polaroids bajo el agua


También son para vos.


Catacapulto ahora el sueño de volar por los aires en medio de un delirio cotidiano donde somos mejores y no justificamos ni entendemos el infierno posible entre dos besos.

Cuidado donde caiga.

Prende fuego.

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Voy a borrar del mapa las preguntas de siempre
y a rellenar con ganas desmedidas
todos los formularios de aduana
declarando quizá
que estoy loquísima
y que el amor sucede
tan sólo en las canciones y en el cine.

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Hay días concretísimos donde todo sucede como debe. No hay lugar para tiempos ni distancias.
Miras el sol y entiendes que el mundo es una caja de sorpresas en manos de algún loco haciendo malabares.

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Cuando escampe la lluvia y el cielo se desplome felizmente, será la vida misma un musical cualquiera que nadie grabará. No habrá cámara a mano, ni tomas de sonido, ni exteriores. La imprudencia final nos habrá destinado a ser los raros extras de nuestro making end.

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Voy a seguir acá llenando el arca, esperando el diluvio de ronca insensatez que habrá de amanecerte. Vendrás y el desayuno te esperará en la mesa.

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m.trigo

La vida tan domingo de aeropuerto

a veces nos enreda y nos declara
mejores intenciones.

Para echarse a temblar suele ser la milonga
pero siempre dejamos que alguien nos saque al baile
y hacemos lo muy poco que sabemos
para ver si nos llueve otro diluvio
que nos deje de pie,
peinados con colonia como niño al colegio
por la tarde.

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La vida tan domingo golpe bajo
(como apunta Lahoz en ese "Lunes"
tan lleno de certezas cotidianas),

afina la memoria de lo incierto
y nos hace elegir
entre el roto y el hueco,
entre ayer y mañana
(que resultan en hindi ser lo mismo
y explica tanta vida ese reverso)
dejándonos inquietos
como perro a la espera del paseo.

m.trigo

(Polaroids madrileñas de estos días.
En el fondo, borrosos: Bea, Silvia y Tito).

Leer sobre cine



Presentación en sociedad de un nuevo rincón virtual
al que acudir en busca de saludables recomendaciones.

"A todo esto, ¿qué es un escritor maldito?"




"Los malditos tienen que tener, inevitablemente, un punto de tortura interna, estar a la intemperie, ser frágiles para resolver cuestiones que a otros no les cuesta demasiado, un retorcijón fuerte de la conciencia, del ánimo, una sensibilidad exacerbada, son sobrevivientes de ellos mismos, gente muy arrojada a los lobos".

Ver nota completa de J. Pablo Bertazza: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4592-2012-03-04.html

Los malditos.
Leila Guerriero (coord.)
Ed.Universidad Diego Portales.