Rodrigo García

Nos gustan los textos de Rodrigo García. Su brutalidad, su desparpajo y su humor. Quizá nos gusten más sus textos que sus puestas, es cierto, pero eso es un problema nuestro, un problema de estómago quizá, un exceso de sensibilidad poética sobrealimentada por otro tipo de experiencias. Falta de costumbre. No dejaremos por eso de acercarnos a ver su trabajo. Porque en los tiempos que corren, si alguien consigue inquietarnos, desconcertarnos o simplemente molestarnos haciendo teatro, bienvenido sea.

Por cierto, el libro Cenizas escogidas, editado por Uña Rota, es una lectura obligada para entrar en el universo García.

Hasta el 11 de mayo puede verse en Timbre 4 Prefiero que me quite el sueño Goya a que lo haga cualquier hijo de puta. (Y ya sólo por ese título, no dirán que no merece acercarse a ver qué onda). Con dirección de García Whebi.

Acá un fragmento de la nota de Agustina Muñoz sobre el autor.

(...) "la obra de García Wehbi no sólo viene a rescatar a ese autor vapuleado sino que viene a tomar partido por todo un estado de cosas en el teatro actual con las que no está de acuerdo y que abre una discusión sobre la relación entre una sociedad y su arte, lo que la violenta, la sorprende, la conmueve o la aburre. Que si Europa celebra estas obras porque tiene culpa, o que los argentinos no quieren enfrentarse a sus problemas, imposible saberlo sin la distancia necesaria. Pero sí vale la pregunta de por qué a los europeos les gusta tanto que un autor les diga en la cara: “Están hechos unos gilipollas que no saben hacer otras cosa que comprar y vender” o “Atreveos a vivir en la pobreza, en la pobreza se vive mejor” o “Es imposible confiar en la inteligencia de un europeo menor de setenta años porque un europeo menor de setenta años no sabe qué es sufrir”. Las reacciones del público tanto acá como allá hablan siempre de algo más profundo: de lo que una sociedad espera del arte y de lo que está dispuesta a recibir de él, de las instituciones y festivales que legitiman los discursos (artísticos o políticos), lo que es prestigioso y lo que queda en los bordes, los espectadores que aplauden, se van indignados o vomitan y la relación de eso con la realidad que rodea a la obra.

Nota completa: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-7831-2012-04-02.html

Prefiero que me quite el sueño Goya a que lo haga cualquier hijo de puta.
De Rodrigo García.
Dir. E. García Whebi.

Teatro Timbre 4.
Méxiso 3554.
Viernes 23.15hs