La lectura, lugar de encuentro.

La fundacion Mempo Giardinelli celebró una vez más el Foro Internacional por el Fomento del libro y la lectura. Ya son catorce los años dedicados a esta hazaña quijotesca. Acá os dejó algunos fragmentos del discurso de inauguración dado por Giardinelli. Podéis encontrarlo completo en la web de su organización: http://www.fundamgiardinelli.org.ar/

Sobre el foro y su contexto, en el Radar de esta semana, tenemos este interesante artículo de Guillermo Saccomano.
www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5519-2009-08-31.html


(...) Hace algunas semanas, de visita familiar en México, pasé por la más importante librería de aquel país y, en la mera puerta me encontré con este lema precioso: "¡Sálvese quien lea!"
Y ahí nomás me acordé de otro lema que escuché o leí, también en México, hace muchos años, y que alguna vez estuve tentado de que fuese el lema de nuestra Fundación: "Ojos que no leen, corazón que no siente".

Ya se dan cuenta ustedes, desde luego, de que lo que estoy tratando de decir es que la LECTURA es un asunto mucho más complejo, arduo, sofisticado y hasta traicionero que lo que aparenta… De donde el encuentro con la lectura, en las páginas de los libros o en cualquier texto que se nos cruce, puede perfectamente cambiar nuestras vidas, nuestros destinos. Hasta ese punto el encuentro con la lectura es misterioso e imprevisible. Porque no se trata sólo de deletrear un texto, o desentenderlo como tantas veces sucede, o abandonarlo en el acto para dejarse llevar por la tele facilonga, ésa que todo lo miente y a la que sin embargo la inmensa mayoría de los argentinos le cree, y se ríe, y atiende absurdamente mientras come, como si este fuese un país de personajes de Rabelais.(...)

Y también hay que admitir —y deben saberlo ante todo los maestros— que cualquiera puede hacer leer, y eso es lo mejor de todo. Cualquiera puede hacer leer. Y entonces cualquiera puede y debe constituirse en promotor de la lectura, porque leer es sencillo, y estimulante, y sano, y barato, y fácil, y hermoso, y no tiene ningún sentido encerrar la lectura en claustros que —como sucede con la literatura argentina— son sólo eso: claustros. Encerramientos. Saberes conventuales, monásticos, y por ende elitistas, de pocos y para pocos. (...)

Hoy, cuando el modelo neoliberal amenaza con regresar, ahora más astuto y sofisticado que en la década pasada cuando nos rifaron la Patria, conviene recordar todo esto. Porque nunca vamos a estar de acuerdo con la rentabilidad escolar, ni con ecuaciones económicas aplicadas a la Educación, ni con "salidas laborales" y otras patrañas como la supuesta "nueva cultura del trabajo" que sólo buscan hacer de nuestros estudiantes futuros clientes, consumidores, números, y no personas con saber y un claro sentido humanista de conocimiento universal, que de ahí viene el vocablo "universidad".

Está muy bien toda la insistencia y toda la preceptiva, pero lo primero es leer. Y la mejor estrategia es de una sencillez abrumadora: a leer se empieza leyendo. Para leer, señoras y señores, simplemente hay que leer.

M. Giardinelli.