llueve raro


"quien te pudiera tener, guardadito en un bolsillo como un pliego de papel", decía una canción con la que se saltaba a la soga allá lejos y entonces. 

resulta ahora pasmosa esa impunidad infantil de los parques. esa distancia cero que nos destrozaba las rodillas, llenísimas de heridas tan seguido. igual que el corazón. porque se amaba entonces de modo desmedido y sin excusa. sin premeditación. sin darle mucha vuelta ni media explicación. amor a quemarropa en forma de pedrada, bofetada, o ese tirón de pelo donde el odio escocía la mirada. 

ahora no sé qué pasa. 
espanta tanta asepsia. 
tanto seguro en mano. 
no queremos más llagas. 
ni imposibles. 

llueve desordenado pero aburre. 

es un asco crecer, qué duda cabe. no queda ni un resquicio por donde el viento alivie tantísima tontera y miedos neandertales. no hay fuego más allá de nuestra humilde cueva que merezca el andar matando nada. ni tan siquiera el tiempo. 

lo dicho: llueve raro. 

pero al menos cae agua. 
o lo parece. 
quién puede asegurarlo.