Las "tickis"

"Las tickis se ríen de cualquier cosa, de hecho pasan el día riéndose, ésta es su cualidad más sorprendente. Nunca andan solas, siempre con otra ticki igual a ellas, que uno nunca sabe si son hermanas, primas o vecinas o todo a la vez, es lo más probable. Y siempre, siempre, hasta cuando las insultás con el chiste más tonto, ellas sonríen y parece que vinieron al mundo para eso, y a veces uno cree que le está hablando a una promotora de shopping o de supermercado. Pero nada más alejado, ellas no saben lo que es el negocio. No conocen a Freud e ignoran el psicoanális. Igual les pasa con el yoga, la comida vegetariana y la internet. De lo que son auténticas conocedoras es de letras de cumbias y capítulos de novelas televisivas. Pues su vida es una novela, y tienen una imaginación novelesca que a mí me encantaría tener. Todo en ellas radica en el credo. Si le decís "vamos a la luna" ellas te creen; y lo más probable es que, por pícaro, ellas te lleven. Eso se llama tener espíritu. Ellas son las únicas inspiradoras de mi vida, y estoy en condiciones de afirmar que no hay cosa más linda en la vida que ser amado por una ticki; aquel que no conoció el amor tickesco, lejos está de cualquier esperanza. Éste es un buen momento para darles las gracias. Tickis, gracias.


Se levantan temprano y están verdes como la esperanza. Las encontramos en todos lados, pues las hay a rolete en el cole, en el micro, en los bailes populares. Pero no alcanza, por la sencilla razón de que la mayoría de los hombres no saben mirar. Son nuestras reinas visibles-invisibles del barrio, son el motivo por el cual este mundo no se va al carajo. Les encanta que les regales hebillas mickey para el pelo y que las quieras mucho, mucho".
W.Cucurto, Cosas de negros, Interzona, Bs. As., 2003.