Cuenta atrás


Antes, en otro tiempo que ahora parece muy lejano, cada 31 de diciembre, en las últimas horas de la tarde, escribía en una hoja un resumen caótico y simbólico de lo que había sido el año. Por un lado anotaba eventos "del mundo" que recordaba como significativos y por el otro pequeños y grandes acontecimientos de mis días. Apenas los que se destacaban en mi memoria en ese momento. Guardé los papeles durante años hasta que un día los rompí y abandoné la costumbre. No obstante, la cuenta atrás de los últimos días y las últimas horas del año nunca ha dejado de provocarme un insistente hormigueo, una extraña emoción ahogada que trato de disimular como puedo. Es tiempo de hacer repaso mirando hacia adelante y de recordar a todos los que no están cerca.

Desde acá, me permito desearos a todos los que accidentalmente o con conciencia llegáis a este rincón, un nuevo año lleno de proyectos y esperanzas. Os deseo una breve pero sincera lista de buenas intenciones y mucha suerte en la búsqueda de lo que os haga felices.

Ojalá que este año tan rotundo que se nos viene encima nos traiga el impulso renovado de aquel público que acudía al teatro con tomates y huevos podridos en el bolso o, al menos, el valor de abuchear y levantarnos de la cómoda butaca cuando nos molesten. (Por favor, trasladen la imagen a museos, galerías, cines y demás espacios con pretensiones culturales).

Que nos dejen ser felices.