El arte del presente

"Un elenco estable es uno de los mejores antídotos contra la ambición. (...) Vivir formando parte de un elenco es como un ejercicio de ascetismo, de disciplina, es un aprendizaje permanente. Sobre los demás y sobre uno mismo. Un ejercicio de escucha. No se puede ser perezoso. (...) En la vida de un elenco, incluso cuando todo va bien, siempre hay alguien que se siente mal. Y hay que escucharlo, pero al mismo tiempo hay que evitar que imponga su estado de ánimo. A veces, es una lastimadura sin importancia, pero otras es la peste". pp. 20-21.

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"En principio, si conservan la infancia, la ingenuidad, los actores no mienten. Digo ingenuidad, no estupidez. No confundirlas. Ingenuo es el que nace a cada instante. Los verdaderos actores viven el instante y no hacen trampas. A la larga, su actuación se vuelve tan transparente que es la vida misma". p. 25.

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"No se puede montar un espectáculo que no hable un poco de uno, de sus horrores, de sus fantasmas, de sus deseos. (...) El teatro tiene la capacidad de contarlo todo. Somos nosotros los que no siempre sabemos hacerlo". p. 28.

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"La duda es la esencia misma del arte y de la práctica intelectual, y no solamente en los días de catástrofes". p. 57.

El arte del presente. Ariane Mnouchkine. Conversaciones con Fabienne Pascaud, Atauel, Bs. As. 2007.