All you need is less

La vida no es constante ni acertada.
Al menos por acá.
Se alimenta de sueños que ni siquiera escribo,
de ganas de ser otra y estar lejos.
Ni la menor idea de ser quién o estar dónde.
Es apenas capricho mentiroso.

Imaginar que es fácil ser cualquiera
que no se nos parezca.
Sería sencillísimo tener una familia escandinava,
un marido oculista, mellizos rubiecitos
y vocación concreta y hasta útil.

Después, al poco rato,
ya aparecen problemas en esa vida ilusa:
la tan muy poca luz de los inviernos,
esa amante alemana del famoso oculista
cuya existencia ignoro a duras penas,
los niños detestables después de media tarde,
un idoma imposible
y la abulia perfecta de esos países raros
donde todo funciona como debe.


Ya dicen los de oriente
que aquel que no es feliz con lo que tiene,
tampoco lo será
con eso que imagina deseable.

Hay que ser oriental. Qué duda cabe.