Situación: crítica.

Nos dedicamos a esto. Si tu esto está relacionado con el arte en cualquiera de sus muchas perversiones y desdichas, lo sentimos mucho. Seguramente no es tu culpa. A lo mejor ni siquiera pudiste elegir. Quizá seas uno de esos jodidos afortunados que no saben hacer otra cosa. Un día disfrutas, compensa y tiene sentido y otros cientos es una mierda y mejor ponemos un delivery de empanadas. Y sí, esto es así. Somos muchos, superfluos, caprichosos, y hasta los hay pesados, autodidactas, lerdos y mucho licenciado, talentoso, cursillista de todo y casi nada.

Somos tan demasiados... ¿Quién nos quiere? ¿Servimos para qué? ¿Por qué hago esto? ¿Por qué me hago esto?

Y siempre nos quejamos. Por esto, por aquello y lo de más allá. Y no alcanza la plata. Nunca. Nada. Y entonces, ¿cómo es esto? ¿Será que no se sirve?

No se sabe. Que cada cual aplique su conciencia y silencie sus dudas o las grite. En eso estamos hoy.

Nos dedicamos a esto. Y si tu esto está relacionado con el arte y sus putadas, sus muchos quebraderos y sus dichas, necesitas de gente. Amigos, compañeros, que te digan que sí, que muy bonito, que lindo eso que hiciste, cantate otra, actuate algo, fijate si me hacés algún dibujo para este rinconcito... Y amigos de los otros, los que van a ponerte mala cara, los que dirán que no lo han entendido, que se aburrieron mucho, que vaya porquería, que es muy largo, que no pega con nada...

Y habrás de precisar, si tienes buena suerte, buena cuna o mejor un padrino interesante, mucha gente de afuera, gente que no te quiere y no te necesita, que ha pagado por verte o ha llegado a tu muestra de pintura sólo por accidente, para tomarse un vino, porque estaba en el barrio, gente que te ha elegido para un rato y que quiere llevarse algo consigo. Una idea, una emoción, una foto, un olor, una risa. Algo.

Es gente que ha pagado. Y que no te conoce. No seas egoísta, dales algo.

¿Pero y si no les gusta? Pues ajo y agua, amigos. Que para eso estamos metidos hasta el cuello en esta mierda. Para eso hacemos esto. Uno se expone. Revela sus miserias, sus deseos, su tan rara esperanza de ser un día grande, de ser alguien... Y hay que dejar que miren. Con esos ojos suyos tan sin ganas, o tan llenos de vida, con sus altos promedios de crítica avanzada o el paladar quebrado a fuerza de hamburguesas.

Hacemos esto, para bien o para mal, por ellos, para ellos. Aunque no nos importen ni sepamos sus vidas. Están en su derecho de aburrirse, de insultarnos, de callar, de reírse de tanta seriedad. Cierran el libro, abandonan la sala, te abuchean, quizás hasta te putean un buen rato. Está bien que así sea.

Si esto ha de ser algo, que sea de ese modo, con sangre de por medio. Porque queridos todos, para darnos palmadas en la espalda y decirnos qué lindos y qué guapos, ya están nuestros papás, que nos les queda otra que aguantarnos. Al resto, los demás, hay que ganarlos. Y sólo faltaría que el juego fuera fácil. Entonces, lo sabemos, sería algo distinto. Nunca esto.

No hay que tenerles miedo a los que nos critican y/o repudian. Ni tan siquiera asco o bronca o... lo que sea. Después de todo, ¿algún juez es peor que ese rostro jodido del espejo?