Contra nube

"Lo había elegido para mandarle mensajes a deshora desde cualquier punto del mapa. Y para despedirse en aeropuertos. Subir a un avión es como entrar en quirófano. Antes de volar conviene dejar las cosas claras. Despedirse. Él había entendido esa parte y cuando entendía las cosas no las repetía. Hay hombres así. Hombres que no necesitan constatar lo que funciona. Sabía que lo necesitaba en aeropuertos y no le molestaba. Después de todo nunca se atrevió a llamarlo desde uno. Hay demasiadas películas donde los aeropuertos se convierten en escenario final. Personajes que cruzan la ciudad corriendo para llegar a la puerta de embarque del vuelo de alguien. Detesta esa falacia cinematográfica. Es imposible llegar hasta una puerta de embarque sin pasaje. Están todas esas infernales medidas de seguridad diseñadas para que se sienta culpable. Delincuente de alto rango. Cada vez que un empleado fronterizo toma su pasaporte piensa que es el fin. Descubrirán que está involucrada en algo terrible y es lo bastante estúpida como para no haberse dado cuenta, así que, señorita, tiene que acompañarnos. Por acá. Pero no. No sucede nada. Y eso que en la foto de su pasaporte no puede tener más cara de terrorista de la que tiene". 

m.trigo.