Que no

Que no.

Que no era así, ni asá,
ni a su manera.

Que dejara de verlo en cada cosa,
de sentirle el adentro,
de quererlo tan cerca.
De inventarlo.

Que no anduviera más
a medianoche sola,
dejara de beber los vientos para,
durmiera nueve horas,
se cuidara del mar,
hiciera algo de dieta,
perdiera otro horizonte.

Que pensara otra cosa,
respirara profundo,
comiera chocolate,
tomara duchas frías.

Que no.
Que no era así, ni asá,
ni a su manera.

Que no todos servían.
Algunos nunca más,
otros se rompen,
o no saben llegar,
perdidos de antemano
en la costumbre.

Que quizá estaba bien
pero era poco,
sobraban los motivos,
estúpidas razones,
tatuajes,
y era mejor cuidarse,
dejar pasar el tiempo,
lavarse la cabeza,
descoserse.

Que no.
Que no era así, ni asá.
Ni a su manera.