"Rebeldes, soñadores y fugitivos"

Nueva nota en la revista Continuidad de los libros.

"UNO
Buenos Aires siempre está a punto de irse al carajo. Eso afirman los porteños, al menos. Reconocen su ciclotimia y sobre y contra ella levantan sus ingenios culturales. El porteño es experto en robarle tiempo a la vida para hacer lo que necesita, desea o ama. La doble profesionalidad se esgrime con pasmosa normalidad y el horario de salida del laburo alimenticio arrastra a muchos a ensayos, filmaciones, ciclos de lectura, puestas de luces, reuniones de edición o producción e infinito etcétera. Se trabaja de una cosa que, con suerte, quizá esté relacionada con la disciplina amada pero quizá no.
El extranjero que llegue a la ciudad con cierto bagaje cultural y alguna orientación sobre lo que puede encontrar, colapsará su agenda con las posibilidades de cada circuito. El teatral ofrece funciones cualquier día y cuenta con varios cientos de obras los fines de semana. Resulta imprescindible algún asesoramiento para no naufragar en una cartelera tan heterogénea como insólita.
El circuito teatral independiente o alternativo (adjetivos polémicos pero útiles para entendernos) se expande gracias a la apuesta de creadores que, movidos por el sueño personal o colectivo, apuestan por el espacio propio. Se resuelve así, en principio, la búsqueda constante de sala donde ensayar y estrenar trabajos. No obstante, comienza entonces la odisea del mantenimiento de un lugar que, por pequeño que sea, será acosado por mil y un inconvenientes. A los de la infraestructura edilicia antigua y maltratada que a menudo los alberga, se suman las reiteradas inspecciones del Gobierno de la Ciudad en busca de infracciones tan ridículas como surrealistas y, este año, el aumento de las tarifas en los servicios básicos. Las salas de teatro – así como los negocios, universidades, clubes de barrio, hospitales, salas de cine, librerías y todo lo que existe bajo el ancho cielo -, han visto incrementados sus gastos en un 500%. Las cifras que enfrentan superan con creces su economía de subsistencia. El futuro de la siempre precaria actividad teatral vuelve a tambalearse. Eso sí, esta vez, junto a todas las demás".


m.trigo

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