Consejos de escritura del señor King

"... hay que escribir con la puerta cerrada y reescribir con la puerta abierta. Dicho de otra manera: al principio solo escribes para ti, pero después sale afuera. Cuando ya tienes clara la historia y la has contado bien (al menos dentro de tus posibilidades), pertenece a cualquier persona que quiera leerla. O criticarla. (...)

Escribir es una labor solitaria, y conviene tener a alguien que crea en ti. Tampoco es necesario que hagan discursos. Basta, normalmente, con que crean. (...)

Carrie White no llegó a caerme simpática (...) pero es verdad que el argumento tenía posibilidades. Toda una carrera de escritor, por ejemplo. (...) Aprendí dos cosas: primero, que la impresión inicial del autor sobre el personaje o personajes puede ser tan errónea como la del lector. Segundo (pero no en importancia), darse cuenta de que es mala idea dejar algo a medias solo porque presente dificultades emocionales o imaginativas. A veces hay que seguir aunque no haya ganas. A veces se tiene la sensación de estar acumulando mierda, y a al final sale algo bueno. (...)

La vida no está al servicio del arte, sino al revés. (...)

Ahora bien, si no tienes ganas de trabajar como una mula será inútil que trates de escribir bien. Confórmate con tu medianía y da gracias de tenerla por cojín. Existe un muso, pero no esperes que baje revoloteando y esparza polvos mágicos creativos sobre tu máquina de escribir u ordendador. Vive en el subsuelo. Es un habitante del sótano. Tendrás que bajar a su nivel y, cuando hayas llegado, amueblarle el piso. (...) ¿Te parece justo? Pues a mí sí. No digo que el muso sea un guaperas, ni muy hablador (yo lo máximo que consigo arrancarle son gruñidos de mal humor, menos cuando está de servicio), pero la inspiración es tuya. Es justo que hagas tú todo el trabajo y te quemes las cejas, porque  el del puro y las alitas tiene un saco lleno de magia. Y lo que contiene el saco puede cambiarte la vida. Hazme caso, porque lo sé. (...)

Si no tienes tiempo para leer es que tampoco tienes tiempo (ni herramientas) para escribir. Así de sencillo. Leer es el centro creativo de la vida de escritor. (...)

Si no te diviertes no sirve de nada. (...) El talento priva de significado al concepto de ensayo. Cuando descubres que estás dotado para algo, lo haces (sea lo que sea). (...) No hace falta que te escuche nadie (o te lea, o te mire), porque siempre te juegas el todo por el todo; porque tú, creador, te sientes feliz. (...)

La verdadera importancia de leer es que genera confianza e intimidad con el proceso de escritura. Se entra en el país de los escritores con los papeles en regla. (...)

Escribe lo que quieras, infúndele vida y singularízalo vertiendo tu experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo. Sobre todo el trabajo. A la gente le encanta leer sobre el trabajo; no sé por qué, pero es así. Si eres fontanero y te gusta la ciencia ficción, plantéate escribir una novela sobre un fontanero en una nave espacial o en otro planeta. (...)

... ¿Qué sentido tiene preocuparse por el final? ¿De qué sirve estar tan obsesionado con controlarlo tood? Algo, tarde o temprano, siempre pasa. (...)

La descripción arranca en la imaginación del escritor, pero debería acabar en la del lector. (...) Para que el lector se sienta parte de la historia, concedo más importancia al escenario y el ambiente que a la descripción de personajes. (...) Para mí una descripción acertada suele componerse de una serie de detalles bien escogidos que lo resumen todo. (...)

El arte procede de una imaginación creativa que trabaja duro y se divierte. (...)

Se trata de dejar que hablen libremente todos los personajes, sin prestar atención a los criterios de la Legión de la Decencia o el Círculo de Lectoras Cristianas. Lo contrario, además de falso, sería cobarde, y te aseguro que hoy en día, a las puertas del siglo veintiuno, escribir narrativa no tiene nada que ver con la cobardía intelectual. Los aspirantes a censores son legión, y aunque no coincidan todos en sus prioridades, a grandes rasgos quieren todos lo mismo: que veas el mundo como ellos... o, como mínimo, calles lo que ves diferente. Son agentes del orden establecido; no tienen por qué ser mala gente, pero sí peligrosa para el adepto a la libertad intelectual. (...)

Considero que las historias siempre acaban hablando de gente, más que de acontecimientos. Es otra manera de decir que el motor son los personajes. (...) En la vida real nos vemos todos como los protagonistas, el no va más. Siempre nos enfoca la cámara a nosotros. (...)

Escribir no es la vida, pero yo creo que puede ser una manera de volver a la vida. (...) Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término se trata de enriquecer la vida de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya. Es levantarse, recuperarse y superar lo malo. Ser feliz, vaya. Ser feliz".



Stephen King

Mientras escribo, ed. Plaza Janés, Barcelona, 2001.