El que lee...

"El que lee está profundamente solo. El que lee no es fácil de manipular. Mientras lee no puede recibir mensajes publicitarios, es inmune a los discursos políticos, no forma parte de su familia ni de ninguna otra. Es un ser asocial, un mal consumidor. Lee, abstraído y feroz. Se incorpora al torrente de las letras, se deja llevar sin hundirse, feliz de participar en la corriente del más humano de los ríos, ese conjunto limitado de signos capaz de contener todos los universos posibles: el infinito, incorpóreo acontecer de la palabra escrita". Ana María Shua. 

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