Lola Arias

Rescatamos estas observaciones de Lola Arias de una reciente entrevista publicada en Alternativa Teatral.


(...)

-Por el momento estoy viviendo en Berlín, pero tengo proyectos en Argentina también. Se repone Mi vida después y realizaremos el festival Ciudades Paralelas en noviembre. Mi plan es crear más proyectos de colaboración entre artistas argentinos y europeos que sean también proyectos interdisciplinarios para desarrollar formas de teatro que sean fronterizas entre las artes visuales, la música, la danza y la arquitectura. Creo que uno de los problemas de la escena de teatro en Buenos Aires es que está muy aislada de las otras artes. Los actores y directores van a talleres de teatro, van a obras de teatro y van a fiestas con gente de teatro. Pero no hay lugares de encuentro con escritores, con artistas visuales o con cineastas. Creo que hacen falta espacios de contaminación en los que artistas de distintas disciplinas puedan discutir y colaborar entre sí. En el festival Ciudades paralelas, la idea es tener una mezcla de artistas. Por eso vamos a tener, además de las obras en la ciudad, la Galería Pasaje17, donde algunos artistas visuales argentinos (Rodrigo Moreno, Julian D' Angiolillo, entre otros) van a mostrar fotos, videos, representaciones sobre la ciudad. (...)

-¿Por qué decidieron ir a La Carpintería, inaugurando este nuevo espacio teatral?


-Cuando decidimos que queríamos reponer la obra en Buenos Aires, nos deprimimos con la respuesta de las salas. Después de haber hecho dos meses de funciones en el Sarmiento, con mucho público, y de haber mostrado la obra por todo el mundo, a ninguna sala independiente de Buenos Aires parecía interesarle mostrar la obra, simplemente, porque no se podía armar y desarmar la escenografía en 30 minutos. Me encontré sentada frente a dueños de salas que no me hablaban del contenido de la obra, sino que lo único que decían era "yo tengo que meter 3 obras por noche", "no tengo donde poner tu escenografía", "técnicamente es muy complicado". Entonces me di cuenta de que las salas independientes tenían condiciones tan precarias, que la curaduría quedaba en segundo plano. Básicamente les importaba hacer muchas obras en pocas horas para cubrir los gastos de la sala, pero no les era tan relevante qué obra ni de quién. Y en ese momento aparecieron unas jóvenes actrices que me mandaron un mail diciendo que les había gustado mucho Mi vida después, que iban a abrir una sala llamada La carpintería y me preguntaban si quería mostrar la obra allí. Ellas son las únicas que realmente se comprometieron con la obra. Luego vimos cómo resolver los problemas técnicos que implicaba montar una obra con música en vivo, video, etc. Para nosotros, además, es mucho mejor estrenar en una sala nueva donde el espacio no está tan marcado por todas las otras obras vistas ahí".

Nota completa: http://www.alternativateatral.com/nota485-una-sola-vida
www.lacarpinteriateatro.wordpress.com
www.ciudadesparalelas.com