Felipe Giménez




Siempre es un placer encontrar una nueva entrevista a Giménez. Acá fragmentos una reciente de Agustín Marangoni publicada en Revista Ajo.


"Es incansable esa cuestión de aparición. Me gustaría que las cosas se quedaran en su lugar para no tener que andar buscándome todo el tiempo. Es como en el análisis, si no hay angustia ¿qué vas a hablar con el analista? ¿hablar del día? Cuando digo angustia hablo de exceso de sensibilidad, cuando algo ya no te entra en el cuerpo y lo tenés que volcar, en una imagen, en un papel, en algo. (...)

Una cosa es repetir y otra interpretar. Si eso que hiciste es tuyo, ya está. Hay un cuadro de un corazón que se llama Alcanza, que podría hacerlo hasta el infinito, sí. Y me lo siguen pidiendo. Y lo puedo hacer. Y soy tan desastre que no me puedo repetir. Esto es un oficio. Puedo respetar la estructura pero reinterpreto todo el tiempo. Ese cuadro es mío, por qué lo voy a negar. Hay veces que hasta repito el título. Sinceramente te lo digo: no me importa nada de las convenciones del arte. (...)

Bruzzone decía una frase genial: “Tanta caricia le hizo el diablo a su hijo que lo dejó sin un ojo”. Eso está relacionado con saber cuándo terminar un cuadro. En eso también veo a los chicos, que dejan un dibujo cuando quieren y listo. Yo no pienso en lo que quieren otros que haga con mi obra, porque arruino mi obra. Cuantas más cosas de hambre quedan abiertas, más posibilidades tiene el público de meter cosas suyas en el cuadro".

Entrevista completa: http://www.revistaajo.com.ar/notas/3099-la-maravillosa-liviandad-del-ser.html