Por motivos diversos

que no vienen a cuento, está el tiempo volando sobre el mapa con premeditación y alevosía.
Un poco como siempre pero no. Un poco como entonces pero raro. Un poco como suele pero más.

Y se piensa distinto y se siente cerquísima justo al que está más lejos. Y a algunos que te encuentras ni aciertas a decirles cómo va. Porque te da vergüenza, o amor o tontería y no es cosa sencilla de explicar. "Verás, estoy pensando en fugarme con vos. Están los aeropuertos más felices o acaso seré yo que estoy de paso".
No da. Te miran raro. Da la tos.

A veces es así.
La rareza sencilla ya no acierta a explicarse con palabras al molde.

Y se sospecha entonces, como ahora, que esta forma de estar y ser posible en tantas otras partes, corazones, cabezas, quizá sea el mejor de los destinos. El horizonte intacto prometido.

m.trigo