Roger Wolfe

Amor, loco

Me trae
nuevas ofrendas y presentes cada día,
detalles, regalos, nimiedades
que con gran esmero archivo
en el baúl del corazón.
Es todo tan tierno
y patético a la vez.
¿Cómo impedirle
estas pequeñas alegrías, esta dicha;
cómo decirle que no las
necesito, que no las voy a utilizar
jamás?

Que ni ella es un Rey Mago
ni yo soy Jesucristo
ni estamos en Belén.

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Como el caballo de Atila


Louis-Ferdinand Céline
sería un pobre viejo
con los testículos llenos
de arrugas. No lo dudo.
Pero aún así
se podría encuadernar con ellos
el Quién es Quién literario
de este año de Nto. Sñor.
de 1990
y de cualquier otro
con el que tengáis a bien
argumentar una respuesta
a este poema
que acabáis de diseccionar.

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Seguro que a Eliot no le pasaban estas cosas

Fumando un cigarrillo.
Leyendo un libro que empecé
hace seis meses. Esperando
a que alguien llame por teléfono.
La vida esta tarde se me hace
tan monótona, tan insoportable
como tres gerundios al comienzo
de un poema.
**

¿A ti también?

Ganas de bombardear la iglesia
ahora que acabas de enterarte
de que el párroco mentía.

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R. Wolfe.
Días sin pan. Antología., ed. Renacimiento, 2007.