Visita guiada

Amaneces con William trepado a tu balcón.
Como un globo cualquiera te sonríe.
Habla del nombre eterno y mentiroso.
Qué es un nombre, la rosa y la inconstante.
Lo ignoras sabiamente.

Porque ayer fue Rubén el que jodía:
"en caballo con alas hacia aquí se encamina
el feliz caballero...",
y anteayer era un Jaime saludable:
"receto tiempo, abstinencia, soledad".

En todos reconoces la duda que te ronda.
El imposible intacto de belleza.
No querer pero sí, saberse el juego.

William queda allá afuera con sus versos perfectos
y aparece Alejandra en el café.

"Abandonaré al objeto amado.
Dejaré la obsesión.
Necesito toda la valentía del mundo".

Y remueves la eterna cucharita
del tiempo sin futuro prometido,
y revuelves completa la mañana
sabiendo bajo el sol
que nada nuevo.

m.trigo