"La estAtización y la estEtización"

"A la posmodernidad le va la seducción, el jugueteo, la histeria, el flirteo, y no sólo como modos de relación entre personas, sino básicamente como modos de relación con las ideas. (...)
Nada es ética. Todo es estética. Lipovetsky es apenas un señalador de la “hiper modernidad”, en la cual, según él, la cultura ha devenido producto de mercado, lo cual es “positivo” porque “desjerarquiza la cultura” y la vuelve fenómeno de masas, visto esto como una “democratización”. Todo lo que está en la góndola de la oferta y la demanda es, así, sinónimo de democracia, en un movimiento de lenguaje que oculta a qué se le llama democracia: no a algo vinculado con el poder, sino a algo vinculado con el mercado.
Nunca debe dejar de señalarse este enloquecimiento del lenguaje que padecemos. (...)
Hablan del respeto por el que piensa distinto pero quieren extirpar al que piensa distinto, hablan de la libertad de expresión inaugurando la etapa más negra de la democracia en términos de multiplicidad de voces. Y en los medios, nadie capta ninguna contradicción. (...)
Así, en ese horizonte posmoderno, donde no hay política y donde no hay historia, irrumpe la palabra democracia, pero apenas como una convención sobre una horizontalidad que no se refiere a la igualdad entre los cuerpos, salvo que todos ellos se atengan a sentarse frente a la pantalla. Lejos, muy lejos de un sistema político representativo de sectores eventualmente populares. Ni la mente ni los ojos de Lipovetsky contemplan ningún paisaje desharrapado. Habla de un mundo de gente linda, de un mundo Hola. La democracia está allí donde al dinero se le reconoce su legitimidad y hasta su derecho a marcar con su tinta fresca la cultura. La democracia real no está en agenda. La muerte posmoderna consiste en no estar en agenda".

Sandra Russo

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