lluvia en las polaroids

la lluvia llegó y nos dejó empapados los sentidos, los huesos magullados por el golpe tremendo de un recuerdo a deshora que hay que centrifugar en condiciones antes de tender y quedarse mirando para siempre ese raro puñado de polaroids al agua que alguna vez ya fuimos.

la infancia bajo el agua sigue llena de peces flotando boca arriba y ciertos besos rotos ahora parecen restos de esa torta indigesta que mandó al hospital a cientos de invitados. hay ciudades que piden un regreso imposible a esa edad clandestina con miedo a esto que ahora es cotidiano.

y todo los demás. los otros, ellos. esculturas de mármol que logran respirar adentro de un museo sin grupos de estudiantes.

la lluvia nos deshace y nos detiene. enreda y pudre el hilo de un vago pensamiento atado en la ventana.

m.trigo