Todas las otras

"It's meeting the man of my dreams
and then meeting his beautiful wife".
Ironic, A. Morissette.



Ella
siempre es más alta,
más rubia,
más delgada,
y se las sabe todas,
y la tiene clarísima,
y sonríe.
Y tiene tantos nombres
como una diosa antigua.
Ha sabido llamarse
Verónica y Alicia,
pero también Esther y,
por supuesto, Eva.
Y supo ser Anísima
a su debido tiempo.


Ella
siempre es más linda,
más etérea,
más hábil,
y quiere ser la madre
de tus hijos
y no es ninguna zorra,
y hasta tiene principios,
y bebe muy despacio,
y coge muy seguido,
y llega a fin de mes,
y llama solamente
lo justo y necesario,
y acierta a contentar
tus cumpleaños.


Ella
siempre es distinta,
más curada de espanto,
más hecha a la sonrisa,
más discreta
y no pregunta nunca
demasiado,
y no quiere saber
dónde estuviste,
y labura en sus cosas
y en la casa,
y triunfa en este mundo
y en el otro
sin dar explicaciones
ni matarse.


Ella
siempre es más lista,
más útil,
más precisa.
Y besa de ese modo
inolvidable,
y cada tanto vuelve
a sorprenderte
como tormenta en día
de verano,
y adivina quién sos
y qué deseas,
jamás llora a deshora,
y todo te perdona
y todo olvida.


Ella
es siempre la otra,
distinta en los espejos
y en las fotos,
idéntica en funciones
para el caso.
Es la que está primero,
llegó antes,
te conoce seguro
desde siempre,
desde alguna otra vida
te conoce,
y me ganó la mano
y se quedó con todo.

Las odiamos a todas
en estéreo.
La vida será corta
pero jode seguido
tan soberanamente
que en algo hay que ocuparla.