Tan bárbaros los días

ahora que son distintos y fugaces 
y están llenos de dudas 
y otoño en la ventana,
ahora que cabe en ellos 
casi cualquier maraña 
de sueño enrarecido,
ahora que traen adentro 
mordiscos, azucenas 
y recetas antiguas 
para llorar de pie,
ahora que son del todo 
prescindibles, 
azules por afuera, 
blanco breve,
ahora que no hay aviones 
ni estaciones de tren 
donde encontrar motivos.

Ahora

que el mundo nos comienza 
en cualquier parte 
y no puedes leer mientras transcribo 
ausencia
como otros riegan plantas 
o entierran a sus peces,
entiendo un poco más 
la certeza brutal 
del rayo que nos mata. 

La barbarie final del calendario 
donde el tiempo con vos 
ya no se mide. 

Todos mis miedos

¿Qué es un escritor que no escribe? ¿Quién pone punto y final al amor? ¿Y cómo se inicia un nuevo capítulo cuando no sabemos pasar de página?

Esas son algunas de las preguntas que laten en el texto de Esteban Bieda y Nahuel Cano. Hay muchas más. Todos mis miedos desarrolla un argumento sencillo que nos invita a leer entrelíneas para (re)escribir con sus personajes aquello que la historia no cuenta, las infinitas posibilidades que todo triángulo amoroso ofrece y cómo y cuánto ese triángulo se complica cuando el amado es artista y tiende a confundir la vida con la obra convirtiendo en personajes a quienes lo rodean y ficcionalizándose a sí mismo.

Bruno, el escritor protagonista, cuenta con su propio narrador omnisciente. Una suerte de muso competente que le lleva el apunte pero lo enloquece recordándole sus fallos y guiándolo torpemente en sus escenas cotidianas como si fuera el protagonista de uno de sus textos.

La dirección logra un muy buen laburo actoral que apuesta por la honestidad, el humor y una complicidad con el público al que se apela e integra con sutilezas inesperadas que nos obligan a cuestionarnos sobre los elementos de la representación en el relato. La puesta es sencilla, efectiva y vital. El ritmo y el humor atraparán a todo aquel que alguna vez haya justificado su existencia con una cita ajena.

Todos mis miedos

Texto: Esteban Bieda, Nahuel Cano.
Actúan: María Abadi, Anabella Bacigalupo, Diego Echegoyen, Pablo Seijo.
Vestuario: Paola Delgado.
Iluminación: Rocío Caliri.
Espacio escénico: Julieta Potenze.
Fotografía: Sebastián Arpesella, Candela Dal Pont.
Diseño gráfico: Leandro Ibarra.
Entrenamiento musical: Liza Casullo.
Asistencia artística: Juan Fernández Gebauer, Juan Mako.
Dirección: Nahuel Cano.

Abasto Social Club
Yatay 666
Sábados 23h.
Domingos 17h.

La verdadera fiera

La fiera, la leyenda de la mujer tigre, de Mariano Tenconi Blanco realizó el pasado domingo una última función en El Extranjero antes de viajar a Jujuy pero pronto volverá a cartelera. Hace rato que Iride Morcket está dando vida a este inolvidable personaje del que oímos hablar por primera vez hace unas semanas en la mesa de unipersonales femeninos organizada por el Área de Comunicación, Artes Escénicas y Artes Audiovisuales de la UBA. Morcket explicó allí algunas de las causas y azares que guiaron su proceso creativo. Empezando por una primera charla con Tenconi donde apareció el disparador de la pantera. Su interés por laburar la energía de este animal y la mitología arcaica sobre mujeres que se transforman en animales dieron como fruto a este atractivo, potente y original personaje.

Quienes no la vieron tienen una cita pendiente con una de los unipersonales más interesantes de los últimos años. La obra nos presenta a una heroína. Una suerte de Gatubela tucumana que venga a las mujeres abusadas impartiendo su propia justicia. Una justicia a la altura de la venganza. La fiera nos habla de lo que esa decisión implica. La soledad, la ausencia de felicidad y la certeza de ser un instrumento de la divinidad en un mundo donde los débiles no tienen cabida. El tema es tan serio e importante como necesaria su presencia en una agenda mediática donde la violencia de género aparece y desaparece como ítem ocasional pero, aún más que la temática, es de celebrar la forma en que se aborda. No hay nada políticamente correcto. El texto agrede con imágenes de una precisión perturbadora. Recae en la actriz la difícil tarea de accionar un relato lleno de situaciones de violencia extrema. Y lo logra. Al punto de hacernos cómplices de sus venganzas y enamorarnos con su bestialidad y su humor lúcido y observador.

Morcket posee una gran presencia escénica y hace gala de un amplio abanico de recursos donde la potencia de su voz resulta de una emotividad muy efectiva. La obra cuenta con música en vivo e incluye canciones cuyas letras desmenuzan la naturaleza del personaje. La música no es un fondo de acompañamiento sino que construye el espacio escénico y alimenta el desarrollo argumental. Constituye uno de los grandes aciertos de la propuesta junto al excelente hacer de Morcket que dota de una impronta personalísima a un ser endiabladamente complejo, profundo y lleno de matices que una y otra vez se hace fuerte y crece mostrándonos sus heridas abiertas.

La fiera
Actúa: Iride Mockert.
Vestuario: Paola Delgado.
Escenografía: Oria Puppo.
Iluminación: Matías Sendón.
Música original: Sonia Álvarez, Ian Shifres.
Asistencia de dirección: Ignacio Bartolone.
Producción ejecutiva: Berenice Mazzarelli.
Producción general: Carolina Castro.
Diseño de movimientos y coreografía: Carolina Borca.
Texto y dirección: Mariano Tenconi Blanco.


El Extranjero
Valentín Gómez 3378.
Domingos 21h.

Habitat




Ayer en la II Semana de Imagen y Sonido organizada por CEGEADIS en el COSMOS,vi por fin esta breve película de Ignacio Masllorens. En más de una ocasión hemos comentado sus trabajos porque sus propuestas nunca defraudan, de hecho, tienden a darle una inesperada vuelta de tuerca a toda expectativa y superarla con creces. Habitat es un documental de observación, así lo definían ayer los entendidos. Nosotros no nos atrevemos a etiquetarlo pero, sobre todo, lo consideramos un poema visual. Y muchas otras cosas: una profunda reflexión sobre la humanidad y su entorno, un caleidoscopio sobre el entorno inmediato y una extraña suerte de composición zen sobre nuestro lugar en el mundo y la fragilidad de la existencia. También es un cadáver exquisito muy elegante y una master class sobre el arte del encuadre. Es un texto sin palabras. Un texto lleno de interrogantes que en un momento dado comienzan a inquietarnos porque ninguno se resuelve. Y una oda a Buenos Aires.

Habitat muestra una Buenos Aires desconocida. Una Buenos Aires silenciosa y vacía. Vacía como nunca pudimos imaginarla. Sin un alma. Parece imposible pero ahí está. Cientos de planos desfilan ante nuestros ojos llevándonos a lugares fácilmente reconocibles pero extrañamente sobredimensionados, y también mostrándonos esquinas azarosas e interiores desconocidos. Lugares donde todos pudimos estar alguna vez. Están ahí aunque no haya nadie y son gracias a quien los mira, los recorta, los enmarca y nos los regala. Habitat es un modo de mirar, el de su director. Una mirada meticulosa, precisa y rítmica. Paciente. Curiosa.

Habitat es un discurso sobre la ciudad y nuestros grotescos modos de ocuparla. Un excelente disparador para cuestionarse el concepto "ciudad" como la suma de muchísimos valores y espacios simbólicos. Una excusa perfecta para volver a enamorarse de esta infinita e imposible Buenos Aires.

Si la ven programada por ahí, no dejen de experimentarla. 

"Este es el pelo de verdad"

así nos aclaraba el pasado miércoles Rita que, tras hora y media, finalmente, aparecía en escena su mamá, Ximena Banús, la mujer matrioska. Con una rotunda carcajada y un nuevo aplauso terminó lo que se anunciaba como la  última función de Desvelada y sola, el unipersonal en el que Banús presenta una exquisita colección de mujercísimas inolvidables que una y otra vez logran lo imposible: renovar el estereotipo, darle impronta personal a los invariantes descriptivos con los que pueden construirse personajes.

Banús es una actriz de armas tomar. Sabe muy bien cómo manejar la caracterización para que el público identifique rápidamente la potencialidad de sus creaciones. Pero no sólo eso, logra que nos identifiquemos con ellas. Con lo mejor y lo peor de cada una. Su humor es inteligente, lúdico y no da tregua. Su interpretación es honesta, generosa y vital. Su texto está lleno de agudezas. Imposible no mencionar y destacar su pasmosa lucidez a la hora de (re)inventar idiomas. Marie, la hermosa y triste francesa que abre la noche es, sin duda, uno de los grandes hallazgos de esta propuesta. También hay que destacar la participación de Lucila Domínguez cuyas canciones abundan en ternura y desenfado y ejercen como hábil transición entre personajes para que la sonrisa quede siempre esbozada. 

Tengo la suerte de haber visto un buen puñado de aquellas míticas Veladas Temáticas que tantos domingos mejoraron la década pasada. Ya entonces los personajes grotescos de Banús eran hilarantes y redondos y lograban una compacta frescura que nunca defraudaba. Desvelada y sola es una síntesis de muchos años de trabajo, una apuesta por esas certezas que terminan por constituirse como poética de una actriz. Porque no es un alarde de método sino toda una poética personal sobre la construcción del personaje y el buen uso de la palabra y el ritmo cuando se persigue la carcajada y la complicidad de la platea. 

Nos negamos a creer que la función del miércoles fuera la última. Banús volverá. Y bien podría ser millones, la verdad. 

Desvelada y sola

Texto y dirección: Ximena Banús
Actúan: Ximena Banús
Vestuari y escenografía: Mariana Tirantte
Iluminación: Marcelo Álvarez
Edición de video: Emi Castañeda
Video: Ivan Wolovik
Ilustrador: Lucila Domínguez
Diseño gráfico: Lucila Domínguez
Asistencia técnica: Gabriel Beltrame, Luciano Vázquez.
Prensa: María Sureda.

Pienso en todos tus ?

en lo poco que sirve de consuelo
cuando es de veras eso,
consolarse,
lo que se está buscando.

Pienso en cada silencio
sembrado de promesas
que resultaron ser
sólo silencio.
Un inmenso regalo
en medio de este ruido
y tanta furia. Gracias.

Pienso en todo el destiempo
acompasado.
Cada frase de más,
sonrisa a medias,
llanto y grito escondido.
Qué cenizas.

Pienso que somos muchos
los que un día nos fuimos
sin portazo.

Extrañar es un vicio escandaloso.

uhm

El sueño, breve sueño,
aleteo rotísimo,
aguanieve dispersa,
el sueño te me trae,
te devuelve al sagrario
de mi cuerpo nocturno.

El sueño me ilumina
la imprudencia,
solsticios inexactos,
sombras tan imposibles
como firmas,
secretas cicatrices.

Tus huellas contra mí.

**

Ahora que todo es nada
y debo atrincherarme
y ya duelen las manos
y los labios gastados
del cuerpo mutilado
que ahora soy,
ahora que nada es algo
y la inercia se obstina
en ejercer prodigios
sanadores,
ahora que el fin del mundo
no comienza
y ya nada te anuncia,
liberada del miedo
de encontrarte y perderte.

Tu nombre en vano ahora.
De qué redimiría.

**