al aire

descoser la sutura

dejar lugar al aire
(sólo al aire).
la distancia adecuada,
vagatela.

llenarte de botones
hacer clic
desmemoriar entonces.
ser posible.

**

valija a contramano

kilos de más
papel
sustancias explosivas
obsidiana imperfecta
dolor
largo suspiro
lágrimitas en frasco.

por las dudas.

**

álbum

una niña en vestido
al borde de las vías
de tu nombre.

una mujer dormida
enredando el rosario
de tu luz.

y quien quiera que sea
quien te escribe
desenfocada. ahí.

**

ropa tendida

polaroids bajo lluvia
dos tarjetas de embarque
todas las estaciones
bajo un puente
interminable lunes
de tormento.


m.trigo

"¿Cómo hablar de lo que amamos?", by Lutereau.

"¿Por qué la tristeza pareciera la disposición afectiva privilegiada para testimoniar ciertas relaciones con otros? Ahí tenemos el homenaje, la elegía y distintos otros géneros que retoman esta intención –pienso, en particular, en ese hermoso texto de J.P. Sartre que se tituló “Merleau-Ponty”–, que se dedican a los próximos. Sin embargo, estos textos se dedican a las personas íntimas, pero no para destacar su intimidad, sino su lejanía: o bien se los escribe cuando el otro ya no está, o para declarar de qué modo no es nuestro semejante. Muchas veces para dar cuenta de que nos dio algo que ni siquiera sabe que dio".

Luciano Lutereau. 

Nota completa: http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2013/31991

Por motivos diversos

que no vienen a cuento, está el tiempo volando sobre el mapa con premeditación y alevosía.
Un poco como siempre pero no. Un poco como entonces pero raro. Un poco como suele pero más.

Y se piensa distinto y se siente cerquísima justo al que está más lejos. Y a algunos que te encuentras ni aciertas a decirles cómo va. Porque te da vergüenza, o amor o tontería y no es cosa sencilla de explicar. "Verás, estoy pensando en fugarme con vos. Están los aeropuertos más felices o acaso seré yo que estoy de paso".
No da. Te miran raro. Da la tos.

A veces es así.
La rareza sencilla ya no acierta a explicarse con palabras al molde.

Y se sospecha entonces, como ahora, que esta forma de estar y ser posible en tantas otras partes, corazones, cabezas, quizá sea el mejor de los destinos. El horizonte intacto prometido.

m.trigo

Misterios del destino


made in China

Texto con vos

En medio del deambular cotidiano y el ruido de la ciudad es un reto querer destacar siendo una pequeña vidriera en una ochava, pero este minúsculo espacio reivindica que el tamaño no importa sino que, por el contrario, nos revela un universo de cultura y arte.

Una obra un artista se atreve a robarle la mirada a muchos transeúntes que espontáneamente se encuentran con su presencia en una propuesta visual las 24 horas del día.


En esta oportunidad presenta una performance video instalación Texto con vos de Macarena Trigo.






“La escritura como evento público. La improvisación de una escritura constante a lo largo de cinco horas. El entramado hilo de pensamiento como conductor de imágenes que buscan un lector ideal, un receptor perdido en la distancia que no se hará presente pero que siempre está. Ahí afuera. En algún lugar. El texto construido como una voz posible. La voz de la ciudad. O la voz de una mujer en la ciudad. El poder de la palabra. Su capacidad para ocupar tiempo y espacio abriendo dimensiones tan intangibles como necesarias.

La certeza de que siempre escribimos para alguien.
La aventura de que ese alguien, por un momento, seas vos.
Vos que llegaste hasta acá sin esperarme”.

MACARENA TRIGO (Madrid, 1979) 
Actriz, directora de teatro y poeta. Lic. en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Historia del Arte y Comunicación Audiovisual. 

TEXTO CON VOS
3 DE DICIEMBRE 
de 18 a 23hs. 

UNA OBRA UN ARTISTA
LAFINUR 3248, PALERMO
ESPACIO URBANO DE ARTE
www.unaobraunartista.com
info@unaobraunartista.com

Harina



Dos nuevas oportunidades para ver esta obra excepcional dirigida por Román Podolsky. 

15 y 17 de noviembre. 
Timbre 4. México 3554. 

Kartun y "el sagrado estado de la inutilidad"

Desde su estreno la venimos recomendando incondicionalmente. Sin haberla visto. Somos así. Cada tanto nos damos el lujo de confiar en algunos proyectos y comprometernos con su causa porque nos alcanza con la garantía de un nombre. Cuando ese nombre es Mauricio Kartun, se firma a pie de página, con sangre y en un cuarto oscuro si hace falta. Ayer por fin pudimos ver Kartun. El año de Salomé. El documental dirigido por Hugo Crexell y Mónica Salerno que nos invita a asomarnos, nada más y nada menos, que al universo creativo de Kartun y al proceso de génesis, ensayo y funciones de Salomé de Chacra. Por si fuera poco, ayer, tras la película, él estuvo ahí, charlando con los espectadores. Profundizando sobre los hallazgos de ese proceso de objetivación de su subjetividad con el humor, la agudeza y la sensibilidad que lo caracterizan.

¿Por dónde empezar? Quizá por la generosidad. La inmensa generosidad con la que Kartun accede al juego de convertirse en el observador observado. Sin solemnidades, con ropa de entrecasa, descalzo, nos deja seguirlo en esos espacios íntimos que  constituyen su hábitat: la sala de ensayo, el escenario, el aula, pero también su estudio, su archivo de imágenes, su casa en Cariló y su paseo de sábado a la mañana en busca de lo inefable.

Hablaba ayer Kartun tras la proyección, de esa sed de conocimiento sobre los procesos creativos de los otros que experimenta todo el que se relaciona con el arte. Pensamos que, en efecto, el amante de la la literatura termina por convertirse, tarde o temprano, en devoto de algunos autores. Y con esa pasión nace una curiosidad, en ocasiones morbosa, por saberlo todo acerca de esos nombres que tantos momentos de plenitud proporcionan. Se despierta una curiosidad infinita por la persona que habita el escritor y ahí nomás surgen los inútiles intentos de descifrar dónde comienza a ficcionarse una vida. La relación apasionada con el arte es lo que lo convierte en una fuente inagotable de conocimiento, emoción y sentido. Cuánto más se conoce acerca de una disciplina, más se desea saber. Y, como también apuntaba Kartun, del deseo nace la necesidad. Necesidad de que eso forme parte de nuestros días, no sólo para que nos distraiga de nosotros mismos, sino para que nos ocupe la vida porque, citamos de memoria,  "todo aquel que logra vivir de lo que ama, habrá conseguido vivir sin trabajar".

En el caso de Kartun el teatro es ese eje en torno al cual gira lo demás. El teatro en todos y cada uno de sus aspectos, sí, pero con la certeza de saberse dramaturgo. "Soy un autor que dirige sus obras, no un director". Escuchar sus reflexiones sobre la naturaleza del texto dramático y apreciar la calidad de las certezas que lo guían es una lección impagable. En un momento dado afirma "aún veo a los actores haciendo una obra de Kartun. No está mal, pero aún no sucede lo que tiene que suceder". Y sigue, siguen todos, buscando ese minuto de ensayo que justifique el merecido brindis del día.

En estos tiempos donde vivimos como eternos talleristas, donde el mundo cabe en manuales de bolsillo, y el arte se nos quiere vender como una suerte de receta donde batiendo a buen ritmo estructura, tema y colorines se fuera a obtener el tiramisú de los dioses, hace bien compartir un rato con Kartun y escucharlo decir que "el trabajo del artista no es nada serio" y que cuando cometemos el error de diseccionarlo fríamente queriendo convencer al otro de que existe un camino, una ley, una manera correcta de hacer eso, de lo que se está hablando es del oficio. Y sí, el oficio puede ejercerse con excelencia y convertirse en una entrada importante de güita, pero entonces, sepámoslo, habremos dejado de hablar de arte. Porque el arte es siempre otra cosa. Algo ajeno a las caprichosas leyes del negocio. Una práctica cuya perversa economía, afortunadamente, nunca será redituable.

Piensen ustedes en sus propias e infinitas excepciones, justifiquen cómo gusten y mantengan su esperanza en imitar a aquellos pocos, poquísimos artistas que logran vivir "de lo suyo". Están en su derecho de encontrar el pelo en la sopa y depositar su fe en un futuro mejor donde se les pague por soñar despiertos con otros mundos posibles. Ojalá. Pero, por las dudas, recordemos que "hay que aprender a laburar con el obstáculo, no sobre él o contra él. Laburar sobre". Porque con mucha buena suerte, quizá ese obstáculo termine convirtiéndose "en la solución poética que resuelva su problema técnico".

Kartun. El año de Salome, es una clase magistral para creadores. No sólo para gente de teatro. Sin ningún interés biográfico, goza de esa frescura excepcional que posee todo material registrado durante una larga convivencia donde los azares saben convertirse en determinantes. Nos hizo recordar otras destacadas e inspiradoras experiencias que se aproximan al artista que trabaja como Espejo para cuando me pruebe el smoking, dirigida por Fernández Mouján sobre y con el escultor Ricardo Longhini, o los últimos trabajos del cineasta Ignacio Masllorens con la figura de Martín Blaszko. Martín Blaszko I, II y III.

Sugería Kartun editar dos clips de la película donde, según él, se resume gran parte de su método de trabajo, dos hallazgos puntuales y reveladores que sintetizan su manera de enfrentarse a la búsqueda sin saber qué está buscando. No les diremos cuáles son esos momentos. Vayan y encuentren. Si tienen suerte quizá lo agarran a Kartun a la salida y pueden agradecerle personalmente su generosidad.

Kartun. El año de Salomé, puede verse todos los jueves hasta el 21 de noviembre a las 19.30h en el Teatro del Pueblo. Av. Roque Saénz Peña 943.