Antes de... y después de casi todo.

“Creo que algo que me inquietaba un poco era lo mucho que se hablaba de realismo en las primeras Antes: seguro, la realidad aparece en tanto me servía que apareciera, para reflexionar sobre el amor: un horario a cumplir, una imposibilidad de unión, la idealización, lo intelectual como máscara y como alma que se filtra. Pero son, y los personajes se hacen cargo de esto, encuentros idílicos; son construcciones de otras personas. Esto no los hace menos reales, pero creo que se entiende al aspecto del realismo al que me refiero. Obviamente, un aspecto fundamental de la saga tiene que ver con la forma en que otra persona puede generar un eco potente en tu vida, incluso si es una persona a la que tan solo conociste a la largo de una noche. Yo buscaba capturar eso, el instante y su valor. Pero frente a un tercer film decidimos que no podíamos hacer eso otra vez, necesitábamos encarar aspectos más duros, menos cuento de hadas indie del amor: cuando termina la película, o sea, cuando se enamoran y quedan juntos, ahí empieza otra película. ¿Todavía seguís queriendo eso o era el idilio, la versión idílica del enamoramiento lo que nos había obsesionado?”

Richard Linklater.


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