Criterios para reconocer a un mal profesor de teatro

Hablamos muchas veces de las complejidades de la formación actoral y de la pobreza que suele definirla. Muchos estudiantes de teatro son eternos "talleristas", víctimas de pretendidos profesores cuya capacidad docente deja mucho que desear. Para aquellos que comienzan, tropezar con esa clase de desaprensivos puede ser muy peligroso. No sólo porque, en el mejor de los casos, te llenarán de vicios y malos hábitos para el trabajo, si no porque carecen de ética y no son conscientes de la atrofia, la deformación que ejercen sobre sus alumnos. A los actores en formación se les exige una gran apertura de mente y espíritu, un ejercitamiento constante del cuerpo, la imaginación y la sensibilidad. Perder tiempo, años, en manos de sujetos que sólo aspiran a tener su grupito de ocho o diez alumnos a los que poder arrebatarles la jugosa cuota mensual, los convierte, sí, en pésimos actores, pero, sobre todo y tristemente, en estudiantes estafados de los que se abusa.

A continuación, exponemos algunos criterios que consideramos fundamentales para desenmascarar a esta calaña de pervertidos. Si bien cada ítem puede someterse a discusión, y muchos serán los que exigan matizaciones puntuales, creemos que las actitudes y prácticas acá mencionadas, señalan muchas de las principales falencias de esta fauna.

* DESCONFÍA de todos esos talleres y seminarios para actores avanzados que exigen entrevista previa y envío de curriculum y que después terminan admitiendo absolutamente a todo hijo de vecino que se inscribe. Claramente lo que les interesa es la cantidad y no calidad de la propuesta. Los contenidos tenderán a la generalidad, el nivel del grupo será muy desigual y estarás obligado a escuchar todo tipo de comentarios y devoluciones de "avanzados" a los que les encanta escucharse. Si te entretienen durante horas con proyecciones para abordar un único concepto, si en un mes aún no han dejado de teorizar sin práctica, si hacen chistes estúpidos pretendidamente intelectuales sobre los contenidos o reniegan de los métodos y la teoría sin poder resolver dudas puntuales con referencias concretas en bibliografía y ejemplos, huye. Y no dejes de explicarle al docente de tu turno tu desilusión sobre el desarrollo de la propuesta.

* DESCONFÍA de esas parejitas de alumnos jovencitos que ya se creen capacitados para impartir sus propios talleres y que trabajan de a dos. Observalos con detalle: ¿cuántos años suman entre los dos? ¿Cuánto cerebro? ¿Qué tipo de ejercicios presentan? DESCONFÍA de aquellos que insisten en "llevarte al extremo", esos que te hacen gritar como un loco, o que te insultan para motivarte como si ellos fueran un grandioso director para el que vos trabajas. El hecho de que profesionalmente puedas encontrarte con esos modos, no implica, bajo ninguna circunstancia, que en tu formación debas ser maltratado bajo la excusa de fortalecerte, sorprenderte o violentarte. DESCONFÍA de las improvisaciones excesivamente violentas donde las situaciones pasan por robos, muertes, peleas... Sobre todo si el taller es de nivel inicial. Lo que vos necesitas construir lentamente es una verdad creativa, ese tipo de planteamientos histéricos quizá te hagan llorar y entretenerte pero estarás trabajando desde algo alejadísimo de vos, desde una GRAN MENTIRA. A nadie le interesa ese camino cuando comienza a formarse en la actuación.

* DESCONFÍA, PROTESTA Y RECLAMA antes los profesores impuntuales. Ante los que pierden media hora de clase con charlita para dar tiempo a que vayan llegando los otros. Ante los que permiten que los alumnos sigan llegando una hora después de que la clase comenzó. Claramente no le importa ni el alumno que llega tarde ni los que están dentro. EL ACTOR DEBE SER PUNTUAL. Si ellos no practican esa pauta, nunca te la transmitirán y es, nada más y nada menos, que uno de los pilares que sostendrán tu profesionalidad.

* DESCONFÍA de los grupos con inscripción abierta todo el año. ¿Cómo se trabaja la continuidad en esos casos? ¿Cómo cuidan la evolución personal y grupal de la clase si cada rato aparece alguien nuevo que por ahí luego no se queda? Parte del trabajo de un buen docente teatral consiste en afianzar el concepto de grupo, su funcionamiento, su dependencia, la importancia de todos y cada uno para el crecimiento del resto.

* DESCONFÍA de los actores que de la nada, se ponen a dar clases. El ser un gran profesional, incluso el tener mucho talento en la escena, no garantiza que esa persona sepa trasladar sus conocimientos a otros. Muy pocos son los actores capaces de explicar su método de trabajo por la sencilla razón de que tal cosa no existe. Hay recursos, herramientas, sensibilidad, técnica y años de experiencia, pero no hay una fórmula mágica que se repita.

* DESCONFÍA de las clases en las que se habla y se habla y se habla, aprovechando cualquier comentario para irse por la tanjente. No tienes porqué soportar anécdotas personales sobre la supuesta gran experiencia de los profesores, tampoco tienen que interesarte sus opiniones o gustos personales, sobre todo, cuando lo que hacen es emitir juicios categóricos sin argumentación coherente.

* DESCONFÍA de los profesores que se empeñan en mantener un grupo de "trabajo" con dos o tres personas. Salvo que lo que ofrezca sean clases individuales, sólo está probando, dándose tiempo o negándose a admitir su fracaso. Pagarás o dos tres cuotas y el taller se desintegrará.

* DESCONFÍA de los que profesores que no son capaces de responder a tu interés por una bibliografía específica. De los que jamás, ni de lejos, abordan algún aspecto teórico directa o indirectamente. Aunque una clase de actuación no tiene que abarcar necesariamente lo que se conoce como documentación y/o trabajo de mesa, vos, como actor, debes aprender a trabajar con esas herramientas. Quizá no te guste pero el análisis de texto y la teoría forman parte de un todo. Lo sentimos pero no todo son gritos, saltos y ropitas. Hay que usar el cerebro mucho más  a menudo de lo que se cree.

Nadie sirve para todo, ni todo sirve para algo. Que no roben tu tiempo, tu dinero ni tus ilusiones. Que no te maltraten ni deformen con su ignorancia. Hay muchísimos modos menos dañinos de ganarse la vida sin joder al prójimo.