La vida tan domingo de aeropuerto

a veces nos enreda y nos declara
mejores intenciones.

Para echarse a temblar suele ser la milonga
pero siempre dejamos que alguien nos saque al baile
y hacemos lo muy poco que sabemos
para ver si nos llueve otro diluvio
que nos deje de pie,
peinados con colonia como niño al colegio
por la tarde.

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La vida tan domingo golpe bajo
(como apunta Lahoz en ese "Lunes"
tan lleno de certezas cotidianas),

afina la memoria de lo incierto
y nos hace elegir
entre el roto y el hueco,
entre ayer y mañana
(que resultan en hindi ser lo mismo
y explica tanta vida ese reverso)
dejándonos inquietos
como perro a la espera del paseo.

m.trigo

(Polaroids madrileñas de estos días.
En el fondo, borrosos: Bea, Silvia y Tito).