cabreo sin motivo

a veces, como la oruga o como la más tonta de las niñas, me cabreo porque no llueve justo donde quiero. o por la estupidez de los mapas y los otros, y también, y quizá sobre todo, por la fatiga imputual de los aviones que nunca me aterrizan sobre vos.
a veces me cabreo aunque sea domingo y haga sol sólo por el raro placer de mirarme al espejo y no tener idea. no entender dónde empieza la mirada de arce o el silencio de monja a dejar marcas. no saber maquillar como si nada la sonrisa imperfecta. (tan poco monalisa desterrada).

a veces me cabreo como si fueras vos o la cocina sin lavar lo que molesta. y no logro explicarlo. y nada de disculpas por mi cara de orto o de mapache uraño. ni lo intentes.

a veces me cabreo porque es mucho más fácil.

y punto.  


m.trigo