"Elegía didáctica"

"La mirada de la crítica es una polémica sin objeto
y solo busca una superficie
para desplegar sus propias contradicciones internas.
Si las condiciones lo permiten, un dibujo puede volverse significativo,
pero solo en función de su búsqueda de significado.
No es que el significado sea mera apariencia.
El significado es verdadero pero impermanente.
En efecto, la mera apariencia de significado es significativa.
La llamamos "política".

La lírica es un trastorno estelar.
La relación entre el yo lírico y el poema lírico
es como la relación entre una estrella y la luz de las estrellas.
El poema y el yo no son jamás idénticos, y su distancia puede medirse en tiempo.
Algunos poemas líricos se hace visibles mucho después de que deja de existir lo que los originó. (...)

La crítica se repite en busca de énfasis.
Pero, dado que la repetición enfatiza solamente el fracaso del sentido,
incurre en una contradicción.
Cuando las contradicciones son intencionales se vuelven líricas,
y la ausencia del yo se experimenta como una presencia.

Si acaso la lírica negativa llega a existir, afectará a la monotonía
sin efecto alguno.
El fracaso de la monotonía será una expresión de profundidad.

Las torres caen de manera didáctica.
Cuando una torre cae en la práctica también cae en teoría.
Entonces, los acontecimientos rápidos expresan significados
que exigen conmemoraciones,
conmemoraciones verticales en paz con la negatividad.

¿Debemos conmemorar las torres o la caída de las torres?
¿Habrá alguna conmemoración que supere la elegancia de la ausencia?
O tal vez, in memoriam, deberíamos destruir otra cosa.

Creo que deberíamos trazar una gruesa línea negra sobre un campo que,
con excepción de ella, esté en blanco.
Si podemos clausurar toda interpretación ulterior del acontecimiento
podremos evitar que la caída se convierta en una obra maestra.

La clave es planificar lo menos posible el acto de conmemoración.
Al planificar lo menos posible nos negamos a atribuir valor donde no lo hay.
La violencia no es moderna aún; es incapaz de aceptar las limitaciones de su medio.

Cuando la violencia cobra conciencia de su mediación y pierde su objeto
empieza a parecerse al amor.
El amor es negativo porque disuelve
todos los detalles y los transforma en una experiencia de la forma.
Negarse a atribuirle significado a un acontecimiento es interpretarlo con amor.

En consecuencia, la falta de sentido del dibujo es significativa
y la incapacidad de salir a buscar valor es heroica.
¿Esto es todo lo que queda de la poesía?

La ignorancia que se ve a sí misma es elegía".









Ben Lerner


Fragmento de "Elegía didáctica", Elegías Doppler, ed. Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015.




Espacio 33






Espacio 33 

Un nuevo encuentro de teatristas.
Un lugar de intercambio y formación.


Consultas: 33espacio@gmail.com 



State of mind

Soy un estado / en facebook
frágil / y muy volátil
zapping emocional
un mental
alteradísimo / aletargado
un vacío 
con el fondo del alma
en los pies. 

Soy un estado civil
divorciadísimo / burocrático
paternalista y soberano
pero muy liberal
capitalista / de excepción
católico de infieles
que aspiran al nirvana
transitorio. 

Soy un estado absolutista
redentor / miserable
deudor crepuscular
y de las cosas / pésimo
un estado corrupto
de derecho
judicial / vegetal
y catatónico. 

Soy un estado más
del bienestar / onírico
benefactor en alfa
sentimental / moderno
del cuerpo catastrófico
decrépito y fallido
del oligarca armado
hasta los dientes. 

Soy estado de alerta
en cualquier sitio
de ira sé nutrir
mi cuerpo policial
físico / óptimo
imprescindible
del revolucionario
federal. 

Supe ser 
teocrático y antiguo
hegemónico
feudalista / monárquico
productor / keynesiano
socialista postizo
anarquista en mis sueños
democrático / mienten
mientras puedan. 

Soy un peligro en manos
de cualquiera. 



m.trigo

De ratones y hombres

"Salir a cosechar / cada mañana / disgustos / sobresaltos / por dinero. / Regresar en la noche / a una casa vacía / de antemano / a un sueño / abandonado. / Llamamos vida / a eso"

Escribí esos versos hace unos días y hoy, después de ver Auxiliar de María García de Oteyza y Rocío Literas, los recordé porque González, el personaje que interpreta Horacio Nin Uría, los encarna. Y también, por esos zappings caprichosos del sentido, recordé la novela de Steinbeck, De ratones y hombres, donde la supervivencia es una tragedia errante.

González no vagabundea por el mundo, es un hámster más atrapado en su ruleta de ocho horas, haciendo kilómetros como asistente de una fiscalía a la que alguna vez llegó impulsado por el héroe de su infancia, el Super Ratón. González se hizo abogado para luchar por las causas justas. Un objetivo que en pocos años se ha difuminado. Su trabajo es su condena, una perpetua donde ve encadenados a todos los que le rodean. Es un hámster que se sabe hámster y eso, obviamente, lo mantiene aún a salvo de mayores corrupciones pero aislado. Es un náufrago en su casa. Una casa convertida en extensión de la oficina donde fantasea con la posibilidad de resolver un caso cuya argumentación recuerda a demasiadas películas. 

González ya no llora ni queriendo. Practica el aburrimiento como defensa ante un mundo que no perdona la falta de entusiasmo, la pausa o el silencio. Es patético, cobarde y cuenta con un único interlocutor al que convierte en testigo y cómplice de sus justificaciones y con quien, din darse cuenta, vuelve a jugar como cuando era niño convirtiendo lo que le rodea en lo que más necesita: compañía y trinchera. 

González fantasea con la muerte deseando que sea algo muy distinto a lo que vive. 

La dramaturgia avanza coherente desvelándonos la intimidad de un hombre con el que, inevitablemente, tendremos algo en común. Nin Uría trabaja con sobriedad una expresividad lacónica donde el humor del texto acierta a vibrar en el momento justo. La puesta, despojada, se convierte en una extensión de la desolación del personaje y nos hace pensar en esos treinta metros cuadrados de alquiler que el mercado insiste en vendernos como tumba donde morir un poco cada día. 

En los tiempos que corren elegir la desesperación y la soledad como tema va más allá de una mera inquietud estética. Frente al desperdicio de tantísimas vidas malgastadas en trabajos que nos encadenan a un sistema fracasado, frente a una humanidad que elige poseer la memoria de los peces, nunca está de más que la ficción refleje aquello que en la vida hemos aprendido a obviar a cualquier precio. 


Auxiliar

Texto: María García De Oteyza, Rocío Literas.
Actúa: Horacio Nin Uría.
Escenografía: Esteban Siderakis.
Diseño de luces: Román Tanoni.
Fotografía: Pia Leavy.
Asistencia de dirección: Rocío Literas.
Dirección: María García De Oteyza.


La Vieja Guarida

Guardia Vieja 3777
Domingos 20h.

"La estAtización y la estEtización"

"A la posmodernidad le va la seducción, el jugueteo, la histeria, el flirteo, y no sólo como modos de relación entre personas, sino básicamente como modos de relación con las ideas. (...)
Nada es ética. Todo es estética. Lipovetsky es apenas un señalador de la “hiper modernidad”, en la cual, según él, la cultura ha devenido producto de mercado, lo cual es “positivo” porque “desjerarquiza la cultura” y la vuelve fenómeno de masas, visto esto como una “democratización”. Todo lo que está en la góndola de la oferta y la demanda es, así, sinónimo de democracia, en un movimiento de lenguaje que oculta a qué se le llama democracia: no a algo vinculado con el poder, sino a algo vinculado con el mercado.
Nunca debe dejar de señalarse este enloquecimiento del lenguaje que padecemos. (...)
Hablan del respeto por el que piensa distinto pero quieren extirpar al que piensa distinto, hablan de la libertad de expresión inaugurando la etapa más negra de la democracia en términos de multiplicidad de voces. Y en los medios, nadie capta ninguna contradicción. (...)
Así, en ese horizonte posmoderno, donde no hay política y donde no hay historia, irrumpe la palabra democracia, pero apenas como una convención sobre una horizontalidad que no se refiere a la igualdad entre los cuerpos, salvo que todos ellos se atengan a sentarse frente a la pantalla. Lejos, muy lejos de un sistema político representativo de sectores eventualmente populares. Ni la mente ni los ojos de Lipovetsky contemplan ningún paisaje desharrapado. Habla de un mundo de gente linda, de un mundo Hola. La democracia está allí donde al dinero se le reconoce su legitimidad y hasta su derecho a marcar con su tinta fresca la cultura. La democracia real no está en agenda. La muerte posmoderna consiste en no estar en agenda".

Sandra Russo

Nota completa: 

Todo lo que hice para no volverme loca

















Aprendí a comer de todo, a leer y escribir en cualquier parte, a viajar sola, a ahorrar para las vacas flacas y a apretarme el cinturón desde chiquita, a vivir contra, sobre y pese al miedo, a dejar de esperar, a no llorar en público, a decir que lo siento, a entender que mi infancia fue el principio. Aprendí que el amor no soluciona nada y es solo un ingrediente de la receta clásica. Aprendí que se crece lo mismo sin querer y sin ganas, que no hacen falta planes o ilusiones. El tiempo vuela exacto para todos. 

Estudié. A las hormigas, las abejas, la vida de Jesús de Galilea, de sus santos y mártires. Estudié la geografía transitoria del mundo en el siglo veinte, capitales, banderas, afluentes de ríos, los nombres de sierras y montañas, los planetas, el ritmo de la luna, las tablas de multiplicar, las definiciones del mínimo común múltiplo y el máximo común denominador, las conjugaciones verbales del español, los tiempos en inglés, la conquista musulmana de la península ibérica, la expulsión de los judíos por orden de Isabel la Católica, las características de la arquitectura, la pintura y la escultura de cada período, la evolución del cinematógrafo, la presunta llegada del hombre a la luna, la receta para escribir un soneto. Estudié la vida y la obra de los artistas elegidos, memoricé rasgos de estilo, títulos de cuadros, libros, composiciones musicales, nombres de movimientos que pasaban de moda, las declinaciones del latín, las letras de las canciones de los Beatles, la estructura del guión, la tragedia aristotélica, la tabla de elementos periódicos, el sistema reproductor, la invención de América, las características de los posmodernos, el formalismo ruso, el concepto del lector ideal.

Quise ser bibliotecaria, valiente, florista, alta, monja, trilingüe, guía de museo, paciente, femenina, lectora para ciegos, bisexual, escritora, optimista, actriz, maestra de no sé qué, flaca, mecenas, honesta, pelirroja, empresaria no sé cómo, morocha, productora de imposibles, rubia, voz en off de tu vida, sana, promiscua, directora de un internado donde los niños fueran felices, alcohólica, donante de óvulos, esposa de varios, hija de alguien, cínica, inteligente, responsable, criadora de perros lazarillo, amante de unos pocos.
Me enamoré. De un niño que nunca me hablaba, del nieto de una vecina que venía los veranos, del más alto de mi clase, de mi mejor amigo, de varios profesores, de un economista amante del cine, de alguien que se parecía demasiado a mí, de alguien que era demasiado distinto, de mi mejor amiga, de un escritor, de un actor que no sabe que existo, de mucho artista muerto. Y de vos.

Viajé como si el mundo fuera mío y la distancia excusa, como si vos estuvieras siempre ahí, en todos los hoteles y aeropuertos del mundo, alejando el terrorismo, trayéndome cafés, llevando mi valija sin esfuerzo, hablando por teléfono sobre cosas que nunca entenderé. Viajé a lugares que antes no existían, lugares donde todo era lo mismo y lugares donde todo era nuevo. Viajé para olvidar, para mandar postales y llenar de apuntes mis cuadernos y de emails tu casilla de correo. Viajé para pedirte que vinieras, para probar tu omnipresencia tropezándote en todas las esquinas. Viajé para perderme, para regresar. Para darme cuenta de que el tiempo pasa pero el pasado no termina.


(Fragmento)



m.trigo

Talleres 2016




"El personaje no es más que unas cuantas palabras de texto alineadas en una página, eso es todo lo que hay". David Mamet. 

Y sí. Pero sobre esas palabras nos gusta concebir el personaje como obra de arte. Como suma de todo lo que el actor puede ofrecer. El personaje como criatura única y propia. Como eje y motor de universos ficcionales. Como principio y fin de un relato posible. Como excusa. 

Teoría, estética y práctica de la actuación centradas en la composición de un nuevo ser. 
Se trabajará con textos propios y ajenos. 

Niveles: intermedio / avanzado. 







"Uno es el poeta que puede, no el que quiere". Mauricio Kartun. 

Iluminados por ese lema, haremos lo posible por averiguar qué clase de poeta podemos ser. 
Qué debemos buscar, qué texto nos espera. 
El texto como primer ecosistema del hecho teatral. 
Métodos de cultivo, siembra, riego y recolección de la cosecha. 
La escritura escénica como conquista del espacio. 

La propuesta requiere compromiso de lectura y/o escritura semanal. 
Se trata de escribir como si nuestra vida mejorara por ello. 
Sin lugar para excusas. 







Propuesta para aquellos que estén deseando avanzar en el mágico y tortuoso mundo de la creación de un unipersonal. 

La obra puede estar en la instancia del deseo o en cualquier etapa de gestación. 
Veremos cómo meterle bisturí al imaginario de cada creador para encontrar solución poética a los infinitos inconvenientes y problemas que, sin duda, aparecerán. 
Garantizamos la hermosura  del proceso pero no el éxito del resultado, por supuesto. 

Abstenerse impacientes. 

Solo para actores y estudiantes con experiencia. 
Grupo reducido. 

Vivir mata

Como si vivir no fuera suficiente / hay que envolver la vida / de otras cosas /
llenarla hasta los bordes / de mentiras trabajo discusiones / mascotas o parejas / subrayar en colores los ítems / obtenidos / alertar los faltantes / al sistema de anhelo / andar siempre con hambre / por las dudas / con culpas de bolsillo / y penas alquiladas / hay que ocupar la vida / sus días uno a uno / como si hubiera un lote / de infinito / atado a nuestro nombre / hay que olvidar más rápido y seguido / pedir sueños prestados / comprarse alguna deuda / a plazo fijo / juzgar severamente / tener miedo entrenado / sexo gratis / dieta sana / y andar siempre con prisas / y recaudos / blindarse contra espantos / usar letras mayúsculas / y asegurarse un puesto / en el infierno / donde van a pasarnos / la peli sin subtítulos / de nuestra larga vida / apaleada / que a nadie hizo feliz / ni dejó en paz / o quieto / porque quién diferencia / entre algodón o estiércol / después de tanto anuncio.

m.trigo

Nacho Abad








Escritor








¿Cómo te definís profesionalmente?  

A veces escribo y hay gente que lo lee, aunque realmente esa no sea mi profesión. 

¿Sabés por qué te dedicás a esto? 

De crío tenía una letra penosa y me obligaban a hacer horas y horas de caligrafía. Aquello no era lo que se dice un planazo, así que por puro aburrimiento probé a combinar las palabras de un renglón con las del anterior. "Dame un kilo de chocolate. Haré un hoyo de arena", se convirtió en "Dame un hoyo de un kilo, haré chocolate de arena". Más que llegar a la literatura, me tropecé con ella. 

¿Qué disciplinas resultaron fundamentales en tu formación?

Tuve una profesora de música muy guapa.  

¿Qué es lo más útil que te ha enseñado tu trabajo?

Sólo he aprendido cosas inútiles de la literatura. En ese sentido he sido muy afortunado. 

¿Y lo más hermoso?

Con las palabras adecuadas, cualquier mierda perversa puede resultar poética.

¿Cuáles considerás que son tus principales fuentes e influencias creativas?

Las noticias de sucesos de los periódicos de provincias. También los obituarios. Y cinco tomos antiguos de la Espasa Calpe que alguien olvidó en mi casa. 

¿Qué es lo que más te duele a la hora de ejercer tu vocación? 

La postura. Cada vez tengo más problemas de espalda. Creo que la plenitud estará en aprender a escribir abandonando la postura de escritor. 

¿Crees haber sacrificado algo importante para dedicarte a esto? 

Al contrario: creo que me he concedido muchas licencias pensando que escribir te da patente de corso. 

¿En cuántos proyectos laburaste el año pasado? 

Hice algunos textos para un blog desparecido, El butano popular. Grabé un cortometraje que aún estamos montando. Escribí un pequeño libro de poemas. Sí, perdí mucho el tiempo.

¿Todos llegaron a mostrarse o estrenarse? 

Este año estrenaremos el corto y me prometí a mí mismo no volver a publicar más versos. 

¿Cuántos te esperan ahora?

Otro vídeo, otro blog, más poemas. Esto es una rutina imprevisible. 

¿Cuál es el proyecto al que dedicaste más tiempo hasta la fecha? 

Talita cumi, un libro de viajes escrito por alguien que no viaja. 

¿Vivís de lo que amás o tenés otra actividad que ayuda a pagar las cuentas? 

Tengo un empleo remunerado y gris. 

¿Con qué otras artes te relacionas habitualmente? 

Vídeo,  y en mi casa casi siempre hay músicos. 

¿Qué es lo más absurdo que has hecho por amor al arte? 

Muchas cosas ridículas pero ninguna absurda. Ojalá hubiera sido al revés. 

¿Hay algo que no volverías a hacer? 

No volvería ha hacer nada de lo que he hecho. ¿Para qué repetir? 

¿Qué estás leyendo? 

Pamuk. 

¿Qué autores recomendás siempre? 

Celine, Melville, Stevenson. Si me preguntas mañana, con toda seguridad será otros. 

¿Qué películas volvés a ver una y otra vez? 

 Creo que la que más veces he visto es Pulp Fiction, y sí, probablemente la veré otra vez. 

¿Qué artistas – de cualquier ámbito - te resultan imprescindibles? 

No hay nadie, pero durante mucho tiempo hubiera dicho que Olga Orozco. 

¿Qué buscás en la gente con la que elegís laburar?

Que sean brillantes. 

¿A qué profesionales de tu ámbito seguís de cerca?

Hay muchos a los que aprecio bastante, pero querer, sólo quiero a Vilas. 

¿Con quién hablás sobre tu trabajo? ¿Pedís consejo o asesoramiento a alguien de confianza? 

Cuando murió mi perrita me di cuenta de que es cierto: este es un trabajo solitario. 

¿Pedís subsidios para tus proyectos? ¿A qué instituciones? 

Algún día seguiré los pasos de Levrero.

¿Por qué?

 Los subsidios y las becas tienen mala prensa, pero Levrero hizo algo muy hermoso. 

¿Hay algún viaje que marcara un antes y un después en tu trabajo? 

Peñaranda de Bracamonte. Llamándose así, esperaba encontrar un lugar impar, pero en realidad es un pueblo más de Castilla que podría llamarse de cualquier otra manera y seguiría siendo el mismo pueblo. Da que pensar. 

¿Cuándo te das cuenta de que tenés un nuevo proyecto entre manos?

Paso muchas horas preparando proyectos que no llevaré nunca a cabo.

¿Sentís que tenés un sistema personal de trabajo? 

Antes de comenzar a escribir veo cantidades industriales de porno. 

¿Qué hay en tu lista de cosas pendientes?

Ahorro para comprarme un "dos caballos" rojo. 

¿Tenés un panorama claro de lo que vendría siendo tu trayectoria? 

"Fracasa otra vez, fracasa mejor" 

¿Qué es lo que más te preocupa en tu futuro? 

El futuro es cuando todos morimos, y así dicho parece una puta mierda.

¿Qué hacés cuando no estás trabajando?  

Pierdo el tiempo en las redes sociales, veo pelis, me emborracho.  

¿Si no te dedicaras a esto qué estarías haciendo?

El Mal, sin duda. 





Kartun y Szuchmacher, sobre el teatro oficial porteño

"En principio, el fenómeno numérico del teatro en Buenos Aires es una especie de fenómeno ecológico, telúrico, nunca se había vivido una efervescencia y cantidad desmesurada, en términos literales, fuera de toda medida. Pienso que son como los fenómenos que atacan el clima: lo que está pasando con el teatro en Buenos Aires es El Niño, con todas las virtudes que eso trae: "Hay mucha lluvia y como hay mucha lluvia crece mucho". Sí, pero también vienen las inundaciones, te embarran y te hacen mierda todo. Estamos en una especie de estado de paradoja. La gran producción tiene un valor simbólico, entenderla como tal, respetarla y disfrutarla. Pero efectivamente hay una creatividad por debajo de la que deberían establecer las proporciones: si es tan grande la producción, debería haber una enorme calidad también, pero no hay producciones originales sino una especie de estancamiento. No obstante, me resulta muy alentador el hecho de pensar en la cantidad de creadores sub-40 e incluso sub-30 que se están sumando a escribir, dirigir. Ni la dirección ni la dramaturgia parecían ser campos tentadores, y hoy lo son. Esto de alguna manera pone en salvaguarda el futuro del teatro, al menos el porteño. Los teatros oficiales no están aceptando el desafío. Tienen grandes espacios que requieren poéticas singulares, la poética singular del gran espacio, de las grandes salas, y no están haciendo un trabajo de investigación ni de transmisión de conocimiento sobre la puesta en grandes salas. La sensación es que empieza a ponerse en riesgo la posibilidad de que las nuevas generaciones encaren con solvencia y creatividad el manejo de esos espacios. Creo que lo que se debería hacer en las salas oficiales, además, es pensar en la transmisión del conocimiento de ciertos directores. (...)
No han entendido que la cultura es un servicio, al igual que la salud y la educación. Lo han pensado en términos de adorno, de cumplir alguna función calmante para que la comunidad teatral tenga una fuente de ingreso mayor, pero no se ha entendido el fenómeno del acceso social a través de la cultura, que es lo que debe cumplir un teatro oficial. Es hacer lo que no pueden hacer otros, porque hay que poner cierta cantidad de guita, porque hay que juntar demasiados actores, porque hay que elegir títulos que no son necesariamente comerciales, porque hay que correr riesgos estéticos. (...)
Desde hace años apareció una especie de tendencia en el teatro que se fue volviendo una peste: el teatro de la no acción. Cierta valorización de un teatro que se alejaba del peligro de lo sobreenfático, porque se lo consideraba anacrónico, pero que lentamente empezó a caer en el otro extremo, subenfático. Sin énfasis, sin energía. Empezó a haber una sobrevalorización deportiva de quién es capaz de hacer el espectáculo menos enfático y que esté bueno. Eso arma una especie de manta poética que está cubriendo buena parte del teatro de las nuevas generaciones. No le tengo tanto miedo a la repetición cuando la repetición es in crescendo. Me parece que el problema es la monotonía. De todos modos creo en la salida por agobio, hay un momento en que la propia repetición vuelve las cosas angustiantes, y alguien hace estallar el modelo y aparece una cosa nueva".

Nota completa: 

El regalo salvador

Un nuevo post del ciclo "El mio saludu dominical" que Bello comparte los domingos en facebook



"Federico Muñiz, podemista ilustrado, aristócrata de izquierdas, amante de todas las artes que tengan que ver con la vida, señor de su finca de Cadavéu y gran amigo mío, me ha regalado la obra completa de don Miguel de Unamuno encuadernada en piel en más de veinte volúmenes. Me ha regalado nada menos que un contrincante intelectual inteligente con quien debatir, sin tregua, este invierno. Con don Miguel sólo estoy de acuerdo en lo esencial y discrepo frecuentemente, maravillándome, en casi todo lo superficial. Con Federico llevaban estos libros más de media vida y me los regaló con un gesto elegantemente displicente:

–Mira tú a ver si lo entiendes, porque yo...

Era como si me trasladara, por arte de birbibirloque, a un amigo que se quiere mucho pero para el que ya no se tiene paciencia, tras larga vida, de aguantarlo. Uno lee siempre para discutir, para razonar, para verse en el espejo invertido de la dialéctica. Hay lectores que buscan lo imposible y frecuentemente lo encuentran pues tal es la gracia de la literatura: que cada página sea el autorretrato no del autor que la escribió sino de quien la lee en ese momento; y hay otro tipo de lectores que buscan contrincantes, oponentes dialécticos que exponen razones que el tiempo ha nublado o subrayado. Juro que entre mis amigos más queridos, y lo digo sin pedantería alguna, están Montaigne y Rousseau; que Bakunin y Jung me acompañaron más que ninguno en el entendimiento del mundo; juro que he creído en Dios, en el Dios de mis padres en quien no creo, cuando leí a Juan de la Cruz y que amé cuerpos imposibles al leer a Kavafis; juro que gracias a los libros soy muchos y que sé que la lectura es siempre diálogo conmigo mismo, un diálogo con todos esos yoes que se revuelven en la entraña de la soledad dándome una cara, un destino, una apostura determinada. Leer es conocer el mundo pero sobre todo conocerse.

Si yo fuese Dios –y para serlo nada más hace falta leer la Biblia o el Corán– cambiaría tres o cuatro cosas de mi vida. Sería perfecta. Más vacía pero perfecta. Me cambiaría a mí, a quien me negaría incluso la existencia, y pondría todos mis afectos tal como ahora en un discurso armónicamente desordenado. Miren ustedes: la muerte, en realidad, no me ha enseñado mucho: a lo sumo, como dice Rafael Espejo, tres o cuatro lecciones de amor. 

El caso es que en este invierno que acaba leo, por las noches, a Unamuno. Ya era amigo mío y como soy un poco más inocente que Federico mantendremos una conversación fértil unos años. Sé que me cambiará y yo lo cambiaré a él. Me reconoceré en sus manías e incluso veré en sus reacciones ante la vida una pauta de la irrepetible historia. 

Me da qué pensar don Miguel, me cae bien. Gaziel, un gran escritor catalán metido orgullosamente a periodista, y que llegó a director de La Vanguardia en los años muy malos, decía en 1947 que después de la muerte de Unamuno no había España a la que acogerse. Y ahora me encuentro en la tele a Pedro Sánchez citando un spot de Nike, un anuncio de zapatillas deportivas, respetando escrupulosamente el pacto de los comerciales de los medios de comunicación de no citar la marca si no se cobra el arancel, y veo el cariz de los tiempos nuevos. Podría haber citado a Plutarco, a Shakespeare, a Darwish. «Impossible is nothing», dijo en el año que España presenta a Eurovisión una canción en inglés. La cita podría haber sido en español, en gallego, en asturiano, en aragonés, en euscara o en catalán. ¿Y por qué no en el árabe de Ceuta o Melilla? Tiene razón Pedro Sánchez: todo es posible en el reino de la estupidez. 


Xuan Bello

La inversión no es gasto

Reflexiones de Kartun, maestro de dramaturgia y de vida, sobre la situación actual del Complejo San Martín como teatro público de Buenos Aires. 

"Un teatro estatal existe porque cumple con su función pública. Si no, podrá ser todo lo oficial que se quiera, pero público no. Si funcionase simplemente como una sala más, no tendría sentido alguno. Igual que una escuela del Estado: ofrece su servicio, sirve a la comunidad. Y la función de la cultura, como la educación, es incluyente. Y la inclusión hace a todo. La cultura hará siempre más contra la inseguridad que la policía más feroz. (...)
Los artistas tenemos el compromiso de repetirnos como una oración todos los días cuáles deberían sus funciones y sus contenidos, aun aquellos que no fueron alcanzados en ninguna de sus gestiones, eso es lo de menos, no se trata acá de defender modelos porque todos a su tiempo en esta capital miraron para otro lado. Hay que repetirse la letanía, a riesgo si no de terminar alegremente convencidos de que lo importante de un teatro público es que lo abran. Y no que abierto cumpla su función pública. (...)
La función es cultural. No es materia ornamental, es mental. Un hecho cultural puede darte vuelta la cabeza. Puede ordenarte. Puede darle sentido a muchas cosas y darte un sentido a vos. Lo he vivido. Lo he visto. Mil ejemplos. Con que un espectador en cada función encuentre allí su ladrillo la cultura hizo su edificio y justificó la inversión. Hay que invertir. No es gasto. Invertir".


Maurico Kartun




Nota completa: 

Groenlandia

El Festival Temporada Alta de Timbre 4 recibe este año producciones de otros países latinoamericanos. A las obras españolas se sumaron este año mexicanas, uruguayas y chilenas. Groenlandia llegó desde Santiago de Chile dirigida por Ángela Cabezas. Un texto de la francesa Pauline Sales donde la actriz Javiera Osorio Ghigliotto pareciera vivir hace mucho más de un año, a juzgar por la organicidad con la que transita su compleja poética. El texto aborda los intersticios de la maternidad desde la voz verborrágica e hiperactiva de una mujer para quien la realidad no es suficiente. 

Contra el aburguesamiento de la existencia y la "muerte moral", contra la desidia de lo cotidiano y el fin del amor, contra la soledad y la tristeza repentina e injustificada, dispuesta a abordarnos en el momento más inesperado, la protagonista de este texto, viaja. Viaja con la palabra. Construye para su pequeña hija relatos donde la realidad es tan desmedida como cierta, o tan delirante como dolorosa. Y elabora para ambas un plan de fuga, un viaje a todos los orígenes. Destino final, Groenlandia. 

Groenlandia se convierte en la patria originaria de su maternidad, en el lugar donde la aventura aún es posible, donde todo está por comenzar. Hacia allá, hacia adelante, camina con su pequeña hija todos los días, sin llegar nunca, pero avanzando siempre. 

Javiera Osorio entra y sale con vitalidad y entusiasmo de la peripecia del relato de uno de esos días. Uno donde las cosas llegan un poco más lejos de lo habitual, un día donde todos los cuentos podrían descarrilar en drama. La madre necesita un proyecto secreto con el que alimentar la esperanza de sus días, convierte a la hija en cómplice de su deseo, en compañera de viaje hacia la ruta de lo inexplorado. La idea del abandono de esa hija, "mi lechucita, mi lobo", reaparece una y otra vez generando para el espectador el atractivo de una voz que no tiene todo decidido, una voz que en cualquier momento puede opinar lo contrario de lo dicho y reír y llorar al mismo tiempo. 

La dirección desmantela desde la puesta esa construcción y, a medida que la obra avanza, aparece la actriz opinando sobre el relato y sobre la madre, cuestionando nuestro rol de observadores. 

Groenlandia es una reflexión poética y original sobre la maternidad y sus vértices menos transitados. Nos permite recordar que en cada madre late una naturaleza misteriosa y única que a menudo se aleja de la floreada estampa que estereotipa ese rol condenándole a la felicidad sin mácula. 

La obra planea un itinerario de gira para este año. Si la ven por ahí, lleguen hasta Groenlandia


Groenlandia

Dramaturgia: Pauline Sales
Traducción: Milena Grass
Elenco: Javiera Osorio Ghigliotto
Dirección: Ángela Cabezas
Diseño Escenográfico: Ángela Cabezas
Iluminación: Julio Escobar Mellado
Mundo sonoro: Julián Hornig (selección y edición musical)
Compañía: La Máquina del Arte
Producción: La Máquina del Arte
Fotografías: Rodrigo Hernández
Prensa TABA: Marisol Cambre 


Acerca del fin

"Hasta el fin suena a promesa romántica. Los amantes se besan, se ofrecen. Prometen. Y después, de pronto, uno de ellos dice hasta acá. Es el final, sí. Pero de quién. El que dijo la palabra se libera. La tuvo en la lengua y ahora la dibuja en los labios. El que la escucha se la queda. Y mira sin saber cómo hizo esa palabra para meterse en la boca sin haber sido vista. Hasta que ella lo espanta y se ve obligado a caminar en dirección opuesta. (...)
A fin de cuentas, siempre anda con una calculadora. Es materialista, fría no. Tiene una lista de reproches bajo la manga. También pone cara de superada, pero es pura actuación. Sabe lo que está haciendo y no se calla. Te larga el resumen del momento como un evangelista guionado. Saca conclusiones, pero le va mal: nadie se acerca. Debería aflojar, distenderse. Al fin de cuentas, a quién le importa su opinión.
Hay otro fin que justifica los medios. Suele olvidar sus escrúpulos con facilidad en el cajón de las medias. Es tan áspero que se jacta frente a un micrófono. Sonríe de costado, usa anteojos italianos, no tiene erecciones. Suele terminar mal.
Si lo pensamos como imagen, el fin es un movimiento: las películas concluyen y los créditos se lo llevan para arriba, hasta dejar oscura la pantalla. Después, la luz, irse, ¿nos vamos? Se terminó. Salir a la calle con las pupilas cansadas del juego de abrir la realidad y cerrar la fábula. Pero ya no se usa. The end suena ingenuo, es cosa del pasado. Ahora los finales son abiertos, piden que uno se los lleve sin terminar a la casa".

Fernanda García Lao

Completo acá: