De Kerouac a Brando

Hubo un tiempo en que las cartas contenían deseos.

Kerouac le escribía a Brando de este modo:

Lo único que quiero con todo esto es juntar un dinero para mantenernos a mí y a mi madre para toda la vida, y así poder irme de viaje alrededor del mundo y escribir sobre Japón, India, Francia, etcétera... Quiero ser libre para escribir lo que se me venga a la cabeza, libre para alimentar a mis amigos cuando tengan hambre y no quiero tener que preocuparme por mi madre. (...)

Lo que quiero es rehacer el teatro y el cine en Estados Unidos, darle un golpe de espontaneidad, remover los preconceptos de “situación” y dejar que la gente se explaye y divague, como lo hace en la vida real. Así es la obra: no tiene una trama particular, no tiene un significado en particular, sencillamente es como es la gente. Todo lo que escribo lo hago bajo el espíritu de imaginarme como un ángel que retornó a la Tierra y la mira como es, con ojos tristes. (...)
 
Ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-7960-2012-05-28.html