Contra la pérdida de interés

Habría que inventarse algún ritual, una oración secreta, una fórmula, acaso sólo un gesto, algo que nos ayude a rescatarnos cuando el amor por lo nuestro se termina, cuando nos pareciera que nada sirve más, es todo parecido, hay tanta porquería, nadie lo va a notar, a quién le importa... 

Un lunes o un domingo es fácil tropezar con esas frases en medio de la frente. Rumiando como arañas. Dejándonos cansados, aburridos y un poco medio tristes, algo tontos. 

Impongamos la práctica de la perseverancia para saltar la zanja o el abismo. 
Huyamos a algún libro, veamos una peli, miremos viejas fotos, pongan música. 

Encuentren su receta. 

Renueven el prodigio. 

Que no se rinda nadie. 

Todavía.