chorizos.

–¿Y qué piensa de la dramaturgia?


También es muy limitada. Se habla de tríos amorosos y de la familia. No hay contenido en las obras que se hacen. Tampoco veo a los actores como artistas, porque no se comprometen con lo que hacen.

–¿Qué clase de actor le interesa?
 –Me gusta el actor descentrado, el que sabe transformarse, el que arriesga. Creo que voy hacia el teatro del absurdo. Estoy releyendo Beckett. La fantasía se aniquila cuando siempre se actúa de uno mismo.


–¿Cómo siente el panorama del teatro alternativo?


Hay una moda de no criticar lo que hacen otros. O de no ver lo que hacen los otros, porque los actores de un estudio suelen no ir a ver lo que se hace en otros. No se genera diálogo y lo que falta es reflexión.

Nota completa en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-18802-2010-08-02.html
 
Quién sabe Marta.
Sábados 21hs. Huella Teatro. Avda. Medrano 535.
reservas: http://www.alternativateatral.com/