Pasa

sucede cada tanto, el mundo se convierte en un embudo o en un charco gigante, no se sabe. En cualquier cosa extraña que acelere relojes boca abajo. Despegan los aviones más seguido, deshoja el calendario vorazmente y la mente no para, no calla, prendida en un zumbido donde todo recuerda a algún espejo. Nada pesa o parece lo que fuera otras veces. Nada fija su sombra ni duele demasiado. Se entiende tan poquísimo el más breve argumento en esos días... Y no es bueno ni malo. Sucede nada más. Como las estaciones o el paso de los trenes o el final del amor o tanta cosa. Bueno.