la mala ocupación

"mi copa y puro de sobremesa,
eres mi única riqueza".
La cabra mecánica



Con todo lo que pasa en este hermoso mundo,
tan jodido,
debiera preocuparme
seriamente
por diestras y siniestras intenciones
rigiendo nuestras vidas insufribles,
debiera andar pendiente
de las tan muchas crisis,
de los grandes mangantes
gobernantes,
de cuánto derritieron hoy los polos,
cuánto perdió el ozono,
cuánto el mar
y sumar porcentajes negativos
a ver qué resultado da el infierno
en este mismo instante.

Pero no.

Me ocupo en no pensarte,
en encontrar los modos de distraer
tu nombre en plena calle,
en olvidar tus manos
y esa mirada ajena
insostenible,
y en borrarte de agendas
nuevamente,
como si así achicara
tu omnipresencia obscena.

Me ocupo en inventar
cien mil razones
para mandarte al cuerno
de una bendita vez,
y asegurarme ahora
de que queda lejísimos
el tan dichoso cuerno
postergado.

Y me preocupa un poco,
un poco, solamente,
el  efecto boomerang
con el que van y vuelven
mis preciosas excusas,
mis perfectos motivos,
mis sobradas razones
para prenderte fuego.

Claro está que si pienso
en este hermoso mundo,
tan jodido,
esto que acá sucede no merece
ni el tiempo ni el espacio
de ser tenido en cuenta,
pero este mundo nuestro,
jodidamente hermoso,
está lleno de trampas y agujeros,
de abismos cotidianos como éste:
un nombre y apellido
del todo inconveniente
que la memoria, perra,
sigue desenterrando.

Así le va a este mundo.

Jodido para siempre
porque en cada horizonte,
cada puesta de sol,
no vemos esa guerra
donde morimos todos
como si no importara,
sólo vemos la estúpida
esperanza
de que quizá mañana
un don nadie cualquiera
nos llene de sentido
o nos traduzca.

(Pobrecito este mundo
que nos soporta y guarda
como puede).