Nuevos comienzos

Cuando nos levantamos con humor, coraje y un poquito de fe, pensamos que si algo tiene de bueno el dedicarse a este "sindios" debe ser la increíble sensación de estar siempre aprendiendo, de saber muy poco, de seguir encontrando fascinante tantas y tantas cosas apenas intuidas. Nos la pasamos desaprendiendo lo que nos costó sangre, sudor y lágrimas aprender. Con suerte. 

Ahora que todo el mundo anda a la caza y captura de nuevos proyectos, talleres, trabajos alimenticios y de los otros, es sin duda el momento de preguntarnos qué nos falta, qué seguimos buscando con tanta saña, qué necesitamos con urgencia del mundo y de los otros. Y, por supuesto, qué podemos aportar. Cuál será nuestro verso. 

Recomendamos serenidad. Respirar profundamente y escuchar cada propuesta como algo insólito. Probarnos en ese desafío de sabernos solicitados o no. Y desear. Dejar de ser pobres hasta para pedir. Y en este aspecto, pensemos en esas personas a las que admiramos por un motivo u otro. Esos que nos inspiran, nos maravillan con su talento o sus maneras, con sus habilidades, su paciencia, su modo de enfrentarse a la entraña de cada nueva empresa. 

¿Tienen claro cuáles son sus elegidos? Pues vayan, señoras y señores, vayan y toquen puerta. Pregúntenles qué hacen, qué planes tienen, qué necesitan, si nos dejan mirar... Nunca se sabe. Los grandes maestros siempre son generosos. Y los buenos alumnos necesitan muy poco para seguir creciendo. 

Tengan mucho cuidado con las hienas infames. También están de caza. Necesitan alumnos. Se les huele de lejos. Manténganse a una muy prudente distancia.