En el fondo

En el fondo está todo.
Ahí.

Por eso leen los posos del café. Y se tiran monedas a los pozos pidiendo tres deseos.

El fondo blanco del vaso es el que te deja seca la memoria. Se te borra la noche con un trago. No sabés si besaste o perdiste la apuesta. Aunque sí. En el fondo, sabés. El cuerpo te lo dice. Porque el cuerpo también tiene su fondo. Uno al que no se llega. Donde quedan los sueños, la rara sensación de haber soñado con alguien sin recordar el qué.

Ahí.
Ese fondo del cuerpo.
Justo ahí.

Lo que quiero, en el fondo, es un silencio breve que nos haga posibles dentro de mucho tiempo. Es un recuerdo nuevo que aún no existe. Un momento perfecto donde sabremos que, en el fondo, no somos tan distintos y que quizá este amor alcance para siempre.
Si existiera tal cosa, el parasiempre.
En el fondo sabemos que no existe. Todos morimos antes.

Los cuentos se terminan por la falta de tinta y de paciencia. Porque los padres tienen que dormirse para ir a trabajar y los niños se apagan como cualquier juguete después de cierto tiempo. En el fondo las cosas no son lo que parecen. Los niños no son frágiles. Y vos y yo, en el fondo, seguimos siendo niños malcriados que mojan el chupete en el tarro de azúcar cuando nadie los mira.
 
(de polaroids a medias, m.trigo)