Si los tiempos son uno

y en algunos lugares
todo sucede ahora,

el ayer y el mañana
tienen el mismo rostro.

No hay prisa. Aún estamos.
Y sin duda estaremos.

Y en esa gran versión
de otro mundo posible
tenemos menos miedo
y entendemos la vida
de forma diferente.

No tenemos razón.
Ni la queremos.

No está el runrún mental
llenando todo
y no nos comparamos
con quienes nunca fuimos.

Si estamos y estaremos
de nuevo en este baile,
debieran regalarnos
una palabra-piedra
que nombre lo que une,
la suma interminable
de impresiones certeras
de ser uno en el otro
y viceversa.

De ser tan solo luz
y estar en todas en partes.

Pertenecer al mundo que nos tiene.
Y no querer comprarlo.

Y ser por dentro agua.
Saber que es imposible
estarse quieto.

Llovemos y nos duele.

Crecer es un silencio.
Y el silencio un lenguaje
necesario.

Y todo lo que fue
nos está siendo.
Y todo lo que es
seguirá en pie
cuando ya no seamos
ni siquiera recuerdo.

La vida no es misterio.

Sólo es.

m.trigo