Tolcachir

- Hay bailarines extraordinarios que tienen una técnica sobresaliente, y hay otros mejores aún, a los que no se les ve la técnica. Parece que viven como bailan. A eso apunto con la actuación: a que no se vea la técnica. Hacer algo que sucede sólo ahí, en escena, requiere de toda la técnica del mundo. Pero hay que atravesarla para lograr una verdad.
-¿Cómo se logra?

-Lo que hago en los ensayos es incentivar el juego interno entre los actores. Hacemos una escena y probamos qué aparece para armar un esqueleto de pensamientos, de contradicciones. Es como si te dijera: "Pensá en irte y decidí quedarte". Nadie lo ve, pero son fuerzas contrarias dentro de la misma escena. Lo más importante es lo que no se dice, lo que pensamos, lo que me imagino que estás por decirme. Eso hace que el trabajo para el actor resulte muy entretenido, porque está jugando. Uno tendría que lograr (no digo que yo lo logre) que cada espectador sienta que descubre la obra, aunque todo esté armado.