Plan de vuelo




El escenario es un campo minado donde la lógica vuela por los aires. Inventamos otras. Nacemos mundos otros. Creer eso. Pedirte que lo creas y confíes en la sabiduría del teatro, esa naturaleza que es "pese a todos nosotros", como dice Ure. 

Decirte que el teatro no es una costumbre que puedas cambiar o abandonar. Aunque nunca más actúes no dejarás de ser actor. Cuando menos lo esperes un músculo ignorado sufrirá una puntada y será la ausencia del teatro lo que duela. 

Recordar que el teatro no es solo ser distinto. Hay un otro que habita tu moldura y puede hablar con dios si encuentra ganas. 

Asegurar que no debe importarte mucho el mundo, lo que digan los otros en el mundo. El mundo opina siempre porque quiere, porque puede y, sobre todo, porque le dejamos, pero el mundo, su gente, es solo gente y mundo, y no estarán ahí cuando te quedes solo, repleto de preguntas y deseos. 

Saber que nunca hay nada. 

Se construye la vida a tu exacta medida y semejanza. 

Preguntar qué se teme, qué se quiere. Qué ruido late al fondo. Qué deseo. 

Entender que el error no es una excusa ni el fracaso un problema. 

El arte es un estado. Un estado de ensayo. 

Y no, jamás fue fácil y mucho menos lindo. Y nadie lo agradece de antemano o te anima y te dice que haces falta.

Saber que igual serás e irás haciendo, que todo es mientras tanto. Todavía. 



m.trigo