Reedición



Eduardo Fraile, poeta y editor de los que convierten el libro en un objeto artístico, rescató el año pasado el poemario Instrucciones para blindar un corazón, de J. Mª Parreño. Acá queda un botón.


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Yo. Sagitario.
nieto de antiguos centauros
que creían la noche una pantera tuerta
y a su único ojo lo llamaron luna,
tan tiernos
que morían de tristeza las tardes de niebla,
tan tiernos que sus úlceras
se las causa un hilo
y sabían los secretos para tallar el agua,
tan tiernos
que al salir del mar
sus huellas en la arena
tenían la forma de sus corazones.
Yo. tengo un glaciar de lágrimas heladas
desde hace muchos siglos.

porque quise amar más, de otra manera,
porque amar ha sido hacer sufrir a tantos
que el amor es un cáncer
con forma de paloma.
y en mis labios un beso como un barco
con la quilla en mis dientes
fue luego un esqueleto mordido por las olas.

ese amor nos dio el dios.
Yo que borré las huellas dactilares de mis manos
para hacer más suaves las caricias
hoy las tengo desolladas de adioses.

eso nos dio:
la sed por otro cuerpo,
el estruendo de todas las ausencias,
para que nos amáramos.
hoy no quiero morirme
como tanta otra vez.

José María Parreño, Instrucciones para blindar un corazón, Tansoville, Valladolid, 2009. (1981)